Revista Casa Mediterráneo

Juan Ramón Roca, editor: “Me interesan las obras que rompen con los estereotipos de aquel Marruecos oriental y bucólico”

en septiembre 7, 2023

Marruecos es un país tan cercano como desconocido para una amplia mayoría de españoles, pese a los lazos históricos que nos unen. Casa Mediterráneo se ha propuesto contribuir al acercamiento entre ambas culturas mediante un encuentro con el editor, escritor y profesor Juan Ramón Roca, cuya pasión por Marruecos ha plasmado en la edición de varios libros sobre el país vecino y en una guía sobre la cosmopolita ciudad de Tánger, de la que es autor.

En la charla, que se celebrará el próximo 12 de septiembre a las 19 horas en la sede de Casa Mediterráneo, Roca ofrecerá un repaso por las obras publicadas como responsable editorial de las colecciones siglo XIX (Marruecos, de Edmundo de Amicis; Marruecos y sus tribus nómadas, de John Drummond Hay, y El martirio de la joven Hachuel o la heroína hebrea, de Eugenio María Romero) y siglo XX (Un viaje por el Marruecos español; Tánger internacional. Especial Paul Servant, fotografías; Le Protectorat français, y Anuario de 1956 de la zona de Tánger), así como de un título de su autoría (Guía de Tánger y sus alrededores, Arcila y Chauen).

Durante el evento, de acceso libre hasta completar aforo y con emisión online, se proyectará el vídeo de la exposición “Marruecos en el imaginario español”, integrada por una colección de dibujos y grabados que ilustraron revistas y libros de viajes publicados en el siglo XIX. En esta entrevista, Juan Ramón Roca nos cuenta las razones de su pasión por Marruecos y las aportaciones de algunas de las obras que, como editor y autor, están dedicadas a este país.

“Marruecos, la pasión de un editor” es el título del encuentro que le traerá a Casa Mediterráneo. ¿Cómo surge su atracción por este país?

Nací en Tánger en 1958, una ciudad que, como es lógico, me atrae desde siempre, puesto que allí pasé mi infancia y juventud. La mayoría de los amigos o conocidos que han viajado a Marruecos no ha visitado Tánger, o bien porque el tour operador no les ha llevado o porque las guías no la recomiendan. Esta circunstancia tocó mi amor propio y decidí contar la historia de la ciudad, de sus elementos patrimoniales, que son muy importantes, aunque muchos de ellos estén degradados. Finalmente, lo que iba a ser un libro lo transformé en una guía turística para orientar al visitante que quiera ir a Tánger solo o acompañado, para que organice su viaje fuera de los circuitos de los tours operadores. Éste es el origen de mi interés por publicar libros sobre Marruecos. Una cosa llevó a la otra. Sentí la necesidad de hablar más de Marruecos y de su historia.

La Guía de Tánger y sus alrededores, Arcila y Chauen es una obra detallada, que está ilustrada con profusión de fotografías, dibujos, grabados, mapas y planos. En ella afirma que Tánger fue la ciudad más codiciada de todo Marruecos, ¿por qué?

Fundamentalmente, por su posición geográfica, por razones geopolíticas para controlar el estrecho de Gibraltar. Sus orígenes son mitológicos. Se cita a Anteo, Atlas… y el propio Hércules está tan presente que hasta hay unas grutas en los alrededores de la ciudad, llamadas las “Grutas de Hércules”, de las que se dice que fueron su última morada después de realizar los doce trabajos. Tánger es una ciudad milenaria, donde ha habido presencia de fenicios, cartagineses, romanos, portugueses e ingleses, quienes fueron sus últimos dominadores antes de que fuera dominada por los árabes, los sultanes alauitas, que crearon el Imperio de Marruecos.

¿Esta riqueza histórica se puede apreciar hoy en día en el patrimonio cultural de la ciudad?

No, porque la mayor codicia se dio en los años 20 y 30 del siglo pasado, cuando las potencias coloniales -Francia, Inglaterra, España o Italia- querían expandir su imperio colonizando Marruecos. De ahí surgen los protectorados francés y español, pero Tánger queda aislada. Los ingleses, que no tienen pretensiones sobre el terreno, pero sí económicas y geopolíticas, propician que no sea una ciudad adscrita al protectorado español, ni que los franceses puedan controlar el Estrecho de Gibraltar, de modo que provocan una conferencia para declarar la ciudad libre y neutral, lo que se conoce como Tánger internacional, con la firma del estatuto en 1923.

Esa es la parte más reciente, más rica en cuanto al desarrollo turístico de la ciudad, del puerto. Y, sobre todo, Tánger se convierte en una ciudad eminentemente financiera, como puede ser hoy Londres. De ahí surge una expansión a nivel inmobiliario muy fuerte, que dura hasta el año 1956, cuando Marruecos recupera su independencia.

En el encuentro de Casa Mediterráneo se proyectará un vídeo que reproduce dibujos y grabados publicados en revistas y libros de viajes del siglo XIX y muestran una visión de Marruecos alejada de los tópicos que en Europa predominaban sobre Oriente.

Efectivamente, en Europa había una especie de ensoñación por Oriente, por recuperar los valores griegos, las túnicas… La visión que se tenía era la de un Oriente bucólico. Entonces la mayoría de los pintores orientalistas de aquella época no habían pisado Marruecos en su vida y sus obras eran producto de lo que les contaban, que básicamente era una ensoñación de ese ambiente fabuloso. Pintaban odaliscas, cuando en un harén era imposible entrar. Las modelos de los retratos de Fortuny o de Matisse eran sobre todo de judías, aunque intentaran representar una escena oriental con mujeres árabes. Una vez que Marruecos se abre económicamente y deja que entren embajadas, éstas van siempre acompañadas de pintores e incluso de fotógrafos, más recientemente. Y entonces ya evidentemente, los retratos y las escenas que se dibujan son al natural, mucho más reales.

El vídeo en cuestión que voy a mostrar era la antesala de una exposición que se hizo y llevé a cabo desde 2014 hasta 2017. Estuvo aquí en Alicante, en el Club Información, luego fue al Instituto Cervantes de Tánger, recorrió también ciudades como Logroño y Burgos y concluyó en Casa Mediterráneo en 2017. La muestra hace un recorrido a través de una serie de grabados que nos muestran cómo se vivía en Marruecos y cómo pensábamos nosotros que eran los marroquíes.

La exposición surgió a raíz de tres libros de viajeros del siglo XIX que había publicado. Hay una visión de un español, Eugenio María Romero, otra de un inglés, John Drummond Hay, que luego fue cónsul de Gran Bretaña en Tánger, y finalmente, ya a finales de 1800, de Edmundo de Amicis. Obras que a mí me interesan, sobre todo, porque de alguna manera rompen con los estereotipos que teníamos de aquel Marruecos oriental y bucólico y reflejan muy bien lo que fue Marruecos antes de la presencia colonial, tanto francesa como española, que después se perdió al occidentalizarse.

El libro Marruecos de Edmundo de Amicis, de la Colección Siglo XIX, constituye una singular crónica de un viaje de Tánger a Fez, emprendido por el entonces célebre escritor de viajes italiano junto a dos reconocidos pintores orientalistas de la época. ¿Qué singularidad tuvo ese trayecto y qué impacto tuvo en la literatura de viajes de finales del XIX?

Hay que tener en cuenta que en esa época Italia se había unificado no hacía mucho, en concreto en 1861. En ese momento, el rey Víctor Manuel II quería expandir Italia, de forma similar a Inglaterra o Francia, como potencia colonial. En aquel entonces Marruecos era un terreno por explorar, con unas posibilidades enormes, puesto que suponía la puerta de África para comerciar con el continente. En este contexto, el Estado italiano envió su primera embajada con el objetivo de crear lazos entre Italia y el Imperio de Marruecos.

La particularidad es que normalmente cualquier embajada de este tipo llevaba una especie de secretario, que daba fe de todo lo que se hacía. Sin embargo, para esta misión el embajador decidió llevar a Edmundo de Amicis, que era un escritor de renombre por sus libros de viajes. Le pareció la persona idónea. De hecho, se le considera el precursor del moderno reportaje periodístico, por su estilo descriptivo, que lo que pretende es informar más que contar, yendo al dato real más que a la evocación de lo fantástico. Las revistas de la época eran publicaciones ilustradas, por lo que resultaba fundamental que aparecieran imágenes de lo que se contaba.

Algo que me llamó mucho la atención fue que la fotografía ya existía en aquella época y muchos libros que se publicaron entonces incluían ilustraciones fotográficas o grabados a partir de fotografías, no al natural. Edmundo de Amicis renuncia a la fotografía y convence a dos notorios pintores orientalistas franceses, Stefano Ussi y Cesare Biseo, para que le acompañen en esta expedición. En aquella época quizás no gustó o sorprendió a los lectores de estas crónicas que esperaban la fotografía, por considerarlo algo más preciso y real. Sin embargo, hoy con nuestros ojos, evidentemente los dibujos hechos por Ussi y Biseo confieren a estos libros una enorme importancia.

En la obra Marruecos y sus tribus nómadas, el aventurero y escritor de viajes John Drummond Hay, que dominaba la lengua árabe marroquí, se adentró en el interior del país acompañado de árabes y bereberes. ¿Las historias que recogió en este libro hasta ese momento eran inéditas?

John Drummond Hay era hijo del cónsul en Tánger, donde vivió su infancia y por eso aprendió árabe. Posteriormente, estuvo como agregado en Turquía y en otros países. A la muerte de su padre fue nombrado su sucesor como cónsul. Era un hombre muy inteligente y, lógicamente, el hecho de conocer el árabe le abrió muchas puertas al no ser considerado tan extranjero. Fue un hombre que tuvo una enorme influencia a nivel del sultán y fue muy respetado por el pueblo marroquí.

Hay que tener en cuenta que Gran Bretaña lo que pretendía era defender sus intereses económicos, más que una conquista del país, a diferencia de Francia o España, que se anexionaron parte de Marruecos. Gran Bretaña no tenía esas intenciones, pero sí quería proteger sus intereses y este hombre lo consiguió con creces.

Cuando Drummond escribe el libro no es todavía cónsul en Tánger. El viaje obedece a un encargo que le hace la reina Victoria para que compre un caballo, una yegua purasangre árabe, pero no la encuentra. ¿Por qué? A través del libro vamos viendo cómo es el país, cómo son sus gentes, el gobierno y la sociedad marroquí. En un momento dado le pregunta a un lugareño cómo es posible que no pueda encontrar un caballo realmente imponente y éste le da la respuesta perfecta: “En cuanto uno de nosotros tiene algo de algo de valor, automáticamente el sultán se apropia de ello”. Hay una frase en este libro que lo resume todo: “La riqueza es un crimen en Marruecos”. Te puede costar la ruina. Por eso la gente no hacía ostentación y el país era aparentemente pobremente; el único rico era el sultán. Este libro también le sirve a Drummond Hay para justificar la presencia británica e incluso los protectorados que luego vendrán. Defiende la idea de que el país necesita ser conducido por personas de buena gobernanza, con lo que la introducción del capitalismo es lo que podría salvar a Marruecos de la ruina. En definitiva, está justificando el colonialismo.

En el libro Drummond escribe las historias que le cuentan a medida que va pasando por los diferentes pueblos. No es un viaje muy largo, en cuanto a la distancia, desde Tánger a Larache hay 80 kilómetros, aunque en aquella época los caminos eran complicados. Nos cuenta cómo era el país a través de sus gentes, la ley imperante, el absolutismo del sultán y cómo sus representantes, los visires, se enriquecían a costa de los ciudadanos. Se trata de un libro muy interesante, que era de lectura obligada para cualquiera que quisiera viajar a Marruecos.

Otra de las obras que ha editado es Un viaje por el Marruecos español, que recorre diversas regiones de lo que fue, como el título indica, ese territorio. ¿Con la obra en la mano, en la actualidad son reconocibles algunos de los lugares descritos en sus páginas?

Sí, la mayoría está presente: Plazas, calles, monumentos, mezquitas… Este libro lo que recoge son textos de folletos del Marruecos español, de la oficina de turismo española, que perseguía convertir al país en un destino turístico no sólo de España, sino también del resto de Europa, por sus posibilidades, para que se enriquecieran los lugareños, aunque en el fondo también había un interés político por justificar la presencia española y la existencia del Protectorado español, que conllevó enormes inversiones económicas. El Protectorado no sólo estaba mal visto por muchos marroquíes, sino también por españoles que consideraban que suponía una pérdida de dinero y de tiempo.

Esta obra recoge un par de proyectos, uno anterior a los años 30 y otro posterior, con el régimen franquista ya en España. Pero, sobre todo, para lo que me sirve, como gran aficionado a la fotografía, es para descubrir a dos fotógrafos, uno español y otro francés: Luis Lladó, que trabajó mucho para la Oficina de Turismo española; y Paul de Laget, que a pesar de no ser un fotógrafo profesional retrató muy bien estas ciudades y sus gentes. Son dos fotógrafos prácticamente desconocidos y este libro trata de darles la importancia que se merecen. También es muy interesante la obra del pintor Mariano Bertuchi, que hizo muchos carteles turísticos para promocionar esta parte del norte de África, que en el libro reproducimos. Esta pequeña obra, además de poner en valor el trabajo de los citados autores, nos lleva a un tiempo bastante lejano y nos invita a recorrer las ciudades del Marruecos español.

No podemos dejar de hablar de la guía sobre Tánger publicada en 1934 con fotografías de Paul Servant. ¿Con qué finalidad se publicó este volumen y cuál es el valor de sus imágenes?

El libro que hemos publicado, que en concreto se titula “Tánger internacional: Especial Paul Servant, fotografías” es un homenaje a este fotógrafo y reproduce además dos textos, uno de 1934 y otro de los años cincuenta (este último publicado únicamente en francés e inglés). En los años treinta Paul Servant, un militar francés retirado y aficionado a la fotografía, era el director de la Oficina de Turismo en Tánger. La guía de 1934 recoge algunas de sus fotografías. Yo las tenía, pero desconocía su autoría. Un día descubrí que el museo de la legación americana en Tánger conservaba todo el archivo fotográfico de Paul Servant. En los años setenta un coleccionista americano compró en un zoco de Tánger todos estos negativos, que iban sobre placa de vidrio, y los donó a la legación de su país, que recientemente los ha restaurado y publicado en sus redes sociales. De este modo, descubrí a quién pertenecían estas imágenes que ya había reproducido en una guía anterior, me puse en contacto con la legación americana y con mucho gusto me las cedieron.

A partir de ahí creé esta guía, que es un recorrido visual por lo que fue el Tánger internacional, que empieza en 1923 y que anteriormente ya era la capital diplomática de Marruecos. A través de estas fotografías vemos el desarrollo de la ciudad y por medio de los textos entendemos cómo funcionaba ese Tánger que estaba dirigido por los cónsules de diez potencias europeas y de Estados Unidos.

Otra obra que ha publicado es El martirio de la joven Hachuel o la heroína hebrea, una crónica, basada en hechos reales, sobre la historia de la joven judía de Tánger Sol Hachuel. Además de la importancia del libro como testimonio histórico, ¿qué hechos pone de manifiesto?

Éste es el primer libro de una serie de tres, que aúno en la Colección Siglo XIX. Esta historia es muy interesante porque su autor, Eugenio María Romero, era un liberal exiliado en Gibraltar, que curiosamente coincidió allí con el Duque de Rivas. Estamos hablando de 1834 y en su exilio gibraltareño conoció al hermano de Sol Hachuel, una joven que había sufrido martirio. El autor se sintió muy interesado por esta historia porque, de alguna manera, los liberales españoles exiliados se sentían identificados con los judíos sefardíes, en el sentido de que habían sido expulsados de España y no ansiaban otra cosa que regresar a su país. Pensaba, como muchos otros, que había sido un gran error la expulsión de los judíos en 1492, al empobrecer enormemente nuestro país. Estos encontraron protección en Marruecos, donde, eso sí, fueron tratados como ciudadanos, no de segunda, sino de tercera.

La historia de Sol Hachuel que cuenta Romero es real, aunque novelada, lo que revela la óptica liberal del autor. Tiene una fuerte carga ideológica, porque al fin y al cabo es una crítica al absolutismo. El sultán era un gobernador absoluto del reino, como estaba sucediendo en España con el regreso de la monarquía. Él era anticlerical y critica el fanatismo religioso. La historia en sí lo que cuenta es que Sol Hachuel se convierte al Islam, pero no puede renunciar a la fe musulmana, puesto que la ley islámica lo prohíbe bajo pena de muerte.

Sobre Sol Hachuel se han escrito más de 300 libros. Los judíos la consideran santa, algunos marroquíes también. Su tumba, que está en Fez, es un lugar de peregrinación al que acuden judíos de todo el mundo. Algunas mujeres marroquíes también la veneran para pedirle fertilidad. Es un libro muy interesante porque cuenta una historia real y porque podemos notar en algunos textos el incipiente colonialismo en el norte de África. Era algo previsible que, de hecho, se materializa con los protectorados francés y español en 1912.

 

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