Revista Casa Mediterráneo

Emma Navarro, ex vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones: “Los fondos europeos son claves para la recuperación de Europa”

en noviembre 26, 2020

La crisis sanitaria generada por el Covid-19 plantea grandes desafíos a las economías de todo el mundo. Los retos y oportunidades de la economía europea ante la pandemia serán objeto de análisis en el foro + Europa en el Mediterráneo que organizan el Club Información y Casa Mediterráneo con la colaboración de la Generalitat Valenciana, la Cámara de Alicante, la Universidad Miguel Hernández y la EUIP. La ponencia, que tendrá lugar el jueves 26 de noviembre a las 12:00 h., correrá a cargo de Emma Navarro, ex vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones en un acto que será presentado por Toni Cabot, director del Club Información. La charla podrá seguirse de forma presencial con invitación y de manera virtual inscribiéndose en la web club.diarioinformacion.com.

De forma previa, Emma Navarro nos concedió una entrevista en la que nos ofrece su visión sobre las perspectivas económicas de España ante la pandemia, la importancia de la llegada de los fondos europeos y las medidas necesarias para reactivar los sectores más afectados por la crisis provocada por el Covid-19.

¿Cuáles son los principales desafíos a los que se enfrenta la economía española ante la pandemia mundial del Covid-19?

En primer lugar, destacaría la enorme crisis que ha provocado la pandemia, una crisis sin precedentes tanto por su dureza como por su naturaleza tan excepcional, porque ha sido una recesión provocada no por un desequilibrio económico, sino porque hemos tenido que cerrar la economía, restringirla enormemente como consecuencia de una emergencia sanitaria. Y eso creo que marca el tipo de retos a los que tenemos que hacer frente y además por la profundidad de la crisis ésta va a ahondar en algunos de los desequilibrios importantes que ya tenía la economía española, como el paro o la deuda pública, es decir que los va a agravar y va a dejar a nuestra economía más vulnerable.

Yo diría que en ese marco existen tres tipos de retos. Por un lado, a corto plazo, en tanto que persista la pandemia vamos a tener que continuar con todas estas medidas de estímulo y ayuda para evitar la quiebra de empresas viables y la destrucción permanente de tejido productivo y de empleo, porque eso sería también muy nefasto tanto a corto como a medio plazo. Pero estas medidas al mismo tiempo que van a ser muy necesarias van a dejar a la economía española muy endeudada y, por lo tanto, vamos a necesitar un plan creíble de consolidación presupuestaria a medio plazo que nos permita asegurar la sostenibilidad fiscal. Y al mismo tiempo necesitamos medidas y reformas que permitan incrementar nuestro crecimiento potencial y fortalecer la resiliencia de la economía. Luego está el enorme reto que va a suponer absorber y gestionar la gran cantidad de fondos europeos que van a venir los próximos años, que en el caso de España van a ser 140.000 millones de euros, que además por el plazo previsto para la ejecución supone un reto administrativo enorme. También son una gran oportunidad que no podemos desaprovechar y habrá que dirigir los fondos de forma eficiente y transparente a proyectos rentables que sean adecuados para mejorar nuestra productividad y nuestra capacidad de crecimiento futuro.

Más de la mitad de los fondos se tiene que dirigir a digitalización y a sostenibilidad medioambiental, que son las prioridades de la política europea.

¿Qué condicionantes tienen estas ayudas europeas? ¿Tienen unos intereses ventajosos?

La mayor parte va a venir en forma de ayudas no reembolsables y la otra parte vendrá en forma de préstamos con condiciones muy ventajosas, porque la Comisión se va a endeudar en los mercados y su solvencia crediticia es mejor que la de otros Estados miembros, por lo tanto serán unos préstamos en condiciones favorables. Respecto a las condiciones, porque éste es un tema del que se ha hablado mucho, sobre la condicionalidad de las ayudas europeas y del fondo de recuperación, hay que dejar claro que sí van a existir condiciones. Aunque no va a ser la típica condicionalidad macroeconómica asociada a los programas de rescate como se hacía anteriormente, según la cual te daba financiación un organismo internacional o Europa y a cambio tenías que hacer un programa de reformas que acordabas con ellos; ahora no se va a hacer eso, va a ser algo distinto. Pero los fondos se van a vehicular a inversiones y también a reformas y los distintos países van a tener que detallar dónde y en qué proyectos de inversión van a invertir, así como qué reformas van a acometer, que tienen que ser coherentes con la que Europa efectúa en el marco del semestre europeo, que es el ciclo de coordinación de política económica y que nos hace recomendaciones a todos los países.

Los planes que elaboren los países tendrán que ser aprobados por Bruselas y van a tener que ser ratificados por la mayoría de los Estados miembros. Además, los desembolsos de fondos se van a condicionar al cumplimiento de una serie de objetivos y de hitos intermedios que van a tener que identificarse en el plan y ser aprobados. Y no vale cualquier proyecto, porque más de la mitad de los fondos se tiene que dirigir a digitalización y a sostenibilidad medioambiental, que son las prioridades de la política europea donde se tendrá que gastar. Por tanto, no estamos hablando de un cheque en blanco a los países para gastar sin más, sino que hablamos de un proceso que va a ser ambicioso y riguroso.

 

La llegada de los fondos europeos anti Covid podría retrasarse ante los vetos de Hungría y Polonia. ¿Cree que esta situación de bloqueo tiene visos de solucionarse a corto plazo?

Confío en que se pueda solucionar lo antes posible porque estos fondos europeos son claves para la recuperación de Europa, ha sido un paso muy importante que se ha dado en la construcción comunitaria y además son relevantes para los países más afectados por la pandemia. Por ello, es muy importante que tanto el Presupuesto Plurianual Europeo como el Fondo de Recuperación Europeo se pongan en marcha lo antes posible y no se retrasen. Y este bloqueo sí puede retrasarlos. En cualquier caso, la presidencia rotatoria de Alemania ya está trabajando muy intensamente por conseguir el desbloqueo y además creo que tanto Hungría como Polonia, que son dos importantes países receptores netos de fondos de la Unión Europea al final serán conscientes de todo lo que está en juego para Europa y también para ellos mismos.

La repercusión de estas ayudas para la recuperación económica de los países europeos, ¿podría convertirse en una baza contra el euroescepticismo que los últimos años ha ido creciendo entre algunos países de la UE?

Sí, sobre todo en aquellos países que van a ser más beneficiados por estos fondos creo que va a ser una respuesta muy contundente y muy necesaria, que muestra el compromiso de todos los Estados de responder conjuntamente a una crisis que ha venido provocada por una emergencia sanitaria, además de mantener la solidaridad europea en una integración tan fuerte como la que tenemos entre los países europeos, donde lo que ocurra a un país afecta a los vecinos. Por lo tanto, este tipo de medidas van en el interés de todos.

Esta inusual situación de crisis sanitaria que ha abocado a muchos negocios al cierre temporal o definitivo, pero también ha abierto otras posibilidades de negocio, especialmente en el comercio on-line y el mundo digital. ¿Qué sectores pueden tener buenas perspectivas de futuro?

Creo que es un poco difícil vislumbrar por completo todas las transformaciones estructurales que se van a producir en la economía como consecuencia del Covid. Parece que sí que puede haber transformaciones importantes más allá de la digitalización, distintas formas de consumir, de trabajar como el teletrabajo o más recurso a las compras online, pero a parte de eso también puede haber otro tipo de cambios más profundos o cambio de demanda, que todavía es un poco pronto para valorar por completo. Pero lo que creo que está claro es que hay una serie de sectores que ya estaban en alza, con gran potencial y que lo van a seguir teniendo.

Uno es el de la transformación digital y todo lo relacionado con ella, que está ahí, se está acelerando mucho y se va a continuar acelerando. Y otro ámbito que destacaría son todos aquellos sectores claves para asegurar la sostenibilidad medioambiental, como las  energías renovables, la eficiencia energética o la movilidad sostenible y, en este sentido, Europa en particular pero también otras partes del mundo tienen un compromiso muy fuerte con la lucha contra el cambio climático. Europa aspira a ser el primer continente neutro en emisiones de aquí a 2050 y esto va a requerir una transformación muy importante en la economía. Todos estos sectores que nos ayuden a favorecer esa transición a un mundo bajo en carbono van a tener un futuro prometedor.

Algunos de los sectores más afectados por la actual crisis son la hostelería, la restauración, el transporte y el ocio, que representan en torno al 9% en la zona euro, con un peso mayor en países como España, que se sitúa en el 13%. ¿Qué medidas deberían tomarse para reactivar estos sectores en nuestro país y que no agonicen mientras continúe la crisis sanitaria?

Está claro que estos sectores son claves para la economía española y han sido los más golpeados por las medidas restrictivas. Además en estos sectores en general la presencia de pymes y microempresas es muy alta y por tanto esto supone una mayor vulnerabilidad y un mayor riesgo de quiebra por la situación de cierre o de medidas restrictivas que se están tomando. Sobre todo, teniendo en cuenta que estas medidas restrictivas vienen provocadas por una crisis sanitaria, creo que hay que continuar con las medidas de apoyo, recalibrando y extendiendo las que ya se han dado.

Considero que en cierta forma las medidas que se han previsto en España han ido en la dirección adecuada, pero el problema que hay es que al prolongarse la pandemia se está viendo que se pueden quedar un poco cortas y por tanto creo que sería muy importante contar con un plan específico de apoyo, que además debería ser nacional para evitar fuertes diferencias en el apoyo a estos sectores en función de una comunidad autónoma o incluso del ayuntamiento en cuestión. O sea que tiene que haber al menos un marco general homogéneo que permita que haya un tratamiento, al menos, coherente. Y en el caso del turismo además habrá que preparar al sector a un futuro poscovid, favoreciendo su transformación, hablábamos de la digitalización, pero también con la promoción del turismo en España como destino seguro para que haya confianza por parte de los visitantes.

Creo que ha habido medidas adecuadas y, de hecho, hace unos días se adoptó una como el alargamiento de los periodos de carencia de los créditos ICO, que ha ido en la buena dirección, pero creo que también tienen que estudiarse otras acciones. Por ejemplo, la extensión de los ERTE, que hasta ahora están vigentes sólo hasta final de año, en principio no está prevista, ni siquiera en los presupuestos, y creo que esa medida al final va a seguir siendo necesaria y sobre todo dotar a las empresas de un poco de certeza de en qué marco van a poder operar. Y también otras medidas específicas, medidas fiscales, que creo que deberían estudiarse con el sector.

El problema es que la situación presupuestaria de España obliga a ser muy selectivos a la hora de dar ayudas, pero precisamente por esa necesidad a lo mejor hay que buscar medidas en vez de tan transversales, más concretas a futuro para el sector turístico y el resto de sectores tan afectados por la pandemia. Las medidas que se están dando eran adecuadas en una situación de liquidez, pero no si la crisis se sigue manteniendo, porque estas empresas están viendo sus ingresos muy mermados y en algunos casos incluso han desaparecido por completo, por lo que es necesario buscar otras actuaciones y hablarlo con el sector para que sean eficaces.

Ya por último, ¿cuándo cree que la economía española podrá llegar a los niveles de actividad previos a la pandemia?

Creo que dar una fecha concreta es muy complejo, porque nos movemos en un entorno de gran incertidumbre y hacer previsiones económicas en estos contextos donde ahora mismo todavía estamos sometidos a la existencia de rebrotes, medidas de confinamiento -aunque la vacuna ha dado un brote de esperanza todavía no está claro cuándo va a poder estar en vigor-, es complicado. Aunque los buenos resultados de los ensayos han sido una buena noticia que hace esperar que los escenarios más negativos que se podrían vislumbrar posiblemente ya no se vayan a producir, pese a eso hacer previsiones es muy complejo. En cualquier caso, lo que está claro es que España ha sido uno de los países más golpeados por la crisis. La Comisión Europea prevé que sea el país europeo donde más vaya a caer el PIB este año, más de un 12%, y además va a ser uno de los países donde más tarde se recuperen los niveles de actividad que existían antes de la crisis. De hecho, no se espera que ocurra hasta bien entrado 2023.

Lo que está claro es que no va a ser una recuperación inmediata, va a llevar tiempo, veremos qué ocurre con el último trimestre del año, porque el tercer trimestre se comportó muy bien, pero por las nuevas medidas restrictivas todos los indicadores empiezan a apuntar a que ha habido de nuevo un enfriamiento duro de la actividad. Veremos cómo empezaremos al año que viene, lo que marcará la evolución de 2021 y qué pueda ocurrir. Pero en principio parece que tardaremos un par de años en recuperar los niveles previos a la crisis y, por tanto, por eso es tan importante que esos fondos europeos que van a venir y que en principio tendrían que empezar a llegar a mediados del año que viene si no se retrasan, los aprovechemos bien y nos sirvan para recuperar la actividad y sobre todo invirtiendo en proyectos que nos puedan permitir mejorar nuestras perspectivas de crecimiento a futuro.

 

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