Revista Casa Mediterráneo

Jorge Molist, autor de ‘El latido del mar’: “En el Mediterráneo tuvimos un verdadero imperio, del cual nos sorprendemos en la actualidad porque está olvidado”

en abril 19, 2023

El reconocido escritor Jorge Molist, autor de ocho novelas de éxito entre las que destacan La reina oculta o Prométeme que serás libre, participará el próximo 26 de abril en un encuentro en Casa Mediterráneo. Tras una prolífica y exitosa trayectoria literaria, el autor vuelve a las librerías con El latido del mar (Planeta, 2023), una trepidante novela histórica en torno a dos heroicas aventuras: las cruzadas y la expansión mediterránea de la Corona de Aragón. La charla, de entrada libre hasta completar aforo y con emisión online, tendrá lugar a las 19 horas en la sede de la institución diplomática, donde Molist estará acompañado de la gestora cultural Marina Vicente.

Jorge Molist tuvo una temprana vocación literaria que hubo de aplazar por razones prácticas, pero después de una larga y fructífera carrera profesional en grandes corporaciones la pudo satisfacer en el año 2000, cuando publicó Los muros de Jericó, labrándose a partir de entonces un lugar destacado en el género histórico de nuestro país. A esta obra le siguieron Presagio en 2003 y El Anillo en 2004, que fue editada en más de veinte idiomas. Con La Reina Oculta ganó el Premio de Novela Histórica Alfonso X en 2007. En 2008 dio un giro radical a su vida al decidir dedicarse en exclusiva a su gran pasión desde niño: la escritura. Así, en 2011 publicó Prométeme que serás libre y en 2013 Tiempo de cenizas. Con su siguiente título, Canción de sangre y oro, se hizo en el año 2018 con el Premio de Novela Fernando Lara, al que siguió La reina sola, en 2021. El latido del mar es su última creación.

Esta apasionante novela épica, basada en hechos reales, recrea una de las aventuras más asombrosas de la historia y nos traslada a los últimos años de las cruzadas en Tierra Santa y a la guerra por el dominio del Mediterráneo entre Francia y la Corona de Aragón. Sus páginas cuentan cómo era la vida en una galera, la Orden del Temple en su momento de mayor poder e inicio de su decadencia, los fieros almogávares… Un mundo fascinante contado con rigor histórico y grandes dosis de emoción.

El latido del mar narra la historia de Blanca, una hermosa dama del siglo XIII, que lo pierde todo tras la derrota de su familia en la guerra, y, para conservar a su hijo con vida, debe sufrir los peores abusos de los vencedores. El niño, huyendo de la miseria, se embarca de grumete en una galera, la nave más dura y peligrosa de la época. En el mar buscará la libertad de su madre, a su familia perdida y venganza. Con el fin de asomarnos a esta historia mantuvimos una entrevista con el autor.

Los hechos históricos que recrea en El latido del mar muestran las despiadadas pugnas por el poder que se dieron en el Mediterráneo en el siglo XIII. En Canción de sangre y oro relataba el surgimiento del rey aragonés Pedro III El Grande, que logró cambiar la historia al abrir la Corona de Aragón al Mediterráneo. ¿Qué le llevó a escoger de nuevo este escenario para su última novela?

A mí el Mediterráneo me fascina. Y, entonces, descubrir un hecho real que coincide con unos eventos históricos como son, por un lado, la pugna por el Mediterráneo entre la Corona de Aragón y Francia, y por otro, el final de las Cruzadas y de los Templarios, me pareció una historia fascinante. Una historia que ocurre en el Mediterráneo, pero que tiene protagonistas distintos a los de mis relatos anteriores.

En el Mediterráneo creamos un imperio, pero de alguna forma se nos ha olvidado por hechos posteriores, por lo rica que es la historia de España.

¿Los episodios que narra, a pesar de su importancia en la historia de España, han tenido la repercusión que merecían?

Pues no. Hoy en día, cuando yo pregunto cuál fue el primero de los reinos de los Reyes Católicos, la gente dice: será Castilla-León o quizás Aragón… Entonces, se sorprenden cuando les digo que el primer reino de los Reyes Católicos estaba en el centro del Mediterráneo y fue Sicilia. Fernando II ya era rey de Sicilia dos años antes de casarse con Isabel. En el Mediterráneo creamos un imperio, pero de alguna forma se nos ha olvidado por hechos posteriores, por lo rica que es la historia de España.

En el Mediterráneo nosotros dominamos sus tres mayores islas: Sicilia y Cerdeña -donde estuvimos más tiempo incluso que en Cuba-, y Córcega -aunque aquí sólo permanecimos siglo y medio-. Luego dominamos todo el sur de Italia hasta Malta, grandes extensiones en el norte de África, aunque esas fueron y vinieron con más facilidad. Y, obviamente, toda la costa mediterránea española. Tuvimos un verdadero imperio, del cual nos sorprendemos en la actualidad porque está olvidado.

El título de la novela, El latido del mar, ¿encierra un significado simbólico?

Sí, tiene que ver con la trama de la novela, que como he dicho, está basada en hechos reales y en un personaje en concreto, Roger de Flor. La historia empieza en la batalla de Tagliacozzo, que en realidad también marca el inicio de los hechos que llevarán a Pedro III a lanzarse sobre Sicilia y luego al imperio Mediterráneo de la Corona de Aragón y de España, claro. En esa batalla muere el padre de Roger.

Entonces su madre, que es una distinguida noble de Sicilia, no puede huir con la familia que ha escapado de los franceses y se encuentra sola.  Lo pierde todo. Era una gran dama que pasa a no tener nada y con un chiquillo, Roger, de sólo un año. A partir de ahí, su lucha se basa en salvarle la vida a su hijo, para lo que tendrá que usar todo su ingenio y soportar demasiado. A partir de ahí vemos que el niño crece y se convierte en un golfillo que corre por el puerto de Brindisi, que era la salida hacia Tierra Santa de de los peregrinos y de los cruzados de casi toda Europa. Él ve en el mar su esperanza, por eso siente que su corazón late conforme el mar, porque ahí cree que encontrará a la familia perdida, así como la libertad de su madre y podrá, finalmente, hacer justicia y tomar venganza por lo que le han hecho a ambos. Y es por eso el latido del mar.

Como señala, la novela recrea la infancia y primera juventud de Roger de Flor, un auténtico personaje de leyenda. ¿Qué destacaría de su figura y qué fuentes consultó para conocer cómo fueron sus primeros años de vida, los menos conocidos de él?

Como bien dice, Roger de Flor llegó a ser césar del Imperio bizantino, megaduque y a casarse con una princesa bizantina. Estaba en lo más alto y eso queda reflejado en un cuadro que hay en el Senado español cuyo título es “Roger de Flor entrando en Constantinopla”. A la derecha podemos ver un área muy luminosa, culta y rica, donde se encuentran los representantes del Imperio bizantino, y todos los cortesanos y el propio emperador inclinan la cabeza frente a Roger de Flor que entra al frente de sus fieras tropas españolas para rescatar el imperio. Y ahí están con él los almogávares, que son otra parte de la historia. Cuando digo que Atenas, la capital de Grecia, fue durante casi 100 años española, nos sorprendemos y realmente se debió a estos hechos y a los almogávares.

Entrada de Roger de Flor en Constantinopla (Palacio del Senado de España).

Roger de Flor tuvo un cronista, compañero de armas, llamado Ramón Muntaner, quien nos describe básicamente su tiempo de gloria, pero también nos habla de su infancia. Yo creo que su infancia es mucho más conmovedora que sus momentos de gloria y es por eso por lo que he querido recrearla, basado en los datos que nos aporta Ramón Muntaner, pero también en los hechos de la época. Muntaner nos cuenta que ese niño, cuyo padre había fallecido en la batalla y cuya madre luchaba por él, tiene la suerte de que un fraile templario, un tal Vasall, se apiade de él y lo tome, de muy pequeño, como grumete en la galera.

Eso es lo que nos cuenta. A partir de ahí, hay que recrear los hechos históricos que rodean esos sucesos, como pueden ser, por un lado, los últimos tiempos de las Cruzadas en Tierra Santa, así como de los templarios y la actividad templaria. Y, por otro, esa lucha de la Corona de Aragón contra los franceses y el Papa, que era francés y muy poderoso, por el control del Mediterráneo.

Como ha mencionado antes, Blanca Coppola, la bella y noble dama más importante de Brindisi, viuda de Ricardo von Blume, sufre grandes penurias tras la muerte de su marido en la batalla, teniendo que someterse a todo tipo de vejaciones para sacar adelante a su hijo pequeño, Roger. Su vida le da pie reconstruir cómo eran las relaciones entre hombres y mujeres en el siglo XIII. ¿Cuáles eran las condiciones de vida de la mujer en aquella época, en función de su estatus social y situación económica?

Obviamente las mujeres nobles, las más ricas, vivían mejor, pero había un machismo tremendo. Los derechos de la mujer empezaron a verse recortados a partir del siglo X hasta llegar al XIV, donde prácticamente las mujeres tenían que depender de un hombre, o del marido o del padre. Incluso no podían disponer de su dote una vez que se casaban. La situación era de completo sometimiento, aunque ciertas mujeres nobles pudieron llegar a liberarse de esas circunstancias, como Leonor de Aquitania, pero eran una excepción. Y precisamente Leonor de Aquitania tuvo que pasarse muchos años encerrada en la cárcel por su rebeldía.

Las mujeres estaban supeditadas a las labores del hogar, era muy extraño que pudieran trabajar fuera de casa, a no ser que fuera en un servicio doméstico, que en muchos casos era cercano a la esclavitud. Debemos tener en cuenta que la vida era muy dura en aquella época, también para los hombres, pero particularmente para las mujeres.

Otro personaje histórico que aparece en el libro es el hijo mayor de Blanca, Giacomo de Flor, el hombre sin sonrisa, que fue acogido por la Corona de Aragón, trabando amistad con el rey Alfonso III (hijo de Pedro III de Aragón y de Constanza de Sicilia), y llegando a ser la mano derecha del almirante Roger de Lauria, el más relevante de la época. ¿Qué destacaría de Giacomo de Flor y Roger de Lauria?

Giacomo de Flor es uno de los personajes mencionados en la crónica de Ramón Muntaner como el hermano mayor de Roger, que tenía cuatro años cuando sucedieron esos hechos y pudo escapar.

Respecto al personaje de Roger de Lauria, que aparece en un tramo de la novela, considero que fue el almirante más brillante que hemos tenido en la historia de España y posiblemente el almirante de galera más brillante que hubo. Debemos tener en cuenta que las galeras dominaron el Mediterráneo durante dos mil años. En la novela se recrea una de las batallas más cruciales de este pulso que mantenía la Corona de Aragón contra Francia por el control del Mediterráneo.

Roger de Lauria llegó a ser el señor de Cocentaina y murió en Valencia. Era un hombre no sólo mediterráneo, nacido en Italia, que realmente llegó a ser aragonés de corazón, porque en ningún momento dejó de apoyar a la Corona de Aragón, y sus éxitos fueron espectaculares. Él, junto a los almogávares, fueron los grandes protagonistas de estos primeros años de la Corona de Aragón, venciendo una y otra vez a un rival tan poderoso como Francia. No olvidemos que Francia tenía 16 millones de habitantes en ese momento frente a sólo un millón de la Corona de Aragón. Claro que la Corona de Aragón tenía como aliados a los sicilianos, pero Francia al Papa y, en algunos casos, a Venecia y a otros. Roger de Lauria fue, desde luego, un personaje clave y Giacomo, llegó a ser su mano derecha, un segundón.

Cuando ha citado un importante combate, ¿se refería a la batalla de los condes?

Exacto. Es una batalla que, hoy en día, nos asombra al ver cómo teniendo la mitad de naves puedes vencer a alguien que te dobla en número en una batalla a mar abierto. Ahí describo exactamente la táctica que empleó Roger de Lauria y un elemento fundamental que fueron los almogávares. Los almogávares eran gente criada en España, en nuestros montes. En concreto el área de Valencia y de Alicante era territorio suyo porque luchaban básicamente contra los musulmanes. Como tenían unas armaduras tan ligeras y unas armas, en principio primitivas, pero muy bien usadas, se convirtieron en los grandes infantes de marina. En esa época la artillería era muy básica, con catapultas, y los combates marítimos se decidían por los asaltos, por los abordajes, en los que demostraron ser maestros. Y entre la fiereza de los almogávares y la habilidad y la sabiduría de Roger de Lauria, ganamos batallas insospechadas que luego repercutieron en ese gran imperio español en el Mediterráneo.

En la novela también habla de los templarios, pertenecientes a una de las órdenes monásticas militares más poderosas de la Edad Media, que permaneció activa durante menos de dos siglos. ¿Qué la llevó a ser erradicada?

Yo diría que, básicamente, dos razones. Hay que tener en cuenta que los templarios en la época en la que los describo no eran los “Pobres Caballeros de Cristo”, como ellos mismos se denominaban, sino que una orden riquísima. Tenían mucho dinero, encomiendas en toda Europa que, a través de ganado, cosechas, pesca… les aportaban ingresos para su lucha en Tierra Santa, pero también eran los grandes banqueros de la Edad Media, porque todo el mundo confiaba en ellos, en el sentido de que eran honrados, pero también se dedicaban a hacer de agencia de viajes, a llevar peregrinos a Tierra Santa. Eso les proporcionaba mucho dinero y poder. El propio poder fue uno de los elementos que les hicieron caer. El otro fue una cierta dependencia de Francia y la pérdida de orientación cuando cayó el último reducto cristiano en Tierra Santa, San Juan de Arce. Muchos de los grandes maestres eran franceses. Y, finalmente, esa enorme riqueza tentó a Felipe IV, “El hermoso”, de Francia a apoderarse de ella. Este fue, básicamente, el motivo fundamental de su caída en desgracia y desaparición.

Para mí lo más importante son los personajes, los sentimientos, porque eso es lo que realmente como lector te engancha.

Jorge Molist – © Javier Ocaña. Museo Naval

¿Qué es lo que pretendió al escribir esta novela?

En esta entrevista estamos hablando mucho de historia, cuando realmente se trata de una novela de sentimientos. Eso quiero dejarlo claro. Es una novela basada en hechos reales que circula entre dos grandes situaciones históricas: la guerra por el dominio del Mediterráneo y los últimos tiempos de las Cruzadas. Pero para mí lo más importante son los personajes, los sentimientos, porque eso es lo que realmente como lector te engancha. Y eso es lo que pretendo, que el lector se enganche desde las primeras páginas de la novela.

No quiero dar lecciones de historia. Realmente, la historia entra sin que te des cuenta, porque a lo que tienes que estar atento es a la trama. Disfrutar del conocimiento de los personajes, la interacción que tienen entre ellos, que a unos los ames y a otros los odies, que a veces tengas una lágrima en los ojos y otras una sonrisa en la boca. Para mí ese es el núcleo, la parte importante de la novela. Todo lo demás es mucha historia que he estado aprendiendo y descubriendo, y que la introduzco en la novela como entorno. Queda mal decirlo, pero para mí es algo secundario que está ahí porque se trata de una serie de hechos reales que ocurrieron en una época.

A través de los sentimientos y emociones que transmiten los personajes puede despertar en el lector el interés por un trasfondo histórico verdaderamente apasionante.

Lo que yo pretendo es que cuando el lector termine la novela diga: “¡Qué pena que se está terminando, a pesar de las muchas páginas que tiene! Me lo he pasado muy bien, he sonreído, he medio llorado y he aprendido un montón de cosas que no sabía. He estado enganchado durante un tiempo a ese relato y me ha seducido”. Eso es lo importante.

¿Su próximo libro seguirá la estela histórica de la Corona de Aragón?

Seguramente siga con hechos históricos, no necesariamente por el control del Mediterráneo, pero sí relacionados con la Corona de Aragón. En realidad, el Mar Mediterráneo y la Corona de Aragón no se han separado de mí en mis últimas siete novelas. Tengo corazón mediterráneo. Nací en Barcelona, viví en Valencia y en Cartagena y tengo casa en Alicante.

s información:

En la página web del autor: jorgemolist.com

Imagen superior destacada: Jorge Molist – © Javier Ocaña. Museo Naval

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