Revista Casa Mediterráneo

Ángel Fitor, fotógrafo: “Mi responsabilidad social con mi trabajo es ampliar la visión de la gente que no tiene acceso al mundo submarino”

en septiembre 12, 2022

‘Mare Lucidum. Prosa y verso del Mediterráneo insondable’ es el sugerente título de la exposición compuesta por una veintena de imágenes inéditas captadas por la cámara del reconocido fotógrafo alicantino Ángel Fitor, que se inaugurará el 15 de septiembre a las 19 h. en Casa Mediterráneo. ‘Mare Lucidum’ es una muestra de la belleza biológica, plástica y simbólica que aún alberga el mar Mediterráneo, así como una crónica de algunos de los problemas que lo asfixian.

La exposición, realizada gracias a la Universidad de Alicante y Casa Mediterráneo, saca a la luz la belleza oculta que atesora el Mediterráneo, siendo “una invitación a la fascinación por la fascinación, y a la reflexión por el placer de saber” –según palabras de Ángel Fitor-, ante el enorme desconocimiento de las criaturas que lo habitan, al tiempo que lanza una llamada de atención sobre la alarmante degradación de este grandioso entorno natural. La instalación es también un trabajo recopilatorio de algunas de las fotografías que han dirigido, modelado y construido la carrera de su autor durante casi tres décadas de vocación por dar voz a un mar con frecuencia mal tratado y mal comprendido.

El fotógrafo ante dos de las imágenes de la exposición durante su montaje en Casa Mediterráneo – © Ángel Fitor.

Ángel Fitor (Alicante, 1973) es fotógrafo, buceador profesional y naturalista especializado en el medio marino desde finales de los años ochenta. Como resultado de su fuerte y temprana vocación, ha consagrado todos los ámbitos de su vida a la divulgación de los valores naturales, humanos y económicos vinculados al mar. Su trabajo fotográfico ha ilustrado innumerables publicaciones internacionales de todo formato incluyendo cabeceras editoriales del máximo prestigio tales como The Guardian, New York Times, GEO Magazine, Smisthsonian Magazine o National Geographic Magazine.

Sus imágenes han sido reconocidas en múltiples ocasiones por los más importantes certámenes internacionales de fotografía de naturaleza: World Press Photo, Wildlife Photographer of the Year, National Geographic Photo Contest o Sony World Photography Awards, entre otros. En 2021 fue nombrado Fotógrafo de Naturaleza Europeo del Año por la Sociedad Alemana de Fotografía de Naturaleza. Su trabajo como comunicador de la ciencia y el arte que mana del mar se traduce en infinidad de conferencias y presentaciones para todo tipo de instituciones públicas y privadas, destacando el mítico festival WildPhotos (Royal Geographical Society, Londres). Cuenta con amplia experiencia como jurado fotográfico y asesor para el célebre Wildlife Photographer of the Year, organizado anualmente por el Museo de Historia Natural de Londres, así como para otros festivales internacionales de fotografía.

Trabaja habitualmente en la producción de cine de naturaleza como cámara submarino y asesor científico. Ha participado en la producción de series de TV de la envergadura de Blue Planet II, Our Planet, y The Mating Game. Entre sus clientes habituales en esta industria figuran la mítica BBC Natural History Unit, Silverback Films, Netflix, o WildSpace, entre otros. Colabora como documentalista para el Laboratorio de Biología Evolutiva de la Universidad de Basilea en sus trabajos en el lago Tanganyika. En 2022, fue nombrado Embajador del Programa Alumni de Talento Global de la Universidad de Alicante, institución en la que se formó como biólogo marino. En 2022, la revista Forbes lo sitúa en el puesto séptimo en su lista de los cincuenta españoles más premiados.

En esta entrevista, nos adentramos en el universo fotográfico de Ángel Fitor con motivo de su nueva exposición, colmada de belleza, sensibilidad y carga filosófica.

El autor delante de dos de las imágenes de la exposición que se exhiben en Casa Mediterráneo – © Ángel Fitor.

Las fotografías de ‘Mare Lucidum’ nos muestran imágenes de criaturas marinas de enorme belleza, grandes desconocidas para buena parte de la población. ¿Sus imágenes pretenden contribuir a incrementar esos conocimientos para que empiece a valorarse y respetarse la vida que late bajo las aguas del Mediterráneo?

Sí, sin duda. La fotografía en general tiene un componente importante de responsabilidad social. En concreto, mi responsabilidad social con mi trabajo es precisamente ampliar la visión de la gente que no tiene acceso al mundo submarino, de la mejor manera posible, porque es un mundo oculto a la mayoría.

Entre las imágenes que forman parte de la exposición se encuentran retratados organismos como el fitoplancton. ¿Qué importancia tiene este para la vida, no sólo la acuática?

El plancton en general y el fitoplancton en particular, que es la parte vegetal, las algas unicelulares, microscópicas que forman parte del mismo, tienen una importancia capital para todo el planeta. Tradicionalmente se decía que los bosques de la Amazonía eran el pulmón del planeta y hoy sabemos que no es así. A pesar de que los bosques contribuyen de una manera muy determinante a la producción de oxígeno y a la absorción de CO2, aquí entraría el fitoplancton marino, que es responsable de entre el 50 y el 80% de la generación de oxígeno. Hasta ese punto es importante el plancton. Es decir, la mayoría del oxígeno que respiramos, que permite toda la vida en la tierra, está generada por el plancton. Y no solamente eso, sino que además absorbe enormes cantidades de CO2 al mismo tiempo. Por lo tanto, está contribuyendo también a la absorción de ese exceso de CO2 que la actividad humana genera, que es la causa del calentamiento global. Todavía no hemos llegado mucho más lejos en la crisis climática que estamos experimentando gracias a que el fitoplancton está actuando de amortiguación, absorbiendo ese exceso de CO2, pero llegará un momento en el que no habrá fitoplancton en el mundo capaz de absorber todo lo que generamos.

Plancton contenido en una gota de agua de cinco milímetros de largo – © Ángel Fitor.

Las medusas son unos seres recurrentes en la exposición. ¿Qué es lo que más le fascina de estas criaturas de aspecto sobrenatural?

De alguna manera las medusas han sido una de mis musas en cuanto a la creación artística, por dos razones. Una es por la fascinación que de forma personal siento hacia un animal que esencialmente está hecho de agua, que además es transparente o traslúcido y que, por lo tanto, permite que la luz le atraviese. Esa fusión de agua y luz para un fotógrafo es una mina. Los juegos a los que se presta son casi infinitos. Esa sería la parte positiva y luego hay una razón negativa.

Como yo trabajo básicamente en el Mediterráneo y en aguas españolas, en un mar sobrepescado como puede ser el Mediterráneo español lo único que nos van a quedar son medusas. No hay que tomarlo al pie de la letra, pero vamos por ese camino. Así, una razón es la fascinación que siento y otra cosa es que sean animales cada vez más comunes, de fácil acceso por causas negativas, por desgracia. Por ambas razones, las medusas tienen tanta presencia en mi trabajo.

Las medusas que retrató en el Mar Menor bajo el título ‘El ballet de las medusas’ le valieron el prestigioso premio European Wildlife Photographer of the Year 2021. ¿Qué quiso transmitir con esa imagen?

Esa imagen es técnicamente muy compleja porque se ven once medusas, pero en realidad está hecha únicamente con dos, durante una exposición muy larga, en la cual se iban moviendo por la superficie y yo las iba iluminando con el flash por debajo. Lo que viene a representar es un espejismo de lo que fue el pasado con respecto a lo que hoy es el Mar Menor, que prácticamente se ha acabado. Esa es la intención artística de la fotografía a través de una técnica, como decía, bastante novedosa en fotografía submarina que es esta de las largas exposiciones con múltiples disparos de flash, etc.

El desastre el Mar Menor queda patente en la fotografía de una medusa moribunda bajo la superficie de sus aguas, tomada antes de la primera crisis grave sufrida por la laguna. ¿Constituye un aviso de lo que podría sucederle al Mediterráneo, un mar cerrado, ante la contaminación y el calentamiento del agua?

La imagen que irá en el panel de la exposición que va a cerrar la sala es la de esa medusa, que ganó otro concurso, en el Wildlife Photographer of the Year 2016, y viene a ser el mismo tipo de fotografía por la que me has preguntado antes. Lo que pasa es que el hecho de que esté moribunda no lo podemos asociar a la crisis del Mar Menor porque la medusa puede morir por varias causas como cual otro animal, aunque de alguna manera sí tiene un vínculo con la tragedia de la laguna. Esa fotografía se llamó “La muerte de la luz” y representa un preludio, una predicción de lo que todo el mundo ya sabía y es que el Mar Menor tarde o temprano moriría, algo avisado por toda la comunidad científica desde hace décadas y por gente con sentido común. La fotografía vino a representar la idea de “lo que se nos viene encima”.

Una medusa al final de su vida yace inmóvil justo bajo la plácida superficie del Mar Menor al comienzo del invierno de 2015 – © Ángel Fitor.

Cada vez es más frecuente ver grandes masas de medusas en el Mediterráneo –una de sus fotografías muestra a un buceador envuelto entre claveles de mar-. ¿A qué se debe esta proliferación y qué consecuencias está teniendo en el mar?

La combinación de contaminación orgánica, nuestros propios restos biológicos, nitratos, fosfatos, fertilizantes (la agricultura también tiene parte de culpa en esto) … con el aumento de la temperatura lo que crea es un caldo de cultivo ideal para que animales como las medusas prosperen. Las medusas se alimentan en parte de plancton y una parte de él se ve muy beneficiado por ese aporte de nutrientes y esas altas temperaturas, lo que a su vez da de comer a las medusas. Y además muchas de las propias medusas tienen dentro de su organismo una serie de algas simbióticas, como los corales, que también se alimentan de esos nitratos y se ven beneficiadas por las elevadas temperaturas.

Al final lo que estamos haciendo en el Mediterráneo y en muchos otros sitios del mundo es producir una especie de caldo de cultivo para que a animales oportunistas como estos, que llevan viviendo en la tierra 700 millones de años adaptándose a todo tipo de condiciones, nuevamente les estemos prendiendo la mecha para que se desarrollen de una manera desmedida.

En cuanto a lo que acaba de mencionar sobre la capacidad de adaptación de ciertos animales al entorno para garantizar su supervivencia, una de esas habilidades la tiene el pez espada, que retrata en la exposición. ¿Cómo consigue cazar en aguas gélidas a grandes profundidades?

Este es un descubrimiento que se hizo relativamente hace poco, en los años 80, sobre cómo funcionan estos animales. Los peces todos sabemos que son animales de sangre fría, lo que significa que están a la misma temperatura que el Medio Ambiente que les rodea –si el agua está a 20 grados, ellos también lo están, al igual que si está a 5 grados, adoptan esa temperatura-. No tienen la capacidad de regular su temperatura como nosotros. Sin embargo, hay algunos peces como, por ejemplo, el pez espada que han desarrollado mecanismos para calentar partes del cuerpo de manera local y de esa forma incrementar el metabolismo de esa zona en concreto y permitirle acceder a profundidades a las que otros no pueden.

Y en concreto, el pez espada lo que hace es que, con una musculatura situada alrededor de los ojos y el cerebro, en toda la parte cefálica, que no está destinada a producir movimiento, sino calor, calienta el cerebro por encima de la temperatura del agua, lo que le permite mayor lucidez y cazar a profundidades donde el agua está prácticamente congelada, a 4 o 5 grados. Es algo que sólo puede hacer el pez espada; hay muy pocos animales capaces de ello.

Sin la posidonia el Mediterráneo no sería, ni desde el punto de vista ambiental ni cultural, lo que es. ¿Cuál es la relevancia de la posidonia para el Mediterráneo? Lo es todo, absolutamente todo.

Su cámara también se detiene en la pradera de posidonia oceánica de la Reserva Marina de Nueva Tabarca. ¿Qué relevancia tiene la posidonia para la vida en el Mediterráneo? ¿Se encuentra actualmente en peligro esta especie endémica?

En el texto de esa fotografía hay una frase que resume y da respuesta a tu pregunta sobre lo que la posidonia hace al Mediterráneo. Sin la posidonia el Mediterráneo no sería, ni desde el punto de vista ambiental ni cultural, lo que es. ¿Cuál es la relevancia de la posidonia para el Mediterráneo? Lo es todo, absolutamente todo. Ha permitido el desarrollo de la pesca y de culturas a lo largo del Mediterráneo, es lo que ha generado las playas de agua cristalina que atraen al turismo en la actualidad, lo que protege la costa de la erosión de los temporales, lo que produce el oxígeno que respiramos…

La posidonia oceánica es una planta que para el Mediterráneo lo es absolutamente todo y está muy amenazada porque la actividad humana en las costas cada vez degrada más las praderas. La construcción de obras portuarias, por ejemplo, cambia la dinámica de corrientes y muchas partes acaban enterradas en arena o fango y mueren. La contaminación hace que las aguas sean más turbias, la luz no llegue al fondo y la posidonia muera. La sobrepesca o algunos tipos de pesca son muy dañinos, el anclado de embarcaciones de recreo sobre praderas de posidonia las destroza… son infinidad las amenazas que tiene ahora mismo una planta como, la que te digo, es la responsable de toda la salud ambiental, y en gran parte de la económica, de todo el Mediterráneo, no solamente español.

Un buceador nada sobre una pradera de Posidonia oceánica en aguas de la Reserva Marina de Tabarca – © Ángel Fitor.

Una imagen de gran belleza incluida en la muestra es la de los caballitos de mar captados en pleno ritual de apareamiento. ¿En qué consiste y cómo se comunican entre sí?

El caballito es un icono del mar y todo el mundo sabe que el macho es el encargado de gestar los huevos, de almacenarlos mientras se desarrollan. Entonces, la clave de la reproducción del caballito de mar se basa en la unión de la pareja. Son animales monógamos, o al menos mientras dura la época de reproducción, y tienen un vínculo muy fuerte. Las parejas siempre están juntas y para que eso suceda han desarrollado un sistema de comunicación para mantenerse siempre en contacto, a base de sonidos. Se hablan bajo el agua. Esos sonidos, que son pequeños chasquidos y chirridos, los utilizan para estar en contacto. Por ejemplo, si uno se encuentra de espaldas, así sabe que su pareja está detrás, precisamente para garantizar esa protección tan íntima que hacen de los huevos y la reproducción. Es un caso único en la naturaleza.

Una hembra de caballito de mar se inclina ante su pareja como parte de su largo y complejo ritual de apareamiento – © Ángel Fitor.

La imagen de un pulpo investigando su cámara con sus tentáculos es una muestra de su fascinación hacia estos moluscos. ¿Qué es lo que más le causa admiración de ellos? Además, en un momento en el que están menos a la vista en nuestras costas.

Bueno, oficialmente no están amenazados, pero sí es verdad que en el entorno de las playas en general todo ha disminuido mucho, y por desgracia debido a la pesca deportiva. Ese acto aparentemente inocente de ir a coger un pulpo para comértelo en tu casa, cuando es repetido por cientos o miles de personas al final lo que ocasiona es que no haya pulpos en las playas, en las zonas de calas y rocas. Sí que ha habido un descenso a ese nivel pese a que, como decía, no es una especie ahora mismo amenazada.

Son animales muy especiales. Los pulpos están considerados los invertebrados más inteligentes del planeta. Tienen una capacidad de resolver problemas y de utilizar sus ocho brazos de manera independiente que implica un desarrollo neuronal que es único en el reino animal. También son animales icónicos del mar, junto con el caballito de mar. Todo eso hace que el pulpo sea un personaje, más que un animal, y cualquier encuentro con uno bajo el agua resulta fascinante.

Esa foto de la que hablas, por ejemplo, es una imagen en la que viene a mí de manera amigable e inocente, con la misma curiosidad con la que yo me acerco a él, y se aproxima para investigar la cámara. En la imagen, de hecho, se ve que parte de los tentáculos están literalmente pegados a la cámara, porque son de alguna manera sus dedos con los que está tanteando para saber exactamente qué soy, si puede comerme o si solamente soy un objeto a la deriva. Si piensas las cosas en estos términos estás haciéndolos casi humanos y eso desarrolla un vínculo, una relación y una fascinación por esos animales muy especial.

Una pulpón investiga con sus largos tentáculos la naturaleza de la cámara fotográfica y el extraño ser tras ella – © Ángel Fitor.

Por último, le querría preguntar por la imagen del fondo de un puerto pesquero que resulta demoledora. ¿Puede ser una advertencia de lo que puede pasar mar adentro? ¿Con todo lo que observa como testigo directo de lo que acontece en el Mediterráneo tiene motivos para la esperanza o el optimismo?

Con respecto a la imagen del pulpo en el puerto, en la exposición la he puesto intencionadamente junto a la fotografía de la que hemos hablado antes. Es decir, primero vamos a generar esa fascinación por estos animales vivos y después mostramos a un animal muerto por un descarte pesquero, que se pescó, pero no reunía las condiciones para ser vendido y simplemente se le tiró al agua. Como decía, las imágenes están colocadas de manera intencionada precisamente para que entendamos lo que hacemos, lo bueno y lo malo.

Y en relación al optimismo, no soy optimista, sino realista. Las cosas no van bien, el futuro es muy negro porque los problemas que tiene el mar son los problemas que tiene la tierra al final y no se trata de vertidos puntuales, sino de unas dinámicas que hemos despertado a nivel global toda la humanidad y que no sabemos cómo van a acabar. En concreto, muy por encima de la contaminación por plásticos, la sobrepesca o cualquier otro problema, ahora mismo el cambio climático, el calentamiento global es algo que tiene una relevancia que está a años luz de distancia de cualquier otro problema “menor”. En este sentido, soy muy pesimista porque incluso aunque hoy acabáramos con todas las emisiones de gas de efecto invernadero, cosa que no va a pasar, las sinergias que hayamos podido despertar –esto es algo que cada vez los científicos dicen más alto- realmente no se conocen. Es posible que hayamos cambiado toda la dinámica climática y oceanográfica del planeta, con efectos impredecibles e irreversibles. Desde ese punto de vista, soy pesimista pero utilizando datos científicos, de modo que es más realismo que pesimismo.

GALERIA DE IMÁGENES DE ‘MARE LUCIDUM’:

Mare Lucidum podrá visitarse en Casa Mediterráneo (Plaza del Arquitecto Miguel López, s/n), Alicante hasta el 15 de octubre de 2022, de lunes a viernes en horario de 09:00 a 14:00h.

Más información sobre el trabajo de Ángel Fitor:
Instagram: @angelfitor
Twitter:@angelfitor

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