Revista Casa Mediterráneo

Chiara Saccardi: “Las crisis anteriores al Covid no desaparecen, sino que hay que reforzar la respuesta”

en diciembre 2, 2020

Las crisis sociales, económicas y políticas que afectan a las poblaciones de ciertos países del Mediterráneo se han visto agravadas con la irrupción del Covid-19. La cooperación española, muy comprometida con las poblaciones en situación vulnerable, no es ajena a las actuales circunstancias.Y Casa Mediterráneo ha programado una sesión para acercarla a la ciudadanía, mediante un encuentro en el que diversos representantes de ONG darán a conocer las acciones en materia de ayuda humanitaria española que se están llevando a cabo en distintos puntos del Mediterráneo.

En el marco de ciclo ‘El Mediterráneo hoy’, la sesión titulada ‘La ayuda humanitaria española en el Mediterráneo’ contará con la participación de Chiara Saccardi, responsable geográfica de los programas de Oriente Medio de Acción contra el Hambre; Francesc Vila, responsable de proyectos de la oficina técnica de cooperación de la AECID en Jordania; y Cristina Gómez Morcillo, Responsable de Asia, Oriente Medio, Norte de África, Europa y Cuerno de África de Cruz Roja. El encuentro, moderado por Sonia Marco, se celebrará el 2 de diciembre a las 19 h. en la web de Casa Mediterráneo.

De forma anticipada, mantuvimos una entrevista con Chiara Saccardi, profesional del sector humanitario desde hace 18 años, con amplia experiencia en cargos de responsabilidad en el terreno y en sede con diferentes ONG, pero sobre todo con Acción Contra el Hambre, con la cual colabora desde el año 2008.

¿En qué consisten los proyectos de ayuda humanitaria que Acción contra el Hambre tiene en marcha Siria?

Antes que nada me gustaría destacar que en Siria trabajamos desde 2008. Llevamos mucho tiempo con una operación basada en Damasco pero con presencia en todo el territorio del país. Nuestra presencia ha sido continua a lo largo de todo el conflicto. Es la misión más grande que tenemos en Acción contra el Hambre, evidentemente por las necesidades que son tan acuciantes y por todo lo que ha conllevado la crisis dentro del país, lo que hace necesario que los programas estén muy estructurados. Estamos hablando de programas que abarcan tanto un tipo de respuesta de emergencia -pese a que llevemos casi diez años de conflicto sigue habiendo una componente muy importante de ayuda humanitaria de emergencia urgente-, como programas a medio y largo plazo. La mayoría de los programas cubre el sector del agua, el saneamiento y la higiene. Por ejemplo, realizamos labores de transporte de agua, instalación de taques de abastecimiento, rehabilitación de infraestructuras o distribución de equipos de higiene.

Programa de Acción contra el Hambre en Siria

Otro tipo de intervención que llevamos a cabo se centra en el sector de la salud y la nutrición. En este campo lo que hacemos es suministro de equipamiento médico para los centros de salud locales, desarrollo de las capacidades del personal médico sanitario en temas de salud mental, apoyo psicosocial y salud materno infantil, con un especial enfoque hacia la nutrición.

La guerra de Siria ha provocado grandes desplazamientos de población, ¿Acción contra el Hambre presta ayuda a este colectivo?

Estamos hablando de 6,1 millones de desplazados internos. Trabajamos con ellos y también con la población local que no se ha desplazado. La complejidad justamente radica en conseguir dar atención a la cantidad de gente que no está en su propio territorio y que además ha experimentado a lo largo de todos estos años varios desplazamientos, lo que le ha ocurrido a la mayoría de la población. El tipo de programas se estructura en trabajos que pueden desarrollarse también dentro de los campos de desplazados, como la instalación de tanques de agua y abastecimiento en ocasiones a través de camiones cisterna, que se acoplan a intervenciones que a veces pueden incluir aspectos de infraestructura. En ese sentido intervenimos en la rehabilitación de los sistemas de aprovisionamiento de agua, como en las tuberías que se han visto afectadas por el conflicto y que ayudan a hacer llegar el suministro a la población local.

Tanque de agua en Siria puesto en marcha por Acción contra el Hambre

Con la actual situación de pandemia por Covid-19, el acceso al agua potable, estrechamente relacionado con la salud y la higiene, ¿adquiere en estos momentos una dimensión si cabe más relevante?

Absolutamente, eso se relaciona también con la forma en la que hemos adaptado nuestros programas a raíz de la pandemia. Por ejemplo una de las cosas que hemos estado haciendo ha sido implementar los litros de agua disponibles por familia o adaptar el contenido de los kits de higiene que ya estábamos distribuyendo, porque seguimos estando en contextos de desplazados y de necesidades básicas de la población, con elementos de protección personal contra el Covid. También hemos estado distribuyendo kits a los centros de salud para que tengan material de protección para su propio personal sanitario.

¿Esta situación de crisis mundial generalizada a causa de la pandemia ha visto mermados los ingresos de su organización, públicos y/o privados?

Posiblemente, todavía no se ha visto el impacto. Efectivamente, la crisis económica que estamos viviendo a nivel global aún no ha repercutido, en el sentido de que los fondos públicos que teníamos destinados a los programas de cooperación siguen adelante sobre la base de lo que ya teníamos comprometido. Ahora, que estamos trabajando en los presupuestos de 2020-21, la duda será ver cómo los diferentes Estados mantienen sus compromisos -no ya el objetivo de alcanzar el 0,7% del PIB, que no se cumple-. De cara a 2020-21, desafortunadamente será muy difícil que los compromisos con la ayuda internacional y la cooperación se mantengan. Pero hoy en día seguimos trabajando sobre fondos que ya teníamos comprometidos.

Lo que sí queremos es recordar a los gobiernos es que no vale reconvertir los fondos que teníamos previstos anteriormente hacia una determinada crisis para redireccionarlos para la Covid. Hay que integrar la respuesta. Las crisis anteriormente presentes en estos países no desaparecen, sino que hay que reforzar la respuesta. Nos preocupa y estamos atentos sobre qué ocurrirá con los fondos.

Y en cuanto a la financiación privada sí hemos notado una reducción, no tanto desde el compromiso individual, ya que estamos muy contentos de que nuestros socios hayan mantenido su soporte activo, pero una parte de la aportación privada a los programas viene de iniciativas que normalmente implican actividades públicas y tener una presencia territorial un poco más visible, como algunas campañas que tenía nuestra organización, Restaurantes contra el hambre, la Carrera contra el hambre o conciertos. Este tipo de iniciativas no se pueden llevar a cabo por las restricciones del Covid, lo que evidentemente implica un impacto en la recaudación de los fondos privados.

Acción contra el Hambre también trabaja en El Líbano, donde el pasado verano se produjo una gravísima explosión en el Puerto de Beirut. ¿Cómo respondió la organización a esta emergencia?

Justamente en El Líbano llevamos trabajando desde el año 2006, con lo que tenemos una presencia prolongada en el país y conocemos bastante bien su situación. Creo que es importante recordar que antes de la explosión, El Líbano estaba sufriendo ya una crisis social, económica y política muy profunda, además de acoger a un millón y medio de refugiados sirios y palestinos. Se trata una crisis múltiple previamente existente en el país, que afecta tanto a los refugiados como a la población local. La explosión en el puerto de Beirut ha afectado a gran cantidad de gente, no sólo a la que vivía en los barrios aledaños, que ha sufrido el impacto material de forma muy directa, sino también a nivel económico por sus efectos en el comercio del país, como a nivel psicológico para las familias, porque prácticamente cualquier libanés tiene a alguien que ha sufrido directamente el impacto de la explosión.

Programa de Acción contra el Hambre en El Líbano

Ha habido pérdidas humanas y económicas muy importantes. Como Acción contra el Hambre hemos intervenido desarrollando programas en Beirut, donde no estábamos previamente. Antes nuestro programa cubría otras zonas de El Líbano y a raíz de la explosión hemos abierto una oficina en Beirut con presencia para dar sobre todo apoyo de económico a las familias y los comercios afectados por la explosión. También hemos estado pendientes de integrar la respuesta con un enfoque hacia la Covid, porque efectivamente con esta explosión se ha colapsado la atención sanitaria y la capacidad de la estructura de salud para dar cobertura a la población, en un momento además de aumento de los casos de Covid. Entonces, hemos proporcionado una respuesta a la emergencia de la explosión integrada con atención a la Covid. Todas las actividades han incluido la distribución de material de protección individual para la gente, con asesoramiento y apoyo psicológico para poder hacer frente a la situación y sobre todo saber actuar para limitar la exposición a la Covid y gestionar los casos positivos.

Acción contra el Hambre también tiene en marcha proyectos en Gaza, un territorio con escasos kilómetros cuadrados, lo que dificultará mantener las distancias ante el Covid-19. ¿Qué actuaciones está llevando a cabo la organización en esa zona?

Como bien comentas son situaciones específicas y el tipo de actuación está adaptado al contexto. En Gaza nuestra intervención ha estado localizada sobre todo en los centros de aislamiento de las personas para que pudieran tener equipamiento y kits de protección disponibles. Esa ayuda ha intentado proporcionar un control en ese territorio que ya de por sí está muy cerrado. A través de los centros colectivos hemos podido aportar una ayuda más específica que abarcara a toda la población.

En Gaza también estamos apoyando el hospital para intervenir en un problema estructural como el abastecimiento de agua, su reciclaje y limpieza, porque una gran parte de la misma se recoge del mar. Hay un programa de desalinización del agua que es fundamental para poder gestionar estos centros hospitalarios. De cara a la Covid también hemos estado interviniendo en el suministro de agua para asegurar que la cantidad disponible fuera más elevada. Hay que cuidar mucho la higiene. Es un programa que está en curso y que hemos intentado apoyar de manera muy directa.

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