Revista Casa Mediterráneo

Ceren Çerçiler, empresaria en Estambul: “La mujer en Turquía tiene un papel muy fuerte”

en diciembre 21, 2021

Con el objetivo de acercar las diferentes realidades de las mujeres que pueblan las orillas del Mare Nostrum nace el documental “Mujeres mediterráneas. Turquía”, que pretende tender puentes de conocimiento mutuo a través del formato audiovisual, un vehículo potente para adentrarse en otros mundos derribando estereotipos. El proyecto consta de una serie de cinco cortometrajes que mostrarán las experiencias y visiones de mujeres que viven en distintos países mediterráneos. El primero, centrado en Turquía, se estrenó el pasado lunes 20 de diciembre en Casa Mediterráneo, con la participación de la empresaria turca Ceren Çerçiler y la directora, guionista y productora del documental, Sonia Marco.

El proyecto audiovisual parte de la idea original de la periodista alicantina Sonia Marco y para su puesta en marcha ha contado con Irene Navarro y Aurore Boudinot en la realización audiovisual, de la productora Proyectos en Cuarto Creciente, y la dirección de arte y gráfica de José Luis Navarro, de Cota Cero diseño y comunicación. El músico alicantino Dani Catalá ha compuesto la música original del proyecto. 

El primer episodio tiene como protagonistas a: Mimunt Hamido, chef y escritora; Nilüfer Narli, doctora y profesora de sociología; Ceren Çerçiler, empresaria; Ilkay Gurpinar, directora creativa publicitaria; Nesrin Karavar, investigadora filóloga; Hurren Sonmez, abogada; y Fatma Tosun, entre otras mujeres representativas de diversos ámbitos profesionales. La producción del cortometraje ha sido posible gracias al patrocinio de Casa Mediterráneo, el Ayuntamiento de El Campello, el Instituto Cervantes de Estambul y la Embajada de España en Ankara. 

Con el fin de conocer los entresijos del proyecto, así como la situación actual de la mujer turca, mantuvimos una entrevista a dos voces con Ceren Çerçiler y Sonia Marco.

Sonia Marco

¿Cómo nació este proyecto audiovisual que arranca con Turquía?

El proyecto nace de mi trabajo desarrollado en Casa Mediterráneo al frente del ciclo ‘Mujeres y el Mediterráneo’. Es un ciclo que me ha aportado muchísimo, me ha ayudado a conocer a mujeres de otros países, a descubrir diferentes realidades y a desmontar muchos clichés que tenía de la situación de las féminas de otros países y culturas del Mediterráneo. En los tiempos tan duros que hemos pasado de pandemia y de confinamiento surgió la idea. Me inspiró mucho el hecho de no poder viajar ni encontrarme con estas personas, a las que iba conociendo a través de encuentros on-line. Pensé que era una pena que estos encuentros no se pudieran llevar a cabo de forma presencial, ni que tampoco fuera posible conocerlas en persona. Quizás uno de los formatos que tenga más largo recorrido sea el audiovisual, de modo que pensé que sería fantástico encontrarme con estas mujeres en su lugar de origen y a través del Mar Mediterráneo, porque al fin y al cabo es el nexo que nos une a todas las que habitamos en las orillas de los tres continentes bañan estas aguas.

La naturaleza no conoce de fronteras ni de países y el mar tiene sus orillas, baña diferentes pueblos. Del mar como nexo de unión entre ellas surgió el título del proyecto: “Mujeres mediterráneas”. La idea nació del deseo de conocer a otras mujeres, pero en sus propios países, donde viven, trabajan y desarrollan su vida diaria. Me interesaba mucho esa parte, porque había descubierto bastantes similitudes con ellas. Nos unen muchas cosas, al margen de esos clichés de los que antes hablaba. También tenemos diferencias, pero ese conocimiento nos acerca y nos refuerza los aspectos que tenemos en común. El hecho de viajar y conocer en persona tanto sus sociedades como sus situaciones personales es muy interesante. Nos desvela sus aspiraciones en el siglo XXI y la lucha por sus derechos. 

Las mujeres turcas no se amilanan y cuando ven que algún derecho reconocido hace un siglo está en peligro no dudan en manifestarse ni en reivindicarlo.

En los últimos años, Turquía ha experimentado importantes avances legales en cuanto a derechos, pero ¿estos cambios legislativos van en paralelo a su aplicación por parte de la sociedad?

El caso de Turquía es muy interesante porque es un país pionero hace un siglo en el reconocimiento de los derechos de las mujeres a nivel legal; algo que me ha sorprendido. Uno de los hechos que más me llamaron la atención fue el derecho al voto, que las mujeres turcas obtuvieron en 1934, por delante de sus coetáneas europeas. En aquellos años, las sufragistas inglesas estaban luchando todavía por que se les reconociera el derecho al voto y las turcas ya lo tenían. Han conseguido una cantidad de derechos muy por delante de muchas europeas. Si embargo, hoy día siguen luchando por ellos. Son mujeres que, dependiendo de las circunstancias, no se amilanan y cuando ven que algún derecho reconocido hace un siglo está en peligro no dudan en manifestarse ni en reivindicarlo.

Sonia Marco y Ceren Çerçiler en la presentación del documental – © María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo

Turquía recientemente ha abandonado el Convenio de Estambul, un acuerdo internacional para proteger a las mujeres de la violencia machista, lo que ha provocado importantes manifestaciones por parte de las organizaciones feministas en un país donde cuatro de cada diez mujeres con pareja ha sufrido violencia física o sexual al menos una vez, según un informe de ONU Mujeres de 2015.

Este convenio internacional está suscrito por los países que forman parte de la UE y algunos Estados de Europa del Este que quieren entrar en el club comunitario; entre ellos estaba Turquía. El convenio protegía a la mujer en los casos de violencia machista en cuanto a la investigación y el esclarecimiento de los hechos, entre otras cosas. La decisión de Erdogan hace unos meses de salirse del convenio la apoya en el argumento de que no lo ve necesario, al disponer de leyes internas que protegen a las mujeres contra la violencia machista y al considerar que éste atentaba contra los derechos tradicionales de la familia en el país. Frente a esta decisión ha habido un movimiento feminista muy fuerte de protesta y las mujeres están peleando por retomarlo.

El documental trata de ofrecer una visión amplia de las mujeres turcas que trabajan en diferentes ámbitos profesionales. ¿Qué perfiles de mujeres aparecen en el proyecto?

Hemos intentado que el documental sea intergeneracional, que haya el mayor número de mujeres representadas de distintas generaciones, desde las más jóvenes hasta las más maduras. También hemos abarcado diversos ámbitos laborales. Hemos entrevistado a una abogada, que nos ha hablado de los derechos de la mujer reconocidos sobre el papel y los movimientos feministas. También hemos conversado con la directora creativa de una agencia de publicidad y una productora de series. 

Una de las cosas que queríamos reflejar en este documental es cómo la mujer se ve desde fuera, qué imagen nos llega de la mujer turca. En este sentido, las famosas series turcas de televisión, conocidas como como dizis, que están tan de moda y tienen una enorme difusión en todo el mundo, son un escaparate sociológico. A través de estas series nos llega una imagen determinada de la mujer turca, cómo está todavía anclada en ciertas tradiciones, al tiempo que en general se encuentra muy empoderada. Una mujer fuerte y decidida que tiene claros sus objetivos, a la vez que tiene muy arraigados los valores familiares y tradicionales en cuanto al matrimonio, el compromiso con la pareja, los rituales previos a la vida en común… De esto hablamos con una productora de series y una directora creativa de una agencia publicidad, quien nos contó cómo trabajan el rol de la mujer a la hora de crear los anuncios y las campañas. 

¿Qué es lo que más le ha llamado la atención durante la realización del documental? 

Me ha gustado muchísimo la sororidad que existe entre las mujeres. Iba con un plan y una agenda de rodaje y acabé con otra. Las mujeres fueron enormemente generosas, con muchas ganas de colaborar y de ayudar, una actitud de la que Ceren es un ejemplo. No la conocía. Un amigo común me propuso que la conociera y en seguida nos abrió su casa. Fue muy fácil acceder a estas mujeres de diferentes ámbitos laborales. Ese intercambio de ideas y de experiencias vitales me ha enriquecido mucho. Me he venido con una imagen diferente de la que aquí tenemos de la mujer turca a través de la prensa o de la televisión, más profunda a través del trato directo con las personas. 

La idea que persigue el proyecto es complementarlo con otros documentales que sigan la misma línea. ¿Qué próximos trabajos prevé acometer?

Efectivamente, éste es documental piloto, el primero de una serie que tiene como objetivo conocer a la mujer mediterránea. Se plantea como un viaje por el Mediterráneo en el que vamos llegando a diferentes orillas. El primero ha sido Turquía, posiblemente el más lejano, con Estambul como destino, muy interesante por su ecléctica configuración de la sociedad. Está entre dos continentes, Asia y Europa, y creo que es el punto de partida perfecto para esta serie. Luego iremos a conocer a las mujeres del norte de África, el Magreb, de la península balcánica, de Oriente Medio y de Europa. Con estos cinco capítulos sería estupendo poder hacer un largometraje contrastando las diferentes experiencias y opiniones de las mujeres mediterráneas. Sería el colofón perfecto. Hay otros planes, ya que el tema da para mucho, para poder llevar a adelante proyectos transversales. Confiamos en que éste sea el inicio de otras iniciativas y que interese y guste.

Ceren Çerçiler

¿En qué consiste su trabajo como empresaria en Turquía?

Mi trabajo consiste en ayudar a grandes empresas a entrar en nuevos mercados, especialmente en aquéllos que yo conozco en África. Desde el año 2005 dirijo mi propia consultoría. Comencé en Madrid y luego la trasladé a Estambul. Se trata de grupos que quieren invertir o desarrollar proyectos en países de África, en especial en Angola. Pero mi pasado viene de los medios de comunicación. Trabajaba para la CNN Internacional, de la que era su representante en Angola y después en Estambul. De ahí di el salto al mundo de los negocios.

Venimos de tradiciones donde la mujer siempre tuvo un rol fuerte que ha llegado a los tiempos más cercanos

¿Qué imagen le gustaría que la sociedad española tuviera de la mujer turca, aunque sea difícil generalizar, más real que la que puede llegarle por las noticia o las series de televisión?

La verdad es que no me gusta hablar de naciones cuando hablo de mujer, porque no importa que sea de Islandia, Sudáfrica, Marruecos o España. No hay que asociar a la mujer con la nacionalidad. Ella tiene que ser en sí y eso le va a dar más poder. Nosotras, como mujeres, debemos tener conciencia de eso y si dejamos de dividirnos tendremos más fuerza, en mi opinión. He vivido en ocho países, de manera que puedo hablar acerca de muchas mujeres en el mundo y he visto de todo en todos los sitios. He conocido mujeres muy débiles en España o en Inglaterra y muy fuertes, tanto ahí como en Arabia Saudita, con lo cual no se puede hacer diferencias. Pero hablando de la mujer turca, hay un rasgo que puede ser muy ejemplar. Los turcos tienen su origen en las montañas de los Urales, hunden sus raíces en el norte de Asia central. 

La mujer en los antiguos pueblos turcos tenía un rol espiritual muy importante. Me refiero a los tiempos paganos. El chamán, que normalmente era mujer, ostentaba el liderazgo en su pueblo en la toma de decisiones. Como líder, la mujer estaba muy reconocida. Al mismo tiempo, los kans, los gobernantes de los pueblos, que disponían de poder absoluto, siempre tenían una mujer al lado que gobernaba con él, la hanim. Hoy en día, por ejemplo, la palabra “señora”, “Hanim” viene de ahí. Si sólo había una firma del kan sin la de su mujer, aquélla no quedaba reconocida. Muchas veces cuando había visitas de diplomáticos de países extranjeros, eran recibidos por la mujer en vez de por el marido. La mujer, en la toma de decisiones en el gobierno, tenía un poder absoluto, al mismo tiempo que el hombre.

Fotograma de ‘Mujeres Mediterráneas. Turquía’

Nosotros venimos de esas tradiciones donde la mujer siempre tuvo un rol fuerte, que ha llegado a los tiempos más cercanos. Cuando se proclamó la República, en el año 1920, la mujer tuvo el derecho al voto, 14 años antes que por ejemplo Francia. Y tuvimos a una mujer como Primera Ministra. La mujer en Turquía tiene un papel muy fuerte. Mi bisabuela, por ejemplo, tenía terrenos y era ella la que lo manejaba todo y no su marido. Por consiguiente, la imagen de la mujer en el día a día de los turcos es muy diferente a lo que pueda creerse aquí. Una mujer líder y fuerte para nosotros es muy normal. 

Viví en varios países árabes y en este sentido, respecto a Turquía, suele haber confusión. Estuve tres años en Siria, uno en Líbano y tres en Arabia Saudita, donde las tradiciones son distintas. El pasado de la mujer en los países árabes es muy diferente, lo que se refleja en el día de hoy. Como mujer empresaria en Turquía tengo más facilidad para recibir respeto y disfrutar de igualdad con los hombres que por ejemplo aquí, donde he de demostrar mucho más mi capacidad. Es una experiencia real, pero también hay que reconocer que actualmente en Turquía existe un movimiento que viene de Oriente Medio, desde hace unos quince años, y hay gente influida por esa oleada que se ha sumado a esas tradiciones que no vienen de la tradición turca. No es un cambio que nos guste, pero existe y hay que reconocerlo.

¿El acceso al mercado laboral en Turquía es igual para hombres y mujeres?

Si la mujer quiere, puede.

Imagen superior destacada: Ceren Çerçiler en un fotograba del documental ‘Mujeres Mediterráneas. Turquía’

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