Revista Casa Mediterráneo

Karen Gerson: “Los sefardíes preservamos todo, la cultura, la lengua, la comida y la música españolas”

on November 16, 2020

El ladino es la lengua hablada por los judeoespañoles que llegaron al Imperio Otomano cuando los judíos fueron expulsados de la Península Ibérica en 1492 por los Reyes Católicos. Una lengua que ha sobrevivido más de 500 años y que en la actualidad hablan entre 100.000 y 200.000 personas. La comunidad sefardí de Turquía constituye una de las más importantes del mundo por su gran cantidad de miembros, así como por su enorme riqueza cultural. Casa del Mediterráneo y Centro Sefarad-Israel proponen un acercamiento a esta comunidad de la mano de Karen Gerson Sarhon, coordinadora del Centro Sefardí de Estambul, que nos hablará de los proyectos de la comunidad, entre los que se encuentran El Amaneser, único periódico del mundo publicado íntegramente en ladino.

La investigadora también abordará otros temas como las plataformas tecnológicas desarrolladas para la difusión del ladino o el grupo musical Pasharos Sefardies, del que forma parte como cantante. En el acto, además participarán Miguel de Lucas, director general del Centro Sefarad-Israel, Héctor Salvador, director general en funciones de Casa del Mediterráneo, y Javier Hergueta, embajador de España en Turquía. De forma previa al evento, que podrá seguirse por los canales de YouTube de Centro Sefarad-Israel y Casa del Mediterráneo y está disponible en este enlace, mantuvimos una entrevista por videollamada con Karen Gerson, quien nos atendió desde Turquía con suma simpatía y en un perfecto castellano.

¿El Centro Sefardí en Estambul qué actividades lleva a cabo para promover la lengua y cultura judeoespañola?

Tenemos un montón de actividades. Lo más importante es el periódico que publicamos desde marzo de 2005, una publicación mensual que se llama El Amaneser. Es el único periódico en el mundo que sale enteramente en judeoespañol. Esto nos lleva bastante tiempo. También tenemos el único periódico de la comunidad judía de Turquía, que se llama Shalom. Es un semanal que se edita en turco, pero incluye una página en judeoespañol, de la que soy la responsable desde hace tres años. Estuve reclutando nuevos autores jóvenes que empezaron a interesarse por escribir en judeoespañol y ahora a parte de una página semanal, una vez al mes nos dan dos páginas, lo que está bastante bien. Antes, no había quien escribiera para Shalom, pero en estos momentos sí, cada semana tenemos la página completa e incluso no caben todos los artículos que nos llegan.

Portada del periódico en ladino ‘El Amanaser’

Dos años antes del Covid dos jóvenes vinieron al centro y aportaron buenas ideas para enseñar el judeoespañol a las nuevas generaciones. Nos dijeron que debíamos enseñarles pocas cosas cada día y bajo esta premisa pusimos en marcha dos proyectos, cada uno de los cuales duró un año. El primero era Un verbo al día, y así enseñamos unas 320 palabras en judeoespañol con sus traducciones al turco, inglés y español. La gente empezó a aprender también estas lenguas. Y al año siguiente continuamos con una frase cada día. Ahora estamos construyendo una nueva página web, donde volcamos todo lo que tengo en los discos duros, llenos como el huevo, decimos nosotros (risas), de material en judeoespañol, artículos, proyectos que hicimos como el Ladino data base, contactamos con hablantes de judeoespañol como lengua materna y tenemos unas 80 horas de grabaciones, con sus transcripciones. También hay otro proyecto que se llama “Historia oral”, con 50 entrevistas realizadas a gente de más de 70 años. Este proyecto lo hicimos entre los años 2004 y 2006.

Nuestro centro se fundó a finales de 2003, con lo que llevamos funcionando 17 años. Tenemos muchos libros publicados, entre ellos un diccionario ladino-turco / turco-ladino, una serie de pequeñas novelas en judeoespañol que se habían publicado en periódicos turco judíos en 1930 y los hemos reeditado, publicando una serie de 16. Los encontré en formato pdf cuando fui a hacer investigación a la oficina de la Alliance Israélite Universelle en París, los copié y los volqué al ordenador.

También hemos publicado muchos libros de historias, anécdotas, leyendas… de una investigadora magnífica, que se llama Matilda Cohen Serrano, que es de origen italiano, pero desde muy pequeña se fue a vivir a Israel. Había publicado libros de sus investigaciones con mucho material, alternando una página en judeoespañol y otra en hebreo. Ahora hemos llegado a un nivel en el que podemos publicar libros sólo en judeoespañol y es lo que estamos haciendo. Publicamos cuatro o cinco libros de ella. Y, por supuesto, tenemos también mucha música.

Karen Gerson

Precisamente iba a preguntarle por su faceta como cantante del grupo Los Pasharos Sepharadis. ¿Cómo llegó a formar parte de esta banda y qué tipo de música tocan?

Cuando yo tenía 18 o 19 años fui a un club de jóvenes judíos y ahí conocí a mis amigos del grupo. Habíamos representado una pieza de teatro sobre la Torre de Gálata, donde en los años 30 en esa región había una gran población judía. Casi todos eran judíos y hablaban el judeoespañol. Después, el quinto presidente de Israel, Yitzjak Navón, había escrito una pieza de teatro, ‘Bustan Sefardi’, que nosotros adaptamos a la vida judía en Estambul, en la Torre de Gálata. Hicimos un musical y ahí conocimos estas melodías y canciones magníficas. El amigo con el que iba a actuar tenía como lengua materna el judeoespañol. En mi casa se hablaba francés, turco y judeoespañol. Él nunca memorizaba sus textos, siempre improvisaba y para responderle yo tenía que manejar la lengua bien, de modo que con él aprendí el judeoespañol mucho mejor.

Tras esta pieza, que obtuvo un enorme éxito en nuestra comunidad, formamos un grupo de cuatro personas: una guitarra, un kanun (arpa) y dos cantantes. Decidimos cantar sólo canciones en judeoespañol. En aquel tiempo había muchos investigadores, etnomusicólogos, musicólogos, que venían para recopilar entre la gente mayor las canciones que les cantaban sus abuelos. Estamos hablando de los años 80 del siglo pasado. Nosotros aprendimos de ellos cómo hacer la investigación de las canciones. Los que vinieron del oeste tenían cantos que parecían música española y romances, y en los más de 500 años que los judíos vivieron en el Imperio Otomano y Turquía se compusieron miles de canciones bajo la influencia de la música turca.

Para los occidentales la música turca resulta  bastante difícil porque, por ejemplo, allí una nota se divide en dos, mientras que en Turquía se divide entre nueve, por eso es muy complicado para la gente que no es originaria de aquí discernir la diferencia y las comas. Por eso nosotros, como nacimos aquí y escuchamos esta música durante toda nuestra vida, tuvimos la idea de darle más importancia a la música que se compuso durante el Imperio Otomano y Turquía, pero siempre con la letra en judeoespañol. Viajamos por todo el mundo dando conciertos. Es un hobbie maravilloso.

Todos los dialectos que se hablaban en la Península Ibérica se mezclaron en una caldera y se añadieron otros de Portugal, Italia y Grecia. De ahí nació el judeoespañol o ladino.

¿Tiene una idea aproximada de cuántas personas en el mundo hablan ladino?

Es un poco difícil saberlo. Ahora hay gente que lo está aprendiendo, pero normalmente las personas que lo hablan en casa siempre tienen raíces en el Imperio Otomano, porque ésta es una lengua que nació y se desarrolló allí. Vino de la Península Ibérica, pero no había un español estándar, sino que todos hablaban el dialecto del lugar de donde procedían. Todos estos dialectos se mezclaron en una caldera y se añadieron otros de Portugal, Italia y Grecia. De ahí nació el judeoespañol o ladino, como actualmente se le llama. Se calcula que lo hablarán entre 100.000 y 200.000 personas.

La Ley de 2015 permite acceder a la nacionalidad española a los judíos sefardíes. ¿Cómo pueden demostrar su origen sefardí las personas interesadas en obtenerla? 

En Turquía no es complicado del todo, porque el Rabinato tiene archivos donde figuran los nombres sefardíes y con ello basta. En Turquía había judíos bizantinos, procedentes del norte de Europa… pero los españoles eran tantos que se casaron entre ellos y nosotros decimos que los engulleron a todos.

¿Ha habido muchas solicitudes de nacionalidad española?

Sí, excepto los que no quisieron aprender el español moderno, ya que el ladino no fue aceptado como condición para obtener la nacionalidad. Habíamos luchado para que el Senado español lo aceptara, porque preservamos la cultura, la lengua, la comida, la música española, todo. Hablar ladino debería ser suficiente, pero no lo es. Después, aceptaron que las personas mayores de 70 años y las menores de 18 no tenían que pasar un examen, de modo que quienes se encontraban en estos grupos pudieron optar a la nacionalidad española, el resto se dirigió a Portugal, donde no exigen esa prueba.

¿Qué platos destacaría de la gastronomía judeoespañola que han llegado hasta nuestros días?

Hay algunos alimentos que aún estáis comiendo. El dulce de membrillo, que está en los supermercados cuando voy a España, lo hacemos, no está en la cultura turca. También los altramuces, sólo los judíos los comen. Aquí en Turquía se les conoce como una verdura judía. Cuando vienen amigos de España les hago comidas sefardíes y siempre me dicen que les recuerda a las recetas de su abuela. Tenemos platos muy parecidos.

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