Revista Casa Mediterráneo

Cine mediterráneo para quedarse en casa: ‘Bajo el sol’, el amor frente al conflicto balcánico

en abril 20, 2020

Las guerras siempre son terribles, pero el conflicto bélico entre serbios y croatas ha sido uno de los más cruentos con el agravante de que tuvo lugar a pocos kilómetros de la opulenta Europa Occidental. Con la caída del comunismo y el debilitamiento de la antigua Yugoslavia, los movimientos de independencia comenzaron a tomar forma. Los grupos étnicos ocuparon el mismo espacio, pero una violenta campaña de odio provocó que vecinos y amigos de toda la vida se volvieran unos contra otros.

Es en este contexto histórico (antes, durante y después) donde el director croata Dalibor Matanic sitúa estas tres historias de amor que tienen lugar en tres décadas diferentes y en dos pueblos vecinos de los Balcanes. Las historias están conectadas por el hecho de que el amor entre un hombre croata y una mujer serbia está, de algún modo, prohibido ya se esté en 1991, en 2001 o en 2011.

A través de las historias, seguimos el comienzo de la guerra y el colapso de las relaciones previamente establecidas, la ira y el dolor hacia las personas equivocadas después del final del conflicto, y el prejuicio hacia el “otro” que continúa a lo largo de los años, encontrando su mayor concreción en el último episodio.

Elegida, en su momento, para representar a Croacia para los Oscar, “Bajo el sol” busca sanar las heridas del pasado al recordar que el amor tiene la última palabra. La propuesta es inspiradora, aunque algo ingenua, y está bien servida por una fotografía brillante, notables localizaciones en donde parece que, en cualquier momento, van a aparecer fantasmas errantes de la guerra y actores sólidos, entre los que destacan Goran Markovic y Tihana Lazovic.

Fotograma de ‘Bajo el sol’

Esta propuesta loable y altamente recomendable es, sin embargo, desigual. Las intenciones del autor son tan palpables que resultan algo evidentes en la puesta en escena que acabamos disfrutando en la pantalla. El film pierde algo de fuerza en el intento atolondrado y prescindible de vincular demasiado sus historias. La primera de ellas, quizá la más floja, tiene lugar en 1991 y nos recuerda, de una manera algo incómoda, que la separación se puede producir, incluso, entre una hermana amorosa y su hermano soldado. La familia está tan destrozada como unos Balcanes a punto de estallar.

La reparación material de los hogares que aparecen en este primer capítulo, y que fueron devastados en la guerra, se convierten en la excusa argumental de la segunda historia, ya que arranca con un albañil que ha de reparar una casa en ruinas. Este segmento, el más erótico, es también el más satisfactorio y nos hace intuir que un gran cineasta puede estar escondido detrás de un Dalibor Matanic que se empeña en ser poco sutil en la mayoría de su filmografía.

Será necesario esperar un poco antes de convencerse totalmente de su potencial creativo y autoral, aunque no falta de ambos en la narración que cierra el film, ambientada en 2011. Su estilo, en este tercer y último capítulo, es más suave que amargo, reemplazando la guerra del comienzo del film por el desenfado del sexo libre y dando un segunda oportunidad a los pueblos que componían la antigua Yugoslavia para que los jóvenes y sus descendientes aprendan de los errores del pasado.

Es interesante cómo Dalibor Matanic, director y guionista de la película, cuenta la historia a través de unos sentimientos que se oponen a los de los que conducen a sus pueblos a la guerra. El hecho de usar los mismos actores para representar a todas las parejas protagonistas (y alternar, entre ellos, posiciones sociales  y etnias) también es curioso y le da a la película una sensación de impersonalidad fundamental para el propósito de la historia. Cualquiera podría haber sido serbio o croata dependiendo del accidente de tu lugar de nacimiento o familia a la que llegas al mundo.

Al final de la película, hay tristeza al constatar que el ser humano puede alcanzar puntos tan absurdos y provocar situaciones tan adversas a la capacidad de pensar. Además de demostrar que, en una guerra (independientemente de dónde nació uno y su origen étnico) todos sufren de la misma manera y absolutamente todos pierden, durante mucho tiempo.

En definitiva, aunque el film pueda resultar algo sofocante por la presión de su simbolismo, “Bajo el sol” sigue siendo una reflexión relevante sobre el paso del tiempo y el resultado final es lo suficientemente estimulante como para inspirar el deseo de descubrir más sobre el cine croata.

 Ficha artística: 

Título original: Zvizdan.
Director y guión: Dalibor Matanic.
123 minutos.
Género: Comedia dramática y romántica. Guerra de los Balcanes. Película de episodios.
Música: Alen Sinkauz, Nenad Sinkauz.
Fotografía: Marko Brdar.
Intérpretes: Tihana Lazovic, Goran Markovic, Nives Ivankovic, Mira Banjac, Slavko Sobin, Dado Cosic, Trpimir Jurkic, Lukrecija Tudor, Stipe Radojan

 Principales premios: 

Festival de Cannes: Premio Especial del Jurado (“Un Certain Regard”)
Satellite Awards: Nominada a Mejor película de habla no inglesa
Premios del Cine Europeo: Nominada al Premio del Público.

 Plataforma de streaming donde puede verse el film: 

-Filmin.

Por Luis López Belda

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