noviembre, 2020

mar03nov10:00Una diplomacia cultural para el Mediterráneo. Innovaciones y desafíosSeminario internacional10:00

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Detalles del evento

PROGRAMA ORIHUELA SIICC 2020

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Durante los años 80 y 90 del siglo pasado, la diplomacia cultural española en el Mediterráneo floreció en paralelo a los grandes cambios del paradigma cultural que vivió España. Eclipsada parcialmente por los grandes éxitos cosechados por diplomacia cultural con base en la expansión del español y la intensa actividad con raíces en el mestizaje iberoamericano, la diplomacia cultural mediterránea funcionó como un buen complemento de la política.

Las actividades desarrolladas para recuperar o recrear un espíritu mediterráneo en la cultura atravesaron muchas disciplinas –la literatura, el cine, las artes plásticas y, sobre todo, la música—y lograron asentar en ciudades como Valencia, Barcelona o Sevilla una referencia cargada de promesas. Precisamente, el papel jugado por las ciudades y las autonomías y el dinamismo de las redes de creadores dieron una personalidad especial a esta dimensión de la diplomacia cultural española en época de bonanza y expansión, que se vio reforzada con la entrada en vigor de la política de buena vecindad con el Sur de la Unión Europea.

Durante las últimas décadas la diplomacia cultural para el mediterráneo ha sufrido una serie de cambios de gran trascendencia. Desde el exterior, la relación con la ribera Sur del mar ha venido marcada por el auge del yihadismo, la llegada continua de refugiados y emigrantes y el fracaso de la primavera árabe.

Las respuestas unilaterales o desde la Unión Europea han tenido un componente cultural interesante sobre todo en el caso de Túnez. Desde el interior, a diferencia de lo sucedido con la dimensión iberoamericana, el color político de las sucesivas administraciones han debilitado la política mediterránea y la crisis económica ha dejado con muy pocos recursos durante casi una década las políticas culturales de ciudades, autonomías y también del gobierno central.

Finalmente, pero no en último lugar, dejemos constancia de que durante los últimos años, y a pesar de la recuperación que ha experimentado la diplomacia cultural en todos los sentidos, queda por completar un esfuerzo de análisis y producción de conocimiento estratégico en este ámbito que sea capaz de integrar las innovaciones, defina un papel propio en el esquema europeo y ponga sobre el terreno de las condiciones para llegar a una respuesta actualizada, cooperativa y de futuro en las relaciones de España como interlocutor diferente, como socio del diálogo europeo y como protagonista destacado de la acción cultural en el Mediterráneo.

 

Hora

(Martes) 10:00