Revista Casa Mediterráneo

Inma Chacón: «Detrás de toda historia siempre hay una reivindicación para mejorar el mundo»

en enero 15, 2019

Ser finalista del Premio Planeta en 2011 con ‘Tiempo de arena’ permitió a Inma Chacón (Zafra, Badajoz 1954) que sus libros accedieran a las bibliotecas de numerosas librerías y hogares. Pero su incursión en el mundo de la literatura comenzó años atrás, con la novela ‘La princesa india’ (Alfaguara, 2005), cuando por caprichos del destino, su hermana gemela, la escritora Dulce Chacón, le pidió que escribiera la historia de una princesa azteca entregada a uno de los capitanes de Hernán Cortés, ya que una fatídica enfermedad se lo impediría a ella misma.

Fue así como comenzó una fructífera carrera literaria, que actualmente Inma Chacón compagina con la docencia, como profesora de Documentación en la Universidad Rey Juan Carlos, y la colaboración en diversos medios de comunicación. En el campo de la narrativa, la autora ha publicado ‘Las filipinianas’ (Alfaguara, 2007), ‘Nick: una historia de redes y mentiras (La Galera, 2011)’, ‘Tiempo de arena’ (Planeta 2011), ‘Mientras pueda pensarte’ (Planeta, 2013) y ‘Tierra de hombres’ (Planeta, 2016), su última novela.

Chacón también cultiva el género de la poesía, con títulos como ‘Alas’ (Ellago, 2006) o ‘Urdimbres’ (Ellago, 2007), y el teatro, con obras como ‘El laberinto y la urdimbre’, ‘Sí, vale, vale, chao’, ‘Las Cervantas’ o ‘La Baltasara’, estas últimas aclamadas en importantes festivales de teatro clásico.

Con motivo de su participación en un encuentro literario el 15 de enero en Casa Mediterráneo, enmarcado en el ciclo ‘Escritores y el Mediterráneo’, la escritora concedió una entrevista a nuestra publicación, en la que con suma amabilidad y sencillez nos detalló los temas que predominan en sus obras y la importancia que otorga a la literatura como medio de denuncia social y de vertebración del pensamiento crítico.

¿Cómo comenzó su afición por la literatura?

Mi afición por la literatura en general comenzó desde bien pequeña. Desde siempre me ha encantado leer. Mi madre es una gran lectora y nos ha influido muchísimo, al igual que mi padre, que era poeta.

Su irrupción en el mundo literario fue con la novela ‘La princesa india’, a petición de su hermana Dulce. Antes de esta propuesta, ¿había pensado alguna vez dedicarse a la literatura?

No, fue algo que surgió de esa manera. Hacía muchísimos años había empezado a escribir una novela, pero enseguida me llamaron de la universidad y se quedó en el cajón. El hecho de dedicarme la literatura fue a raíz de escribir ‘La princesa india’. Entonces me picó el gusanillo y continué escribiendo.

¿Qué es lo que especialmente le atrajo de la historia de ‘La princesa india’?

Ésta es una historia que mi hermana Dulce siempre quiso contar: la historia de la conquista de América desde el punto de vista de los indios. Le llamaba mucho la atención la vida de Isabel de Moctezuma, que tiene un palacio en Cáceres. Era hija de Moctezuma y estuvo casada con un capitán de Hernán Cortés. Dulce quería escribir una historia inspirada en ella pero no le dio tiempo ni siquiera de empezar. Justo cuando iba a comenzar a escribirla le detectaron el cáncer y me pidió que me encargase yo de la novela. Claro, no sabemos cómo habría sido su libro, ya que tuve que empezar de cero.

¿Cuáles son los temas que más le interesa abordar en sus obras?

Siempre abordo temas relacionados con cuestiones sociales. Me parece que la literatura es una buena forma de denunciar determinadas situaciones: el maltrato, el desgarro de la emigración, la soledad, los niños robados,… En ‘Las filipinianas’ y ‘En tiempo de arena’ he tratado también el tema de los derechos de la mujer. Detrás de toda historia siempre hay una reivindicación para mejorar el mundo. De alguna manera, todos hemos nacido con esa obligación y los autores tenemos una plataforma para intentar poner nuestro granito de arena para que el mundo sea un poquito mejor o, al menos, para que la gente reflexione sobre determinadas cuestiones que son importantes.

Inma Chacón con la portada de su última novela ‘Tierra sin hombres’ – © Joseba Osés

En su última novela, ‘Tierra sin hombres’, habla de las dificultades que atravesaban las mujeres en la Galicia rural a finales del siglo XIX y principios del XX. ¿Qué obstáculos añadidos tenían estas mujeres, viviendo en un entorno pobre sin la ayuda de los hombres, que emigraban a otras tierras?

Todos los que tenían las demás mujeres, a lo que había que añadir que se quedaban sin hombres para cultivar la tierra o salir a la pesca. Y, por lo tanto, la responsabilidad económica quedaba en sus manos. Oficialmente, eran mujeres casadas y en consecuencia no tenían derechos, porque dependían totalmente del marido. No podían tomar ninguna decisión sobre los hijos, ni sobre la tierra, porque esa decisión le correspondía al esposo. Sin embargo, socialmente eran mujeres viudas, estaban solas. Rosalía de Castro las llamó «viudas de vivos». Entonces, sus dificultades, añadidas a la vida cotidiana, ya de por sí dura, eran económicas, legales y sociales. Incluso iban vestidas de negro. Le guardaban el luto al marido, estando vivo. Le guardaban la ausencia.

A las protagonistas de su novela, ¿cómo les afectan los prejuicios sociales de la época, máxime en un pequeño pueblo rural?

Les afectan mucho los prejuicios. Tienen viviendo en su casa al hermano del marido; un hombre con tres mujeres despierta habladurías, que les marcan y les condicionan la vida. La desaparición del marido también es determinante, ya que la madre decide entonces el destino de sus dos hijas sin contar con ellas, lo que era muy frecuente en la época: dedicar a la mayor una buena boda y a la pequeña el cuidado de la tierra, de la casa y de la madre cuando sea mayor. Eso provocará que entre las hermanas se produzca un abismo tremendo y con la propia madre. Los prejuicios, las habladurías, el qué dirán, esa voz de la aldea, que al fin y al cabo es una protagonista más de la novela, se escucha en los lavaderos del río, en la taberna,… que es donde se comentan la vida y milagros de todos. Como dice un refrán: «Pueblo pequeño, infierno grande».

En la novela, a pesar de todo, esas mujeres son fuertes y luchan contra los prejuicios sociales de la época y el destino al que parecen estar abocadas.

Sí, son mujeres muy fuertes, que saben lo que quieren. Saben leer y escribir, lo cual es muy importante, porque te modifica el pensamiento y, por lo tanto, la manera de ser, de querer y de actuar. Son mujeres que se rebelan contra su destino e intentan manejar los propios hilos de su vida.

En una época como la actual, dominada por las nuevas tecnologías, la imagen y el empobrecimiento del lenguaje, ¿qué papel puede desempeñar la literatura?

Es fundamental porque leer supone acceder a mundos nuevos, a distintas formas de pensar, al conocimiento… Y una de las mejores maneras de acceder al conocimiento es a través de la lectura. La literatura amplía vocabulario, que se está perdiendo muchísimo, amplía también la forma de estructurar las oraciones. Cuando estructuras bien el lenguaje, estructuras también el pensamiento. Además, la literatura te da argumentos para tener un pensamiento crítico y acceso a la libertad, al fin y al cabo, y a todo lo que conlleva la cultura. Leer es importantísimo para poder expresarte y formular cuestiones que marcan la vida de la sociedad.

¿Qué supuso para su carrera literaria resultar finalista del Premio Planeta en 2011 con ‘Tiempo de arena’?

Fue muy importante. La editorial realiza un lanzamiento extraordinario, que ofrece la posibilidad de estar en muchísimos hogares. Se hacen unas tiradas grandísimas y un enorme esfuerzo en publicidad. Recuerdo que me sorprendía cuando iba por la calle y veía en los autobuses y en el metro mi libro y mi foto. Además, me encantó que muchísima gente me dijera que el libro había sido su regalo de Reyes, porque el premio se concede en fechas muy próximas a la Navidad. Siempre lo digo: para mí el premio fue un regalo de Reyes, aquello que piensas que nunca te van a traer y finalmente te traen. Fue fantástico, una sorpresa y un honor. Y desde el punto de vista de la proyección, ésta fue enorme.

Usted también escribe poesía. En los últimos años se ha producido un boom de jóvenes poetas y poetisas en nuestro país. ¿Cree que los lectores españoles están perdiendo el miedo a este tipo de literatura?

A mí me encanta que haya surgido ese boom, ese amor por la poesía de tantísima gente joven, que además se ha facilitado a través de las redes sociales. Me parece que la poesía es una manera de expresar los sentimientos muy sintética, muy limpia, muy desnuda. Y me resulta fantástico que el público joven no sólo escriba, sino que también se interese por leer poesía.

En el campo de la dramaturgia ha escrito varias obras, entre ellas, ‘Las Cervantas’, junto con José Ramón Fernández. ¿Cómo surgió este proyecto y de qué manera influyeron las mujeres del entorno de Cervantes en su obra?

El proyecto surgió porque nos lo encargó la Biblioteca Nacional para conmemorar el aniversario de ‘El Quijote’. Entonces, en lugar de escribir sobre la propia obra o sobre Cervantes, decidimos centrarnos en las mujeres que vivieron con el autor. Fue una inspiración de Gracia Olayo, porque a ella le encantaban esas figuras que llamaban «las Cervantas» y nos había planteado hacía tiempo que escribiéramos algo sobre ellas. Cuando nos lo propuso la Biblioteca Nacional fue la ocasión.

¿Cómo influyeron en Cervantes? Muchísimo. En la obra de teatro una de las cosas que precisamente hemos intentado reflejar es que las mujeres de Cervantes influyeron enormemente en su obra y están presentes en ella: su hermana, su mujer, su hija ilegítima, su sobrina… De alguna manera, la obra ‘Cervantinas’ bebió de los refranes, de la manera de ser, de pensar, de querer y de actuar de mujeres muy cultas, que en el siglo XVII sabían leer y escribir, algo que no era nada común. Las mujeres están muy presentes en la obra de Cervantes. En la propia pastora Marcela, la Galatea, la Gitanilla,… indudablemente influyeron sus hermanas, su hija y su sobrina.

Otra obra que también he estrenado en Almagro, en la última edición del festival, es ‘La Baltasara’, sobre una actriz del siglo XVII. Siempre hay muchas mujeres en mi literatura.

¿Cuál es el argumento de ‘La Baltasara’?

La protagonista es una actriz del Siglo de Oro, muy conocida, muy famosa, que en el cenit de su carrera decidió abandonar los escenarios, se fue a vivir a una ermita de Cartagena y se convirtió en ermitaña. La leyenda dice que cuando murió, todas las campanas de las Iglesias de Cartagena tañeron solas. La cueva donde vivió esta mujer la llaman «la cueva de la Santa». Desde hacía tiempo, a la actriz Pepa Zaragoza le había interesado muchísimo la figura de esta actriz y me propuso que escribiese un monólogo para ella.

Lo escribí haciéndome la pregunta de por qué esta mujer, en lo más alto de su carrera, decide abandonar. Qué le impulsa a dejar atrás la riqueza, la adoración de los hombres, de los dramaturgos (Lope de Vega escribía obras para ella)… y de pronto abandona todo ese mundo de lujo y de reconocimiento y se va a vivir completamente sola a un lugar bastante inhóspito como una cueva. Me pregunté qué le podría agobiar, quizás las habladurías. Eran mujeres que dentro del escenario eran aplaudidas y aclamadas y fuera de él, por ejemplo, tenían prohibido que se les enterrara en sagrado, porque los comediantes incitaban al pecado. Además, con frecuencia los hombres las perseguían y las acosaban. En la obra me planteo qué fue lo que la hizo salir de ese mundo y al final lo desvelo.

Encuentro con la escritora Inma Chacón
Ciclo ‘Escritores y el Mediterráneo’
Fecha y hora: 
Martes 15 de enero de 2019, 19:30 h.
Lugar: Casa Mediterráneo
, antigua Estación de Benalúa.
Modera: Marina Vicente.
Entrada libre y aparcamiento gratuito hasta la conclusión del evento.
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