Revista Casa Mediterráneo

Jesús Cintora, autor de ‘No quieren que lo sepas’: “Hay redes de poder en España que conviene destapar”

en abril 6, 2023

El ciclo ‘Escritores y el Mediterráneo’ traerá el próximo jueves 13 de abril a Casa Mediterráneo al popular periodista Jesús Cintora, quien conversará con el director de la institución diplomática, Andrés Perelló, sobre “Poder, periodismo y libertad”. Cintora es autor del libro No quieren que lo sepas (Espasa, 2022), una reflexión amplia e incisiva de la actualidad política española. En este ensayo, el periodista se adentra en la oscura trastienda de la crisis en los partidos políticos, inviolabilidades y aforamientos, politización de la Justicia, clientelismo en la política y en la sociedad, puertas giratorias, eléctricas, banca, industria de las armas, Rusia y la guerra, mafias policiales, la pandemia de coronavirus, la Sanidad, el control de los medios de comunicación… todo aquello que los poderosos quieren silenciar.

Jesús Cintora (Soria, 1977) es periodista, presentador de radio y televisión, escritor y conferenciante. En la tele ha presentado espacios como Las mañanas de Cuatro, Cintora a pie de calle y La línea roja (Cuatro TV, Mediaset); Las cosas claras (TVE) y Carretera y manta (La Sexta, Atresmedia). Y ha colaborado en espacios televisivos como El gran debate y El programa de Ana Rosa (Telecinco), La noche en 24 horas (TVE) o Al rojo vivo (La Sexta). En la radio trabajó durante quince años en la Cadena SER, como director, presentador o coordinador de espacios como Hoy por hoy, junto a Iñaki Gabilondo, Hora 14Hora 25 Fin de Semana. Asimismo, ha sido colaborador de Interviú, El Mundo o la agencia EFE. También ha trabajado como profesor asociado de la Universidad Carlos III de Madrid. Sus anteriores libros, publicados con Espasa, son: La conjura, Conspiraciones y La hora de la verdad.

El encuentro, que tendrá lugar a las 19 horas en la sede Casa Mediterráneo, es abierto al público hasta completar aforo y podrá seguirse online en este enlace. Como anticipo, mantuvimos una entrevista con Jesús Cintora.

¿Con qué propósito ha escrito ‘No quieren que lo sepas’?

Portada del último libro de Cintora.

Hay redes de poder en España que conviene destapar y que la ciudadanía conozca aspectos que no mejoran, porque hay quienes se resisten a que mejoren. Este país tiene cosas maravillosas, pero también hay abusones de lo que hay que hablar. Y tienen sus siervos. El libro lo escribo, además, cuando me quitan de la televisión pública, de un programa que iba bien, y decido que voy a hacer una gira por España para presentarlo y hablar del funcionamiento de los medios de comunicación y de las necesidades de regeneración.

Según su propia experiencia, ¿hasta dónde llegan los tentáculos de los partidos políticos sobre los programas de investigación y los informativos de las cadenas de televisión?

Yo no estoy en los despachos para verlo u oírlo, pero claro que existe la censura por la presión de poderes económicos o políticos para cargarse el trabajo decente de un periodista. Lo he vivido en las redacciones y lo he sufrido al perder mi trabajo por motivos que no han confesado los autores del atropello. Y no quiero generalizar, porque hay gente en la política o en el mundo empresarial que respeta al periodista, pero otros no y hay que denunciarlo.

¿Qué precio pagan los periodistas que se niegan a seguir los dictados del poder?

En mi etapa de TVE ni siquiera fue por no seguir dictados del poder, porque a mí no me llegaron prácticamente esas órdenes. Hubo otro tipo de enjuagues; se consideró que yo era inconveniente y se cargaron el trabajo de un equipo. Y es censura. En general, para los periodistas, ¿qué precio? Pues puedes pagar hasta perdiendo la vida, como ha ocurrido con otros, o sufriendo que te la compliquen mucho.

¿Qué precio ha tenido que pagar usted? ¿Se le han cerrado puertas por no guardar silencio?

Ni han tenido la decencia de explicarme las razones. Unos le cargan el mochuelo a otros y se van poniendo de perfil. Como si fueras ingenuo. En la escena del crimen ya sabes que todos suelen decir “pío, pío que yo no he sido”. Y sí, te cierran puertas porque te llaman para ir a trabajar a TVE, sufres una cacería en medios de comunicación que te machacan, incluso alentada por “fuego amigo” para desgastarte y, como aguanté y no salí corriendo, que es lo que querían, al final te echan de una forma muy cobarde. Dicho esto, siempre agradezco el trabajo de los que remaron a favor en la cadena, que también los hubo.

¿Cuál fue, a su juicio, la verdadera razón de su cese del programa de actualidad “Las cosas claras” de TVE, al que se incorporó como presentador en noviembre de 2020 y que permaneció en antena durante ocho meses?

Jesús Cintora en el plató de televisión.

No es a mi juicio. Son hechos. A mí me echaron de TVE con un gobierno que se dice progresista y con una dirección y un consejo de la televisión pública de mayoría progresista. Lo digo porque algunos esparcen el bulo de que me quitó el PP o de que en TVE manda el PP y eso no es verdad. Ellos también pidieron quitarme, pero estaban en minoría. Igual que alguien muy importante del gobierno y del PSOE me contó, textualmente, que “el Príncipe de las Tinieblas exigía que te quitáramos, porque no te querían como competencia”. Bueno, pero unos pedirían y otros entregaron mi cabeza. Y no solo porque lo pidiera “el Tinieblas”. Fue porque se consideró que Cintora sobraba, por lo que fuera, y lo dejaron en la calle después de haberlo llamado y de hacer un programa que iba muy bien. Y esa decisión es “progresista”. Y, ojo, yo no responsabilizo a ningún partido en general. Las decisiones no son de toda una formación política.

¿Volvería a trabajar con Ferreras en La Sexta?

Esa empresa no es sólo él. Hay gente ahí que merece mi respeto. No voy a generalizar.

Algunos periodistas no cejan en su empeño de mostrar la verdad, incluso jugándose la vida, como fue el caso de su compañero de universidad David Beriain, asesinado en Burkina Faso, a quien menciona en su libro… ¿Merece la pena pagar un precio tan alto?

David Beriain son palabras mayores. Siempre tuvo una vocación enorme y él sabía que arriesgaba muchísimo. David ponía luz donde otros quieren oscuridad. Comparado con David, algunos somos como una hormiguita. David era de las poquísimas personas, más allá de mis amigos del pueblo, que me llamaban “Chechu”. Y es como si lo oyera aún algunos días llamarme así, con ese acento de Artajona. Parece increíble que ya no esté. Me tocó enterarme de la noticia en directo y darla en la tele y fue muy triste.

En su libro habla de la famosa foto en Las mañanas de Cuatro, donde con gran intuición sentó en el primer programa de televisión que hizo, en 2013, a Pedro Sánchez, Albert Rivera, Pablo Casado, Alberto Garzón y Pablo Iglesias, antes de que desempeñaran un papel destacado en el escenario político. ¿Cómo reaccionaron los partidos ante esta elección? ¿Recibió presiones en contra?

En el caso de Sánchez y de Casado, alguno dijo desde sus partidos que no eran las personas elegidas para representarles, pero insistí en que siguieran viniendo. En cuanto a Iglesias, las quejas fueron por las pintas. Ya ves. Más tarde, por alguna de sus intervenciones.

Uno de los capítulos más críticos del libro se centra en el estado de la Justicia en nuestro país. Señala que España está a la cola de Europa en cuanto al número de jueces y de fiscales por habitantes, lo que provoca la ralentización de los juicios y la politización de la Justicia. ¿Esta falta de dotación de medios cree que es intencionada?

Lo que diga yo no vale mucho. Hay profesionales de la judicatura que llevan tiempo denunciando que faltan medios, porque interesa. Igual sucede con una politización impresentable. No lo dice un servidor, lo denuncian constantemente informes europeos, por ejemplo.

También saca a relucir la relación opaca entre la banca y los partidos políticos, a los que se les condonan deudas millonarias. ¿A cambio de qué?

Yo no he presenciado si se negociaba el intercambio de cromos y cuál era “el trueque”. Por lo tanto, no puedo asegurar cuál fue el motivo de las condonaciones. Sí es impresentable lo ocurrido con la financiación de partidos políticos, sin generalizar, pero en casos bochornosos.

Cita casos escandalosos de indultos aprobados por gobiernos de diferente signo a empresarios, políticos, banqueros, juristas… Los indultos son legales, pero ¿en ciertos casos encierran intereses o favores?

Por supuesto que encierran intereses en casos muy sonados. A veces hasta con partidos de distinto signo y relacionados con peces gordos como algún banquero. En España tenemos hasta la llamada “doctrina Botín” en la Justicia. No es la doctrina del juez Castro. No, no. Es la doctrina que lleva el nombre de un banquero.

La cultura y la educación pública son herramientas que nos ayudan a tener criterio propio frente a la manipulación, los bulos o las pretensiones de que seamos parte de un rebaño

¿Cómo consigue estar tan informado? ¿Y cómo puede el ciudadano medio discernir la verdad que con frecuencia no sale a relucir?

Jesús Cintora.

No estoy tan informado. Lo que sí suelo hacer es leer mucho, entre otras cosas, mucha prensa digital. A la ciudadanía le diría que la cultura y la educación pública son herramientas que nos ayudan a tener criterio propio frente a la manipulación, los bulos o las pretensiones de que seamos parte de un rebaño o algo similar. Hay constantemente pretensiones de que la gente no piense por sí misma, sino que acepte los argumentarios que le quieren trasladar.

Al principio del libro cuenta aspectos personales de su vida, asociados a los valores del esfuerzo de mediados de los años 70 y los 80 en los que había mucha libertad a la hora de expresar las ideas, una época en la que la radio y la televisión seguían un modelo muy diferente al actual. ¿Cuál es la finalidad de mostrar esa faceta privada?

El libro parte de contar que un chaval de pueblo, de una familia en la que se curraba mucho, se hace periodista, entre otras cosas, por sus maestros de la escuela y por la tele pública que veía. Sí, reivindico el esfuerzo y a la gente que tiene un oficio porque ha estudiado o ha currado mucho. También la hay que, habiendo hecho eso, no ha tenido suerte ni oportunidades de estar. Y luego también hay mediocres, incompetentes y gente que está ahí por ser servil, cercana al líder o por arrimarse al sol que más calienta. Estas cosas ocurren en nuestra sociedad y hay que contarlas más. El clientelismo es un lastre.

El libro lo cierra con un capítulo en el que rinde homenaje a su abuelo. ¿Qué pretende reivindicar?

Mi abuelo materno, Vidal, fue peón de albañil. Nadie en la familia me preguntaba tanto por los estudios como él. Era un currante y le gustaban las cosas bien hechas. Tuve también una abuela paterna, Florencia, que tuvo doce hijos vivos, alguno más muerto, según me contaron hace poco. No llegué ni a conocerla. Venimos de ahí. Es bueno recordar de dónde procedemos. Sabiendo de dónde vengo, del pueblo y tal, está muy bien lo que he conseguido y estoy muy agradecido a la vida. Pero currando mucho. Otra cosa será que no me calle las injusticias. Como debe ser.

Compartir esta entrada:
mariagialma@gmail.comJesús Cintora, autor de ‘No quieren que lo sepas’: “Hay redes de poder en España que conviene destapar”