Revista Casa Mediterráneo

Alejandro Palomas: “La realidad no siempre es verosímil y para eso estamos los escritores”

en septiembre 23, 2020

Los sucesos inesperados son los que hacen de la vida una aventura tan fascinante como dura en ocasiones. Esta reflexión se puede extraer de varias de las historias que brotan de la imaginación de Alejandro Palomas (Barcelona, 1967), escritor que ha alcanzado una gran popularidad entre los lectores y ha obtenido el aplauso de la crítica con sus novelas, dotadas de la verosimilitud que otorga la honestidad y de la musicalidad que aporta la poesía, un género en el que el autor también ha hecho incursiones y en el que acaba de publicar ‘Una flor’ (Letraversal, 2020).

Licenciado en Filología inglesa y Master en Poetics por el New College de San Francisco (EE.UU.), Palomas compagina la traducción literaria con colaboraciones periodísticas, talleres de escritura creativa y su propia escritura. En 2018 obtuvo el Premio Nadal por Un amor, parte de la exitosa trilogía que completan ‘Una madre’ y ‘Un perro’. Con ‘El alma del mundo’ (2011) fue finalista del Premio Primavera. Su primera novela juvenil, ‘Un hijo’ le valió el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, género en el que acaba de publicar ‘Un secreto’.

Palomas participará en un encuentro virtual organizado por Casa Mediterráneo el jueves 24 se septiembre dentro del ciclo ‘Escritores y el Mediterráneo’ que tendrá lugar a las 19:00 horas y será moderado por la gestora cultural Marina Vicente. De forma previa a la cita, que podrá seguirse a través de la web de la institución diplomática, mantuvimos una charla con Alejandro Palomas en la que nos desveló algunos de los secretos del éxito de su literatura.

Su novela ‘Agua cerrada’ es una historia sobre la familia, las relaciones y los afectos, que transita entre Barcelona y Venecia. Un inesperado suceso altera el presente de los protagonistas y les obliga a afrontar la realidad de una forma más madura y también libre. En sus novelas trata asuntos cotidianos que pueden ocurrir en la vida de cualquier persona, ¿éste puede ser parte del éxito de sus libros entre los lectores?

Bueno, es una liga arriesgada ésa de lo cercano, porque sí que creo que hay un factor importante en el éxito de lo que yo escribo a raíz de la cercanía, de lo cotidiano y de lo que percibimos como nuestro, pero al mismo tiempo es lo que más cuesta escribir. Es lo que el lector reconoce enseguida, con lo que empatiza más fácilmente y rechaza más fácilmente también cuando ve que no funciona. El lector enseguida ve si funciona o no y si le estás contando una verdad o estás intentando engañar. Ahí sí que hay muy poca distancia entre el lector y el escritor.

La trilogía formada por ‘Una madre’, ‘Un perro’ y ‘Un amor’ habla de historias donde los sentimientos y las emociones están muy presentes y la familia tiene un papel protagonista. ¿Cómo se acerca a estos temas que consiguen conectar con los lectores, precisamente como acaba de comentar, siendo una tarea arriesgada y complicada?

En primer lugar, me gusta mucho complicarme la vida. Aunque parezca la forma más sencilla y menos complicada, es la más difícil de escribir y me gustan los retos. En segundo lugar, hay que afrontarlo con mucha verdad. Siempre he creído mucho en el poder de la verdad y hay una especie de automatismo en cuanto a identificar un poco inconscientemente la ficción con la mentira. Creo que la ficción tiene que ser lo más cercano posible a la verdad, pero contada de una manera que convierta la realidad en algo verosímil. La realidad no siempre es verosímil y para eso estamos los escritores, para convertirla en algo verosímil y que nos la creamos. A veces la realidad es muy difícil de creer.

La vida es lo que nuca llegamos a controlar y eso es lo que la hace tan maravillosa y tan terrible, muchas veces.

En ‘Un amor’, un suceso inesperado desencadenado por una llamada pone a prueba a una familia en la víspera de un acontecimiento tan importante como una boda. En nuestra vida cotidiana irrumpen hechos así y las certezas que podamos tener pueden desaparecer en un instante.

Sí. Creo que ésa es la base de la ficción, lo inesperado y lo que no podemos controlar. Si en la vida pudiéramos controlarlo todo no haría falta ficción. Yo creo que la base de la ficción es partir de todas esas cosas inesperadas, buenas y malas, agradables y desagradables, que la vida nos reserva, pero es importante el color que tú quieras dar a ese tipo de mundo, el color con el que tú pintas el mundo de la incertidumbre, de la sorpresa… la madurez con la que los personajes reciben eso. La vida es lo que nuca llegamos a controlar y eso es lo que la hace tan maravillosa y tan terrible, muchas veces. Cuando crees que es una vida maravillosa, ella misma te demuestra que puede ser terrible contigo.

También presta mucha atención en su obra literaria a los niños y los jóvenes, a quienes les ha dirigido varias novelas que han obtenido una notable acogida. Una noticia reciente ha revelado que un gran número de adolescentes consume pornografía a través de sus teléfonos móviles, ajenos al control parental, siendo esta fuente su único referente sobre el sexo. Ante esta realidad, unida al abuso de los contenidos audiovisuales a través de Internet y los dispositivos móviles, ¿cómo defendería la importancia de la lectura entre el público más joven? 

Ya no sé cómo hacer eso, sinceramente, cómo defender la lectura. A ver, es que uno llega a la lectura por muchas vías y no tiene por qué ser en el medio más afín a la misma, ni la de más fácil acceso. Yo conozco a muchos padres, escritores ambos, cuyos hijos no leen, pese a estar rodeados de libros, de familia, de amigos de sus progenitores que hablan de literatura. Y en mis viajes he ido a sitios recónditos donde son pueblos en gran parte analfabetos y hay niños fascinados con un libro, el único que hay para todos y es el tesoro.

Entonces, no sé cómo defender la lectura en general. Sé que en muchos casos la lectura salva vidas, porque hay vidas de niños muy duras que sólo se salvan con la imaginación y con la imaginación compartida y ahí entra la lectura. Por mucha imagen, por mucha serie, por mucho audiovisual que el niño vea, lo que tiene la lectura es que te deja la libertad de imaginar, no hay más. En lo audiovisual no hay libertad de imaginación, no espolea la imaginación infantil. Espolea muchas cosas pero no la creatividad en la imaginación. Eso sólo ocurre con la lectura y con el arte en general. El arte, como la literatura, la música… no muere, porque crea burbujas de imaginación propia.

Cuando escribo siempre digo que yo, más que escritor, tengo la sensación de que compongo música con palabras.

Desde pequeño usted ya escribía, al igual que a otros niños les da por dibujar.

Alejandro Palomas – © Maria Gilabert / Revista Casa Mediterráneo

Sí, yo creo que hay niños y niñas que viven un poco programados para hacer según qué cosas o que encuentran antes que otros su forma de expresar lo que son ante el mundo. En mi caso fue la palabra, más que la escritura. Me gustaban mucho las palabras, esa combinación de consonantes, vocales… su mecánica. Por qué había unas que eran más largas, otras tan cortas, y me preguntaba mucho sobre esas cosas. Entonces, empecé a combinarlas y cuando las combiné me pareció que podía hacer música. Sinceramente, no era tanto el significado, sino cómo sonaban. Para mí había una música muy potente en todo lo que podía formular. Y por eso cuando escribo siempre digo que yo, más que escritor, tengo la sensación de que compongo música con palabras.

¿En qué medida la poesía ha influido en su prosa? La poesía juega mucho con la musicalidad, con la búsqueda de la sonoridad de las palabras, de la belleza…

Exacto, bueno no es que haya influido, creo que se nota que mi preocupación es la música de las palabras cuando escribo prosa y, sobre todo, cuando escribo poesía. Cuando haces poesía es sólo música. Quien lee mi ficción está leyendo parte de mi poesía; estoy en las dos y juego con ambas a la vez. Cambio el formato, cambio la longitud del acorde, pero el interés es el mismo. Resulta curioso porque, a medida que voy haciéndome mayor o viejo, voy tirando más hacia la poesía, me gusta más esa sonoridad más desnuda, me siento mucho mejor en el espacio en blanco, soy más científico en la textura de la palabra que literario.

En una entrevista anterior que le hice con motivo de un encuentro organizado por Casa Mediterráneo en la Sede Universitaria de Alicante hace un par de años, me dijo que sus planes eran publicar un poemario, la segunda parte de ‘Un hijo’, novela de la que acababa de terminar el guión de la película y estaba a punto de comenzar el guión de ‘Una madre’. ¿Cómo han evolucionado esos proyectos y cuales son los próximos?

La segunda parte de ‘Un hijo’ se publicó el año pasado, es ‘Un secreto’. El poemario lo acabo de publicar hace dos semanas, se titula ‘Una flor’. Las películas se están haciendo; ya está terminado el guión de ‘Una madre’ y se encuentra en proceso de preproducción, así como ‘Un hijo’. Y ahora he terminado el guión y parte del rodaje de un documental con una productora valenciana sobre una aventura con una bióloga de Alicante.

¿Josabel Belliure? 

Sí. Hemos ido con Josabel a Tierra de Fuego a vivir una experiencia durante un mes con pingüinos. Y de ahí ha salido un documental en el que los dos somos protagonistas. Ahí estamos.

No se ha quedado parado…

La verdad es que no, a pesar del confinamiento y de todo lo que ha ocurrido, que ha sido terrible. Si con el confinamiento he hecho todo eso, ¡imagínate todo lo que tenía previsto sin él! Menos mal que he podido organizarme un poco, porque tenía muchos proyectos en cartera, que al final no he hecho.

Algunos escritores admiten que el confinamiento lo han aprovechado para seguir avanzando o incluso iniciar proyectos nuevos, pero a otros les ha producido una especie de parálisis creativa.

Entiendo lo de la parálisis creativa porque yo la he tenido un poco, en cuanto a que no he hecho nada nuevo. He terminado todo lo que estaba haciendo, con lo cual no me ha afectado mucho en ese sentido. No he podido iniciar nada, eso sí ha sido imposible. Me ha costado el doble de lo que me habría costado si no hubiera pasado por este confinamiento y toda esta historia tan complicada emocionalmente. Y lo que nos queda todavía.

mariagialma@gmail.comAlejandro Palomas: “La realidad no siempre es verosímil y para eso estamos los escritores”