Revista Casa Mediterráneo

Kallia Papadaki: «La literatura suele hablar de las crisis, tanto existenciales, como económicas»

en abril 1, 2019

La escritora griega Kallia Papadaki se encuentra estos días en Alicante participando en la Residencia de Escritoras del Mediterráneo puesta en marcha por Casa Mediterráneo. Aprovechando su presencia en la ciudad, Papadaki ha formado parte del V Encuentro de Países del Mediterráneo que la institución diplomática ha dedicado a Grecia, donde ha ofrecido una charla sobre su obra y la situación de la literatura en su país.

Kallia Papadaki nació en Didimótico, una ciudad griega situada cerca de la frontera con Turquía, y creció en Tesalónica. Estudió Economía en las universidades de Bard y Brandeis en Estados Unidos y Cine, su verdadera vocación, en la Stavrakos’ Film School de Atenas. Su primer libro, la colección de relatos breves ‘The Back-Lot Sound’ (Polis Publishers, 2009), obtuvo una cálida acogida entre la crítica y ganó el Premio New Writers de la revista literaria griega Diavazo. Su segundo libro ‘Lavender in December’ (2011) fue una colección de poemas. Y con su tercera obra, ‘Dendrites’ (2015), se adentró en el género de la novela, por la que recibió varios galardones, entre ellos el prestigioso Premio de Literatura de la Unión Europea en 2017.

Sus relatos breves y poemas se han publicado en antologías internacionales y revistas literarias y algunas de sus novelas, como ‘Dendrites’, se han traducido a diversos idiomas, lo que le ha proporcionado un fuerte impulso a su carrera en el reducido mercado griego.

En la actualidad, Kallia Papadaki es guionista profesional. ‘September’, su primer guión ganó el premio al desarrollo de guiones del Fondo Balcánico Internacional, recibió la Beca Nipkow en Berlín y se estrenó en la sección oficial de la 48ª edición del Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary, Chepública Checa. Su segundo guión, ‘Forty days’, se encuentra en fase de preproducción.

Su libro ‘Dentrites’ habla de los emigrantes griegos que van a EE.UU. tratando de alcanzar el sueño americano, pero que fracasan en su intento.

El libro aborda las historias de personas que emigraron a EE.UU. a principios del siglo XX e incluso antes con la intención de hacer fortuna y cambiar sus vidas, algo que muy pocas consiguieron. Yo hablo precisamente de las otras, las que intentaron alcanzar el sueño americano, pero no lo lograron. La literatura trata de arrojar luz en esas historias de gente que lo intenta y no lo consigue, a veces la vida es así. Escoges un camino con la idea de labrarte un medio de vida, y las cosas no funcionan del modo en el que lo esperabas.

Aunque esas personas no cumplan sus sueños, posiblemente no sean responsables de ese fracaso, porque a menudo las circunstancias se imponen a la voluntad.

Así es. Particularmente no creo en el determinismo, en el destino. Creo que podemos cambiar nuestras vidas, pero a veces las cosas no salen como queríamos. Creo que ante los grandes problemas damos los pasos necesarios para encontrar soluciones; mientras que los asuntos pequeños y cotidianos son los que nos hacen sufrir y nos colapsan.

Kallia Papadaki – © María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo

¿De qué modo le han marcado sus experiencias en Estados Unidos, donde ha vivido varios años, a la hora de tratar los temas que trata en su novela?

Mi experiencia en EE.UU. fue como estudiante, pero efectivamente me ha influido en cuanto a las situaciones que ha atravesado la comunidad griega que emigró al país. Me di cuenta de la existencia de una sensación de nostalgia del pasado; para los que no cumplieron sus expectativas fue un drama, porque su intención inicial era regresar algún día a Grecia y decir: «Lo conseguí».

Piensa que a principios del siglo XX la mayoría de familias inmigrantes se subieron a un barco, en tercera clase, en unas condiciones horribles, pensando que volverían, pero nunca lo hicieron, o bien porque carecían de dinero para el viaje de vuelta o porque se sentían avergonzados.

El libro esencialmente trata sobre el deseo de pertenencia a algún lugar, sobre la propia identidad. Los hijos de los emigrantes quieren ser reconocidos como estadounidenses, pero no pueden serlo del todo debido a sus raíces familiares. Es por eso que las segundas generaciones llegan a ser más americanas que los propios americanos.

¿Preservan la lengua griega?

Las segundas generaciones no, porque su prioridad es integrarse en la sociedad estadounidense, una actitud muy distinta respecto a la primera generación. Es extraño comprobar cómo las cosas cambian y luego vuelven al origen.

‘Dendrites’ ganó un galardón muy importante, el Premio de Literatura de la Unión Europea en 2017. ¿Qué supuso este reconocimiento para usted y para la visibilización de la literatura griega?

Este premio es un reconocimiento a las jóvenes promesas de la literatura. A mí me proporcionó una audiencia más amplia, tanto dentro de Grecia como fuera. El país es un mercado pequeño, con una lengua minoritaria en el mundo. El libro fue traducido a nueve lenguas, algo increíble. Se ha publicado en Francia hace dos semanas, en diversos países balcánicos, Polonia,…

El tema de la profunda crisis económica que ha sufrido Grecia en la última década, ¿aparece en sus libros?

La literatura suele hablar de las crisis, tanto existenciales, como económicas, políticas,… De modo que, básicamente, la crisis griega se palpa en el ambiente y te impacta. Pero yo quería hablar de otro tipo de crisis, la de tiempos pasados, que también permite abordar la crisis actual. Con frecuencia, cuando cuentas una situación del presente careces de la suficiente distancia y pierdes perspectiva.

Es por ello que eché la mirada a principios del siglo XX y decidí centrarme en la crisis de la primera generación de emigrantes, que nos permite comprender mejor la crisis de nuestros días. Lo que hice fue moverme en el espacio y en el tiempo para hablar de Grecia desde el punto de vista de la inmigración en Estados Unidos, así como de la crisis de 1929 y lo que ésta supuso para los inmigrantes y los propios estadounidenses. Y también me refiero a la crisis existencial que todos albergamos en nuestro interior.

La imagen de Grecia ha quedado deteriorada a raíz de una fuerte campaña de desprestigio internacional motivada por la crisis. ¿Cree que la literatura y otro tipo de artes pueden revertir esta imagen alejada de la amplia realidad del país?

Se pone el foco en la crisis económica, política y social de Grecia. En tiempos de crisis las artes van por delante buscando respuestas a los interrogantes. Y creo que la respuesta es siempre la misma: continúa escribiendo y creando, pese a todo. En la actualidad, creo que el interés cultural de la gente en primer lugar lo acapara el cine y, en segundo lugar, la literatura.

Kallia Papadaki junto a la exposición ‘Retratos de la nueva Grecia’ que se exhibe en Casa Mediterráneo – © María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo

¿Es difícil vivir de la literatura en Grecia?

Creo que es difícil vivir de un oficio en general. En Grecia hay un elevado nivel de desempleo. Las generaciones más jóvenes están saliendo del país en busca de trabajo. De manera que es muy difícil vivir sólo de la literatura. Tienes que dedicarte a traducir, escribir guiones de cine (es algo que hago actualmente y me encanta)… hay que hacer muchas cosas.

¿Qué guiones para el cine ha escrito?

Escribí el guión de ‘September’, una coproducción entre Grecia y Alemania, que fue estrenada en 2013, y de ‘Forty days’, una coproducción griega, alemana y francesa, que en estos momentos se encuentra en proceso de preproducción.

¿Cómo fueron sus comienzos en la literatura?

Comencé por el relato corto, luego seguí con la poesía y después con la novela. Mis relatos cortos eran en cierto modo unas mini novelas, de modo que de forma natural, con el tiempo, fueron desembocando en este género.

En la inmensa mayoría de los casos, cuando pregunto a los escritores cuándo comenzaron a escribir, la respuesta es desde niños. ¿Es su caso?

Sí, me recuerdo siempre a mí misma escribiendo cuentos o poemas, desde que era muy joven. Es algo que crece contigo. En algún momento, tienes que tomar decisiones y decidir si sigues tus sueños o no.

¿Tuvo el respaldo de su familia?

Me fui a Estados Unidos con una beca para estudiar Economía, hice un Master en Finanzas y finalmente estudié Cine, lo que realmente siempre quise hacer. Cuando comencé los estudios de Cine escribí mi primer libro, ‘The Back-Lot Sound’, que ganó el New Writers Award.

Ahora el foco de atención está puesto en la microeconomía, cuya diferencia respecto a la macroeconomía es que ésta tiene que ver con el mundo, con la política económica, con la filosofía en términos económicos, mientras que aquélla se refiere a los números. Y creo que en estos momentos lo que importa son los números que afectan a los países y a la gente. Esto supone un cambio en el modo en el que concebimos en mundo. La economía es una ciencia social y en este sentido se halla cerca de la literatura; es antropología.

En el tiempo que lleva en Alicante, ¿aprecia similitudes entre Grecia y España?

Sí. Alicante me recuerda mucho a Heraclión (ciudad portuaria y capital de la isla de Creta), de donde es mi padre. Me encanta esta sensación primaveral que se respira en el ambiente, es increíble. Me fascina el hecho de que puedas ir caminando a cualquier sitio, así como este ritmo relajado, que resulta bastante productivo y te permite aprovechar todo el día, la mañana, la tarde… Eso me encanta. Tengo todo el tiempo en mis manos para trabajar y, al mismo tiempo, puedo dar una vuelta, observar lo que me rodea y el comportamiento de la gente. Si eres escritor es un buen lugar para vivir y, a la vez, para ser productivo.

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