Revista Casa Mediterráneo

Bichara Khader: “La normalización de la islamofobia en Europa alimenta un sentimiento antioccidental en muchos países árabes mediterráneos”

en agosto 8, 2022

El reconocido experto en relaciones euro-árabes y euro-mediterráneas Bichara Khader participó el pasado 8 de junio en Casa Mediterráneo en la sesión inaugural de la conferencia regional en conmemoración de una década de progresos del ‘Programa Sur’, una iniciativa conjunta de la Unión Europea y el Consejo de Europa para promover la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos en el sur del Mediterráneo. Con motivo de su intervención, con la ponencia titulada “Seguridad humana en la región del Mediterráneo Sur: progresos alcanzados y retos de futuro”, mantuvimos una entrevista con el reputado analista.

Bichara Khader, belga de origen palestino, es profesor emérito de la Universidad Católica de Lovaina y fundador del Centro de Estudios e Investigaciones sobre el Mundo Árabe Contemporáneo. Ha sido miembro del Grupo de Altos Expertos sobre Política Exterior y Seguridad Común Europeas (Comisión Europea) y del Grupo de Sabios para el Diálogo Cultural en el Mediterráneo (Presidencia Europea). En la actualidad, es profesor invitado en diversas universidades árabes y europeas. Ha publicado una treintena de libros sobre el mundo árabe y las relaciones euro-árabes, euro-mediterráneas y euro-palestinas.

En los últimos años la Unión Europea está dirigiendo su mirada hacia la región del Mediterráneo, especialmente en términos de seguridad. ¿El aumento de las desigualdades en el Mediterráneo sur puede provocar un incremento de las migraciones hacia Europa?

Creo que el agravamiento o el deterioro de la situación económica, social y política en el continente africano, pero también en el Magreb, seguramente va a incrementar la inmigración ilegal en muchos países, pese a todos los controles fronterizos, a los cordones sanitarios que se están poniendo en marcha. Lo vemos todos los días con las pateras que atraviesan el Mediterráneo y que, con demasiada frecuencia, arrojan víctimas mortales.

El crecimiento demográfico en los países del Magreb, los conflictos que atenazan la zona, como la crisis interna de Libia, el desmoronamiento del sistema político y de protección social en Túnez, la devastación de Siria, la guerra sangrienta de Yemen o el enquistado conflicto árabe-israelí, se traducirá en un aumento de los flujos migratorios y de refugiados. Así lo hemos visto en 2015, con la llegada de refugiados sirios y la crisis que esta ha provocado en varios países europeos. Muchos fueron acogidos en Alemania por Angela Merkel, lo que alimentó la ira de los grupos extremistas alemanes, sobre todo de Alternative für Deutschland. España también ha acogido a refugiados en situación irregular y tiene más de 700.000 marroquíes asentados, muchos de ellos regularizados en varios procesos.

Un gran número de magrebíes mira a España como país de tránsito hacia Francia, Bélgica o Alemania, donde hay comunidades asentadas desde hace décadas. España está en la primera línea, las pateras llegan a Almería y atraviesan el Estrecho de Gibraltar, pero las rutas del Mediterráneo central se están controlando mucho, con gran severidad.

A la conflictividad en el sur del Mediterráneo, las crisis internas, el hecho de que las promesas de las Primaveras Árabes hayan sido destrozadas, confiscadas, pervertidas y también aplastadas con sangre, como en el caso de Siria, los enfrentamientos por la hegemonía regional, como el existente entre Marruecos y Argelia, el crecimiento demográfico con muchos jóvenes educados pero sin muchas oportunidades de empleo, se suma ahora un nuevo problema derivado del conflicto de Ucrania. El suministro de alimentos cada vez es más escaso porque esa zona importa casi la mitad de sus alimentos, una caloría de cada dos. El caso de Egipto es el más grave porque el 90% del país es desértico y tiene 110 millones de habitantes. Consume 21 millones de toneladas de trigo, de las que importa la mitad, y el 85 % de esas importaciones viene de Rusia (el 60%) y Ucrania (25%). Ahora tiene reservas para unos meses, pero después, ¿qué va a pasar? No hay importaciones alternativas. India está muy reticente, no tiene mucha capacidad excedentaria. Este problema seguramente va a alimentar nuevos flujos de inmigración ilegal.

En Europa desgraciadamente se fabrica la figura del enemigo musulmán, transformando el Mediterráneo en un foso cultural en vez de en un puente cultural.

Los sentimientos xenófobos en Europa se están incrementando. ¿Esta tendencia es preocupante?

Ese tema me preocupa desde hace 40 años. De hecho, en mi libro El Mundo Árabe explicado a Europa hay dos capítulos dedicados al imaginario colectivo occidental sobre el Islam y el mundo árabe y el imaginario colectivo árabe sobre Europa. Mi última participación en un congreso en Málaga estuvo centrada en el tema de la tolerancia, de la política del odio, del auge de los movimientos extremistas en Europa con una ponencia titulada “La fabricación del enemigo”.

Y es que en Europa desgraciadamente se fabrica, después del desmoronamiento de la Unión Soviética en los años 90 y la publicación del libro de Samuel Huntington sobre el choque de civilizaciones, la figura del enemigo musulmán, transformando el Mediterráneo en un foso cultural en vez de en un puente cultural. Se ha normalizado la islamofobia, mientras se ha criminalizado el antisemitismo.

La islamofobia, que ha sido alimentada por los movimientos extremistas a partir de la creación del Frente Nacional de Francia a finales de los años 70, surge en un momento de crisis social, política y económica en Europa. Cuanto más se propaga esta crisis, la fabricación del enemigo musulmán se hace más contundente. La situación es verdaderamente dramática. Resido en Europa desde hace 60 años y jamás he vivido un período tan difícil, en el que el populismo se está reforzando también en países donde la extrema derecha hasta el momento estaba prácticamente ausente.

La normalización de la islamofobia en Europa es un hecho muy peligroso porque alimenta, como revancha, un sentimiento antioccidental en muchos países árabes mediterráneos, en círculos intelectuales que le reprochan su incoherencia. Ese desfase, ese doble rasero de la Unión Europea revela una incoherencia fundamental que explica la desconfianza hacia las políticas europeas en el Mediterráneo. Merma la imagen de la Unión Europea como promotora de paz y de democracia.

¿La islamofobia europea de la que habla, que alimenta el rechazo hacia Occidente, puede servir de excusa a los gobiernos autoritarios para rehusar la implantación de la democracia y el respeto a los derechos humanos?

Los gobiernos autoritarios, represivos y corruptos utilizan un discurso de cara a los europeos en el que se presentan como garantes de la seguridad, baluartes de sus intereses como guardianes del Canal de Suez o como policías para controlar la inmigración ilegal con centros de detención. Entonces utilizan su función instrumental para decir que la estabilidad es mejor que la democracia, porque esta significa una alternancia política. Se muestran como baluartes contra los Hermanos Musulmanes y el Islam Político. Utilizan su función instrumental para presentarse como los aliados de Occidente. El hecho de que la Unión Europea y los americanos apoyen financieramente a muchos países autoritarios significa que los intereses prevalecen sobre los valores. Esto es una lacra.

¿La seguridad humana, que es un concepto integral que abarca una seguridad no sólo física, sino también alimentaria o sanitaria, en qué medida depende de contar con regímenes democráticos?

¿Se puede tener democracia en un sistema represivo y autoritario? Es una contradicción en los propios términos. Sin cambio político, sin democratización de las instituciones, sin una justicia independiente, sin un acceso igualitario a la justicia, sin la efectividad de la justicia no puede haber respeto a los derechos humanos. La prueba es que las prisiones están llenas de periodistas, de intelectuales… algunos de los cuales son amigos míos.

La tortura sigue siendo practicada en varios países, así como el exilio por apostasía; mientras en la Carta Árabe de los Derechos Humanos se defiende la libertad religiosa tengo un amigo que al cambiar de religión se tuvo que exiliar a Holanda. En Arabia Saudí durante décadas no se ha permitido a las mujeres conducir, pasear solas, abrir una cuenta bancaria… Ahora las cosas están mejorando, pero de forma muy leve; el sistema patriarcal sigue dominando el país.

La fabricación del enemigo musulmán es algo que se está propagando a todos los niveles, incluso en la esfera política. El discurso de la extrema derecha está penetrando subrepticiamente en los círculos oficiales. La tarea que tiene ante sí Europa es cómo luchar contra esa industria del odio que está siendo utilizada por los extremistas para ganar votos en las elecciones regionales y nacionales.

Ganar votos en un contexto actual de crisis.

Sí, el contexto de crisis alimenta los movimientos populistas que cargan contra una élite política corrupta e ineficaz, frente a la que afirman defender los intereses de la nación, diciendo que son la voz del pueblo. El problema es que también la clase obrera en Francia les vota. A fuerza de repetir el mantra “somos el pueblo” frente a las élites corruptas, ganan votos. Es increíble.

Bichara Khader en Casa Mediterráneo.

¿Habría que reforzar la cultura de la tolerancia en las escuelas de Europa para mitigar los sentimientos xenófobos?

Este ha sido mi campo de batalla. Considero que tanto en las escuelas como en las universidades tienen que impartirse cursos sobre el mundo árabe y sobre la historia comparada de las religiones. No se trata de la civilización judeocristiana frente al Islam, sino de una civilización judeocristiana musulmana. La herencia del Islam en España es tan visible que sería conveniente introducir en las escuelas cursos de religiones comparadas sobre zonas de proximidad como el Magreb, enseñar a los estudiantes cómo los árabes, los musulmanes, han contribuido también a la civilización occidental.

Hace años visité Salamanca con el presidente de la Comisión Europea, que entonces era Jacques Delors, y otros comisarios y nos abrieron una sala donde había miles de escritos en árabe sobre medicina, álgebra, matemáticas… Enseñar esto a los estudiantes y también en escuelas mixtas donde hay alumnos magrebíes puede regenerar los espíritus y crear una atmósfera de cohabitación fructífera basada en el respeto mutuo. Hay que multiplicar las conferencias, los cursos, los congresos… mirando a los periodistas en particular. Los medios de comunicación pueden ser un vehículo para el rechazo de los otros, pero también un puente para acercar culturas. Tienen una responsabilidad enorme.

Hay quien quiere invitar a intelectuales árabes para explicar el mundo árabe a Europa con el fin de combatir la política de odio y la intolerancia que están surgiendo en muchos lugares, que también constituye una lacra inmensa para la Unión Europea, daña su imagen, merma su papel geopolítico, crea distancias con su vecindad árabe y musulmana y al mismo tiempo empuja a muchos Estados árabes a trabajar con China y Rusia, que son países autoritarios. Esto explica por qué China está asumiendo un papel destacado en la zona.

Rusia tiene base naval y aérea en Siria, está involucrada en Libia con el grupo Wagner, se halla construyendo una central nuclear en Egipto, está suministrando armas a Arabia Saudí, con quien trabaja en el ámbito de la OPEP Plus, consistente en el reparto de la cuota del petróleo. Mientras hace 20 años el intercambio comercial de China era de 10.000 millones de dólares hoy es de 250.000 millones, y va a ser el primer socio comercial de todos los países árabes en 2028.

De hecho, China, entre otras medidas, está adquiriendo terminales portuarias en el Mediterráneo.

Se está haciendo con el control de puertos en el Pireo, en Trieste… China es un socio importante para Argelia y Egipto. India también está actuando con mucha fuerza. Su comercio con los países árabes oscila en torno a los 150.000 millones de dólares. En Europa la intolerancia de cara al Islam, al mundo árabe y a los emigrantes está mermando su imagen, de modo que muchos países árabes dicen: ¿No nos queréis? Pues vamos a dirigirnos a otros sitios, a otros actores. En esta línea se enmarca la penetración de China e India en los últimos años. El Mediterráneo se está transformando en una barrera entre las dos riberas, pese a la retórica de cooperación y partenariado.

Ofrecer oportunidades a los jóvenes es un modo de disminuir su deseo de emigrar y de incrementar su confianza en el futuro de su propio país.

En estos diez años del Programa Sur, ¿qué progresos se han alcanzado y cuáles son los retos en materia de seguridad humana en la región del Mediterráneo?

El Consejo de Europa pone de relieve los éxitos de este programa en cuanto a la implicación de los actores de la sociedad civil, la formación de funcionarios en materia jurídica, la lucha contra la violencia hacia las mujeres… Existe una implicación sincera del Consejo de Europa, pero considero que en el mundo árabe hay un desierto jurídico con algunos oasis. Es decir, hoy por hoy no hay un sistema judicial eficaz, capaz de defender los derechos humanos, que siguen reprimidos y vulnerados en varios lugares. La tarea del Consejo de Europa en el Programa Sur es un trabajo a largo plazo. No se puede modificar y mejorar la situación de la seguridad jurídica en diez años.

Por consiguiente, es necesario apoyar el trabajo del Consejo de Europa y trabajar en los huecos jurídicos existentes en el mundo árabe, las convenciones que no han suscrito los países, particularmente del Magreb. Eso se debe hacer con diplomacia. La Unión Europea no puede imponer la democracia desde el exterior, pero con una serie de ligeras presiones, con una condicionalidad positiva puede acompañar la transición democrática en muchos países árabes.

Es una iniciativa útil y en el próximo Programa Sur, el quinto, el Consejo de Europa tiene que seguir trabajando con los actores de la sociedad civil, centrándose en retos importantes como la protección de la ciudadanía frente a la arbitrariedad de los políticos. Hay periodistas que han ido a prisión por tener un discurso crítico sobre el deterioro del sistema político. El Consejo de Europa tiene que seguir trabajando, con prudencia y al mismo tiempo con más recursos. También es necesario trabajar en simbiosis con la Unión por el Mediterráneo, que pone mucho esfuerzo en el empleo de los jóvenes. Ofrecer oportunidades a los jóvenes es un modo de disminuir su deseo de emigrar y de incrementar su confianza en el futuro de su propio país.

¿Qué importancia tiene la presión desde dentro de la sociedad civil para que la democracia arraigue y se respeten los derechos humanos?

El cambio democrático necesita una maduración social interna. La democracia no se exporta desde el exterior, no se exporta a través de misiles, como fue el caso de la invasión americana de Irak, que quería democratizar el país destrozándolo, lo que los estadounidenses llamaron creative destruction, “destrucción creativa”. Vemos el resultado: Han fragmentado el país, han mermado sus capacidades y este se encuentra en crisis permanente.

Compartir esta entrada:
mariagialma@gmail.comBichara Khader: “La normalización de la islamofobia en Europa alimenta un sentimiento antioccidental en muchos países árabes mediterráneos”