Revista Casa Mediterráneo

Isidro González: “En las ciudades del Mediterráneo la urbanización es cada vez mayor y el acceso al agua es cada vez más difícil, lo que provoca tensiones”

en julio 7, 2020

El agua potable es un bien tan preciado como escaso en el mundo. Tan sólo en la región del Mediterráneo 180 millones de personas son consideradas pobres en cuanto al acceso a este recurso crucial para la salud, la higiene y la prosperidad de los pueblos. Un recurso estratégico para la estabilidad y el bienestar cuyo control, unido a otros factores, ha originado algunos de los conflictos armados de los últimos tiempos.

En este relevante asunto se centrará la próxima sesión del ciclo Geoestrategia y el Mediterráneotitulada El agua: factor estratégico en el Mediterráneo, que se debatirá en un encuentro virtual el miércoles 8 de julio a las 19:00 h. a través de la web de Casa Mediterráneo, que contará con la participación de Isidro González, secretario general adjunto de la Unión por el Mediterráneo (UpM) y Mar Hidalgo, investigadora y analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) del Ministerio de Defensa. Ambos expertos profundizarán en este tema en un acto moderado por el general en la reserva Demetrio Muñoz.

Como adelanto a este evento, mantuvimos una entrevista telefónica con Isidro González, diplomático de carrera que ha servido en el Ministerio español de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación en los últimos 18 años. Isidro González tiene una amplia experiencia en la región del Mediterráneo, especialmente en las áreas de integración regional y negociaciones para el manejo y la resolución de conflictos. Desde septiembre de 2019 es el secretario general adjunto de la Unión por el Mediterráneo, encargado de Agua, Medio Ambiente y Economía Azul, una organización intergubernamental con sede en Barcelona integrada por los 27 Estados miembros de la Unión Europea y los 15 países socios mediterráneos del norte de África, Oriente Medio y sudeste de Europa, cuya finalidad es promover la estabilidad y la integración de toda la región mediterránea.


El agua es un bien escaso, prueba de ello es que más de 180 millones de personas en la región del Mediterráneo tienen serias dificultades para acceder a este recurso. ¿Qué proyectos lleva a cabo la Unión por el Mediterráneo para hacer frente a este problema?

El agua es uno de los sectores en los que la Unión por el Mediterráneo es más activa. Nuestro proyecto estrella, de los más de 60 que tenemos, es la construcción de una planta desalinizadora en Gaza, donde más de 2 millones de personas tienen un gravísimo problema de acceso al agua. En Gaza el 97% del agua no es potable, los acuíferos están en su mayor parte contaminados e incluso hace cinco años hubo un informe de Naciones Unidas que auguraba que en este año, 2020, ya no habría agua en la zona. En la actualidad, apenas queda un escaso 2% de agua potable, pero se está terminando. Por lo tanto, esta iniciativa va más allá de un mero proyecto, es una acción humanitaria y estamos relanzándola nuevamente. España, precisamente, acaba de anunciar hace dos semanas una contribución de un millón de euros a este proyecto.

Además de la planta de Gaza, en el año 2017 en una reunión de ministros del agua de los 43 países miembros de la Unión por el Mediterráneo se aprobó una Agenda del Agua, que se está aplicando con distintas derivadas y se considera una absoluta prioridad para nosotros.

Imagen del proyecto de la desalinizadora en Gaza – UpM

Otro de los proyectos que llevaba a cabo la UpM es el denominado Cazadores de plásticos para un Mediterráneo libre de residuos. ¿En qué consiste exactamente?

Este proyecto lo hemos puesto en práctica junto con la Universidad de Siena (Italia) y consiste en labores, tanto de limpieza del mar, recogida de residuos, como en campañas de concienciación para que la población respete el medio marino y se abstenga de tirar residuos plásticos al mar por el daño que causan. Hay un dato espeluznante, que se me quedó grabado desde que lo leí y es que cada minuto se tiran 33.000 botellas de plástico al Mediterráneo de distinto tamaño. Me parece una cifra escandalosa, muy preocupante y da una idea del problema que tenemos. Dicen los científicos que al ritmo al que vamos actualmente con el crecimiento de los residuos plásticos en el Mediterráneo, hacia mitad de este siglo, en 2050 o 2060, va a haber más plástico que peces. Son datos muy alarmantes.

Si no se toman las medidas necesarias para paliar el grave problema de acceso a agua potable, ¿podrían originarse guerras por el agua?

Bueno, ha habido bastantes guerras por el agua. Sin ir más lejos, uno de los desencadenantes de la guerra de Siria, que dura ya nueve años, fue la escasez de agua. Hubo una sequía durísima en los años 2007 y 2008, que causó una gran carestía de producción agrícola, lo que provocó que la población saliera a la calle a protestar porque, sobre todo, se produjo una gran inflación. Subieron mucho los precios de los productos agrícolas debido a la escasez de agua y ésta fue una de las derivadas que acabó confluyendo, junto con el factor político, evidentemente, en la guerra de Siria. Luego, en el conflicto entre Israel y Palestina una de las causas clave es el acceso al agua del río Jordán. Tenemos roces importantes entre Egipto y Etiopía por el cauce del Nilo, etc.

Sin agua no hay vida.

Exacto. Los asentamientos humanos, desde época inmemorial, siempre han estado muy relacionados con el agua. Se han establecido, básicamente, donde hay agua. En las ciudades del Mediterráneo la urbanización es cada vez mayor y, sin embargo, el acceso al agua es cada vez más difícil, lo que provoca tensiones. A veces esa tensión dentro de un mismo país deriva en roces entre distintos países que pueden llevar a provocar conflictos, como ya los ha habido.

Otra de las líneas de acción de la Unión por el Mediterráneo es la agricultura y la pesca sostenibles. ¿En qué proyectos se materializan?

En el ámbito de la agricultura, en lo que estamos trabajando sobre todo es en la prevención de la degradación del terreno, lo que acelera la desertificación, el mal uso de la tierra… Nosotros apostamos por sensibilizar a la población y a los gobiernos hacia una gestión responsable, tanto del agua como del uso de la tierra. Y en cuanto a la pesca, tenemos distintos programas como el Blue jobs, empleos para el medio marino o la economía azul, que es una de las áreas en las que trabajamos y donde intentamos fomentar el empleo juvenil en el sector, apostar por la pesca sostenible, prevenir la sobre-explotación y estamos trabajando también para reducir la contaminación de los buques en el Mediterráneo. Por el Mediterráneo transcurre casi el 30% del tráfico marítimo mundial y si uno mira el globo terráqueo es un mar muy pequeñito. Es un tráfico elevadísimo y estamos trabajando en ese campo.

¿Qué impacto cree que puede tener la crisis del Covid-19 en las economías del sur del Mediterráneo, teniendo en cuenta que la población más vulnerable depende del trabajo diario en la calle para subsistir?

Hasta ahora han contenido la epidemia de forma bastante satisfactoria. El caso que se ha complicado más últimamente es el de Egipto, pero en el resto de países hasta ahora, según los datos oficiales, las cifras de contagios han sido bajas y las de fallecimientos afortunadamente no han sido muy elevadas -siempre tristes, pero no han llegado a las cotas que han alcanzado otros países de Europa-, pero eso no quiere decir que en el futuro poco a poco se vayan viendo más afectados. Lo estamos presenciando. Áreas que se creían hasta hace poco fuera del mapa del Covid se han ido viendo aquejadas.

Sí que va a afectar a la economía, sin duda, este parón, el confinamiento, igual que a nosotros o puede incluso que más. Son países que necesitarán nuestra ayuda, son nuestros vecinos, hay mucha relación, y la UE tendría que ayudarles para que salgan adelante de una forma satisfactoria.

Esta pandemia mundial ha demostrado que durante el tiempo en el que ha habido un severo confinamiento de la población, han mejorado significativamente diversos indicadores medioambientales, como la reducción del agujero de la capa de ozono, se ha observado mayor floración, aparición de animales en lugares de donde habían sido expulsados… A la vista de semejantes avances, ¿esta situación puede ser una oportunidad para poner freno al cambio climático?

Sí, sí lo es. Dicen algunos expertos que estamos en un ensayo general de la próxima crisis, que será la crisis climática, de la que nos vienen avisando cada vez con mayor insistencia los científicos. Y sí, es verdad que la naturaleza, en cuanto le hemos dado un respiro ha recuperado terreno. Hay escenas increíbles de ballenas en el Mediterráneo, e incluso tiburones, en zonas donde hacía décadas que no se veían. La naturaleza, cuando el ser humano se retira, recupera su espacio. Nos lanza el mensaje de que al final estamos juntos y debemos preservarla. Siguiendo con la pregunta, sí que espero que esta crisis nos conciencie de la importancia de la preservación de la naturaleza. Las cifras hasta ahora demuestran que las zonas más contaminadas han sido las más afectadas por el virus. No me atrevo a ir más allá sobre la causa-efecto, pero los datos están ahí.

La Unión por el Mediterráneo está integrada por 43 países de Europa y de la cuenca mediterránea. ¿La toma de decisiones es compleja entre países tan diversos, teniendo además en cuenta la existencia de tensiones como las que hay, por ejemplo, entre israelíes y palestinos?

Le doy la vuelta a la pregunta, porque la Unión por el Mediterráneo supone una oportunidad, porque aquí tenemos sentados  en pie de absoluta igualdad, como ha dicho, a palestinos e israelíes, a argelinos con marroquíes, que tienen la frontera terrestre cerrada desde el año 1994… En fin, están todos los países de la ribera sur del Mediterráneo, incluido Mauritania, un poco más abajo, y los 27 países de la Unión Europea. Entonces, es una oportunidad para compartir y trabajar juntos, sin que parezca que la relación es unidireccional de la UE hacia el Sur. Al estar en pie de igualdad tanto Túnez, Argelia y Marruecos, como Alemania, Francia, Italia y España -todos los miembros tienen la misma calidad, ninguno está por encima del otro- eso hace que los países de la ribera sur se sientan más incluidos y parte del proyecto, es una de nuestras bazas.

Por último, ¿qué balance hace de estos años de vida de la Unión por el Mediterráneo, desde su creación en julio de 2008 en la Cumbre de París?

Somos una organización todavía muy joven, apenas cumplimos, justamente ahora, doce años, que se está haciendo, con un proyecto ambicioso y necesario para integrar toda la cuenca del Mediterráneo. Como dice, no es fácil. El Mediterráneo está viviendo momentos difíciles. Tenemos el caso de Libia, de Siria, sigue sin resolverse el gran problema de Oriente Medio, el conflicto entre Israel y Palestina, sigue habiendo muchos problemas, lo cual hace que la labor sea compleja y que a lo mejor algunas voces se puedan quejar de que no va lo rápido que debería ir. Pero el hecho de que sigamos persistiendo, reuniéndonos, poniendo en práctica proyectos ambiciosos con el aval político de los 43 países, entre ellos, como dije antes, países que entre sí tienen relaciones malas, pero que sí se ponen de acuerdo para impulsar proyectos comunes en la región del Mediterráneo, es un elemento positivo y un gran valor que tenemos que defender y reforzar.

mariagialma@gmail.comIsidro González: “En las ciudades del Mediterráneo la urbanización es cada vez mayor y el acceso al agua es cada vez más difícil, lo que provoca tensiones”