Revista Casa Mediterráneo

Joaquín de Arístegui, director general de Deportes en el CSD: “España es una de las referencias mundiales del nuevo concepto de deporte seguro”

en octubre 5, 2020

Más allá de sus beneficios para la salud y como fuente de entretenimiento, el deporte conlleva componentes educativos de convivencia y entendimiento, siendo transmisor de valores como la ética del esfuerzo y la superación. De ahí que el deporte trascienda del mero espectáculo para adquirir una dimensión política que ostenta la habilidad de tender puentes de comunicación entre gobiernos y sociedades de toda índole.

Con el fin de ahondar en el significado de la diplomacia deportiva española en el espacio del Mare Nostrum, Casa Mediterráneo ha programado un coloquio virtual que se celebrará en la web de la institución diplomática el lunes 5 octubre a las 19 h. con el director general de Deportes en el Consejo Superior de Deportes (CSD), Joaquín de Arístegui, y la waterpolista Jennifer Pareja, que será moderado por la periodista Sonia Marco.

Como preámbulo al encuentro, mantuvimos una entrevista telefónica con Joaquín María de Arístegui Labordedirector general de Deportes en el CSD desde junio de 2020. Anteriormente, de Arístegui fue director general de la Oficina de la España Global en el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, ingresó en enero de 1992 en la Carrera Diplomática. Su primer empleo fue en el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Barcelona’92. Posteriormente, ha estado destinado en las representaciones diplomáticas españolas en Rumanía, Países Bajos, El Salvador y Tailandia, entre otros puestos de índole internacional.

El deporte puede ser una herramienta de la diplomacia pública con una enorme potencialidad para la proyección de la política exterior. ¿Qué estrategias se siguen desde el Consejo Superior de Deportes para que éste sea un instrumento útil para la diplomacia española?

Efectivamente, el deporte tiene un valor como componente o herramienta de la diplomacia pública y de poder blando. Eso es así y especialmente en el caso de un país como España que, siendo una potencia media en términos generales y una potencia de primer nivel por ejemplo en el ámbito cultural o lingüístico, constituye una primera potencia mundial en casi todos los parámetros en el deporte. De manera que España tiene un potencial para influir a través del deporte sobre sociedades, sobre socios, privados y públicos, y sobre gobiernos. A partir de esta convicción, el CSD lo que quiere hacer durante la actual etapa es reforzar los mecanismos que tiene a su disposición para proyectarse, en tanto que representación gubernamental del modelo de deporte español fuera de nuestras fronteras. Y eso lo quiere hacer de la mano de lo que ya representa de manera brillante a nuestro deporte fuera, que son nuestros grandes atletas, nuestros grandes clubes, esos éxitos que semana a semana, en cualquier circunstancia año a año se producen, pero también lo queremos hacer a través de otras manifestaciones del ecosistema del modelo deportivo español que son menos conocidas. Me refiero a la industria deportiva española, que es una de las más avanzadas; la medicina deportiva española, que es una de las mejores del mundo; la arquitectura deportiva española, que es fundamental; la innovación en el ámbito del deporte desde el punto de vista de la gestión y de la identificación de fórmulas nuevas y alternativas para manejar un ámbito que es cambiante y muy dinámico.

Todo esto, además, se ha acentuado durante la pandemia, porque España es uno de los países que, apoyándose en esas grandes fortalezas, que son muchas, y a pesar de enfrentarse a una crisis inédita para la que nadie estaba preparado, tampoco en el mundo del deporte -no había una hoja de ruta, ni un manual de instrucciones, ni siquiera un pequeño folleto para emergencias al plantearse la peor parte de la pandemia en el primer semestre de este año- ha sabido reaccionar en conjunto, deportistas, entidades privadas, federaciones, organizadores de competiciones, gobiernos central, autonómico y local… Creo que el conjunto de ese ecosistema ha reaccionado bien, convirtiéndose en lo que es hoy España, una de las referencias mundiales en la desescalada de la pandemia del nuevo concepto de deporte seguro, que aunque lleguemos todos a estar inmunizados o vacunados, según decidan las autoridades, es algo de lo que debemos aprender para que en el futuro, aunque no haya pandemia y estemos todos bien, volvamos a la realidad lo más parecida a la anterior, pues no olvidemos lo que ha pasado y aprovechemos para sacar conclusiones y lecciones que hagan que el deporte, para que sea más saludable como hábito de vida, contribuya al bienestar general de nuestras poblaciones y también como elemento de ocio, de industria y de creación de empleo, y sea más seguro.

Durante el confinamiento se tuvieron que cancelar los eventos deportivos, incluso posponer citas como los Juegos Olímpicos de Tokio. ¿Cuáles son las perspectivas del deporte español de cara a este otoño/invierno? ¿Cómo se afrontan los próximos meses?

Se afrontan desde una perspectiva de máxima prudencia y de templanza, porque independientemente de que no estamos ni mucho menos hoy como estábamos en marzo o en abril desde el punto de vista de la intensidad del virus o de la pandemia y también de la capacidad de reacción, más allá de episodios de rebrotes o esta segunda oleada, que es terrible pero evidentemente no equiparable a la misma situación, independientemente de que estamos cada vez mejor pertrechados, individual y colectivamente como país, somos conscientes de que esta pandemia, por lo inédito como decía antes, sigue sorprendiendo y siempre negativamente. Entonces, lo vemos desde una perspectiva de máxima prudencia y serenidad, conscientes de que cualquier medida o decisión que se tome tiene que estar permanentemente condicionada por la evolución de los acontecimientos. No hay ninguna medida que se pueda considerar a largo plazo, lo más a corto y medio plazo.

Nos hemos dotado como país, concretamente como sector deportivo, de un andamiaje normativo, de una arquitectura regulatoria, que tienen muy pocos países.

Lo que sí se puede decir es que España prevé el otoño en el que estamos entrando y el primer trimestre de 2021 con un cierto optimismo en el sentido de que hemos hecho muchos deberes. Nosotros nos hemos dotado como país, concretamente como sector deportivo, de un andamiaje normativo, de una arquitectura regulatoria, que tienen muy pocos países. Tenemos protocolos para regular los entrenamientos y el deporte profesional que están entre los más avanzados, si no los más avanzados, y en todo caso han sido los pioneros, en el mundo. Pensando en fútbol y baloncesto profesional, ciclismo, deportes del motor de la importancia de Moto GP o Fórmula 1… Y también nos hemos dotado, gracias a la labor del Ministerio de Sanidad, durante la etapa del estado de alarma de unos marcos regulatorios, de unos reglamentos y unas disposiciones a través de la secuencia de reales decretos que ha permitido que, por ejemplo, el sistema de entrenamiento individual, tanto privado o amateur como profesional, se haya podido hacer en una etapa muy temprana. Y todavía hoy, gran parte de la actividad deportiva privada para estar en forma y saludable, así como profesional o semi profesional para competir se está desarrollando con relativa normalidad.

A eso hemos añadido recientemente un protocolo para las competiciones no profesionales y estamos preparados para cuando el momento permita que se considere la opción de que el público vuelva -porque hay que pensar mucho en los aficionados, que son otras de las víctimas de esta pandemia en el ámbito del deporte- España esté lista para activar un protocolo que de nuevo estará entre los más avanzados y seguros del mundo. De esa forma, creemos que si la pandemia y el ciclo de vacunaciones cuando llegue nos permiten ser algo optimistas, el deporte, que como digo ha hecho muchos deberes y ha trabajado con mucha anticipación, será uno de los primeros en incorporarse al mayor nivel de normalidad posible.


En abril de 2019 el Consejo Superior de Deportes y la Secretaría de Estado de la España Global crearon un grupo de trabajo estable para impulsar la proyección exterior del deporte español, que entre otros proyectos incluía la elaboración de una Guía para la Diplomacia Deportiva Española o el impulso de programas de formación y cooperación internacional. ¿En qué estado se encuentran esas iniciativas?

Es preciso poner un poco de contexto antes. Como usted sabe, la Secretaria de Estado para el Deporte es Irene Lozano, que anteriormente ocupaba el puesto de Secretaria de Estado para la España Global, la gran herramienta de la diplomacia pública, económica y reputacional del Ministerio de Asuntos de Exteriores. Ya entonces, yo además era director general con ella en esa etapa, se hizo un trabajo importante para que desde Exteriores el deporte se incorporase a la agenda internacional de una manera más robusta. Siempre ha estado, pero ahora lo que queremos es que se incorpore en un plano de igualdad, o casi, a otros elementos medulares de nuestra agenda exterior, como pueda ser la cultura o el comercio, porque el deporte no solamente crea empleo y riqueza, sino que es uno de los elementos que forma parte de la vida de todas las personas, y además de forma cada vez más evidente en este mundo digitalizado y de información instantánea.

Esa labor que hicimos, que entonces era en colaboración con el Consejo Superior de Deportes, ahora la estamos desarrollando de una manera más vigorosa, con ella como titular de la Secretaría de Estado para el Deporte. Por eso en abril se creó este grupo que se reúne de manera regular, en principio cada mes, dentro de que la pandemia y determinadas circunstancias nos dificultan la regularidad. De un lado, en el grupo está el Consejo Superior de Deportes, este director general que le habla y su equipo, y del otro una representación, bajo la coordinación del director de gabinete de la Ministra Arancha González Laya, de las unidades del Ministerio de Exteriores que tienen más contacto con ámbitos de la agenda internacional relacionados con el deporte. Por ejemplo, la Dirección General de Naciones Unidas y organismos multilaterales, porque el deporte forma parte de esa agenda, o las Direcciones Generales Geográficas, en las que hay países que van a tener grandes eventos internacionales; en este caso, obviamente Europa cuando se recupere la Eurocopa, o Tokio si hay Juegos Olímpicos el año que viene. También la Agencia de Cooperación, en la medida en que consideramos que el deporte podría incorporarse a las prioridades en materia de cooperación al desarrollo.

Los proyectos son muy diversos. Se analizan en ese grupo desde situaciones puntuales que requieren una reacción rápida ante una alerta temprana en ámbitos específicos de alguna competición o algún evento que necesite una intervención, o bien del CSD o de Exteriores en ayuda del CDS. Eso se ha acentuado mucho en pandemia, porque se puede imaginar que con las restricciones migratorias y sanitarias conseguir que un deportista pueda ir a uno de los cuatro o cinco grandes premios de Moto GP que habrá en España, es una labor realmente difícil, ya que hay que resolver muchos problemas que antes no existían. Es un ejemplo de las muchas cosas que en ese ámbito se hacen. También se analizan grandes proyectos de medio y largo plazo, como candidaturas internacionales, se ve la posibilidad de integrar en las agendas de viajes de alto nivel, oficiales o de Estado, elementos vinculados al deporte, porque no se debe de olvidar que entre las ciclo marcas más conocidas, en términos de marcas de calidad, de branding, de España resulta que hay tres que son del deporte: el Fútbol Club Barcelona, el Real Madrid y La Liga. Eso sólo es un ejemplo. Si de las diez primeras pasa usted a las veinte se empiezan a sumar más, es decir, el deporte español es una referencia de máxima calidad y, en consecuencia, lo que queremos en ese grupo es que cada vez que haya un viaje, una operación de promoción comercial o algún tipo de momento en el que nosotros queramos desarrollar esa diplomacia pública y ejercer ese poder blando, realmente aprovechemos el potencial del deporte que hasta ahora, aunque todo el mundo habla de él y quitando momentos específicos, como los Juegos Olímpicos, un mundial de fútbol o un gran torneo de tenis, era una cosa muy aislada. Tenemos que tener una estrategia, una política sistemática de aprovechamiento.

El deporte en una relación bilateral no sólo abre puertas, sino que puede ser uno de los elementos medulares de un gran acuerdo.

Grandes equipos el Real Madrid o el Barça en fútbol o deportistas como Rafa Nadal en tenis gozan de una enorme popularidad que llega a los rincones más remotos del planeta. ¿Este poder del deporte puede ser una forma “simpática” de abrir puertas en las relaciones comerciales, políticas o diplomáticas?

Bueno, pero es que nosotros queremos ir más allá de la simpatía. Parte del problema es que se utilice el deporte en esa agenda internacional como un adorno. Hay países que teniendo mucho menos potencial que España, sin embargo saben que el deporte en una relación bilateral no sólo abre puertas, sino que puede ser uno de los elementos medulares de un gran acuerdo. Si tomamos como ejemplo, aunque no sea un país mediterráneo, el caso de China, que ya es el gran mercado mundial, con la demanda que hay allí de todo tipo de manifestaciones de deporte para desarrollar sus propias estructuras lo normal es que tuvieran en España a su socio natural y eso hay que hacerlo, pero no sólo desde el punto de vista de que nos abran la puerta para que otras cosas pasen. No se trata sólo del Real Madrid, el Barcelona, Rafa Nadal… hay otras muchas cosas que hay que visibilizar más.

Conjunto español con la medalla de oro en el Campeonato Mundial de Gimnasia Rítmica de 1991 en Atenas.

España es una de las grandes potencias en deporte paralímpico, eso es muy importante en un mundo en el que la inclusión tiene que ser cada vez más relevante y donde no se puede dejar a nadie atrás. España es un país modelo en el deporte paralímpico. Por ejemplo, en la inclusión de la mujer, España es un país que tiene mucho que ofrecer también, para que de alguna manera la incorporación de la mujer al máximo nivel en el ámbito de dirigencia deportiva de la gestión, pero también de la competición, sea vista como algo necesario y conveniente. Pues insisto, en vez de que Rafa, nuestros paralímpicos, el Barcelona, el Real Madrid, Álex Márquez o Jon Rahm le abran la puerta a una empresa para que venda, a lo mejor la empresa lo que tiene que hacer es apoyarse en el deporte y divulgarlo para demostrar que éste es reflejo de las fortalezas de los españoles y las españolas.

En este sentido, los medios de comunicación desempeñan un papel crucial. Hasta ahora unos pocos deportes, especialmente el fútbol, acaparan la sección deportiva de las televisiones, las emisoras de radio y los diarios, dejando de lado a otros en los que los españoles están triunfando y además pueden servir de inspiración a la nuevas generaciones.

Desde luego, el ámbito mediático es fundamental. Tenga usted en cuenta que, no voy a decir cuál, pero el medio de comunicación impreso y escrito en habla española más leído no es un periódico generalista, sino uno deportivo. La mayoría de los extranjeros que sigue las noticias en España lo hace en el ámbito deportivo y cultural, luego político. Es así, esto es una realidad. España es la primera potencia deportiva del mundo en muchos ámbitos, entre otros en el ratio resultado/inversión. Somos el país, por ejemplo, que más representantes tiene en más disciplinas olímpicas de Europa. También somos el país que tiene el club, el Fútbol Club Barcelona, que más deportistas ha aportado a los Juegos Olímpicos en la historia. Somos el país que más triunfos ostenta en este momento y desde hace muchos años en el ámbito de los deportes de equipo. Y si analizamos el número de títulos en categorías absolutas respecto a nuestra población, es decir, la tasa de éxito proporcional a la población, estamos siempre los primeros o segundos.

Entonces, los medios de comunicación son fundamentales para reflejar eso y también creo que hay trabajo que hacer desde el punto de vista del tratamiento de la información deportiva, porque considero que conviene que se reflejen más aspectos ejemplarizantes, inspiradores del deporte. En ese sentido nosotros entendemos que los medios de comunicación son empresas privadas, pero también es muy importante que en esa alianza para divulgar el deporte español nos ayuden a sacar a la luz cosas que quizás son menos importantes o menos rentables que los resultados de una gran liga o un gran torneo. Creo que este tipo de difusión ayuda mucho a una parte de la sociedad que está menos visibilizada, para que se vea reflejada y encuentre elementos de moral y de ánimo en el hecho de que en esos medios también se muestre su realidad y no sólo la de de los grandes triunfadores.

Ha habido mundiales de fútbol, partidos y torneos en los que rivales o países que no tenían capacidad de dialogar, a través del deporte y de sus representantes han podido superar situaciones aparentemente insuperables.

Por último, quisiera conocer su opinión sobre el recorrido histórico de la diplomacia deportiva, cuyos orígenes se remontarían a la denominada “tregua olímpica” de los Juegos de la Antigüedad establecida en el siglo IX antes de Cristo, según recoge un estudio del Real Instituto Elcano.

La historia está plagada de episodios políticos, la más remota y la más reciente, que están relacionados o que tienen su inicio en un incidente deportivo. La guerra del fútbol en Centroamérica constituye un ejemplo de hace muchos años o los boicots a los Juegos Olímpicos a finales del siglo XX es otro. Yo creo que el deporte, justamente en sentido negativo en esos momentos, ha demostrado que puede provocar aspectos no deseados en las relaciones internacionales, pero precisamente el reverso de eso es que el deporte también en muchísimas ocasiones ha puesto el escenario y el contexto para que se resuelvan otras cuestiones muy problemáticas. Ha habido mundiales de fútbol, partidos y torneos en los que rivales o países que no tenían capacidad de dialogar, a través del deporte y de sus representantes han podido superar situaciones aparentemente insuperables. El ejemplo paradigmático mundial de la historia reciente es el caso de Sudáfrica con la victoria en el Mundial de la selección sudafricana en tiempos de Mandela, que fue el detonante de la unión del país, y aunque siguió con problemas, con facturas pendientes como no puede ser de otra manera en una sociedad compleja como es aquélla, en último término hubo un antes y un después de aquel evento deportivo que fue clave en la historia de la Sudáfrica moderna.

Nosotros mismos tenemos la imagen del autobús de dos pisos de nuestra selección nacional absoluta bajando por la Gran Vía. Esa fotografía delante justo del edificio Metrópoli de Madrid, cuando volvieron de Sudáfrica de ganar el Mundial, junto con la de la inauguración de los Juegos Olímpicos, y los separan muchos años, son dos demostraciones en la evolución de la democracia española de cómo el deporte nos ha unido como sociedad, nos ha unido como país y nos ha reflejado de la mejor manera que sabemos hacia el mundo. Está muy bien lo que dice el Instituto Elcano, porque es muy erudito, pero quizás no hace falta irse a la época de Pericles ni de la primera Maratón, aunque conviene recordar que ésta tiene lugar en una guerra en la antigua Grecia. Basta con fijarse en cosas a las que estamos mucho más asociados usted y yo y generaciones mucho más recientes para seguir comprobando que el deporte ayuda a unir, mucho más que a separar.

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mariagialma@gmail.comJoaquín de Arístegui, director general de Deportes en el CSD: “España es una de las referencias mundiales del nuevo concepto de deporte seguro”