Revista Casa Mediterráneo

La literatura de las escritoras croatas Olja Savičević e Ivana Bodrožić traspasa fronteras con Casa Mediterráneo

en diciembre 9, 2019

El mes de diciembre acoge en la Residencia de Escritoras de Casa MediterráneoOlja Savičević e Ivana Bodrožić, dos autoras nacidas en Croacia cuyos libros de poesía y novelas han obtenido importantes premios y son aclamadas por la crítica y el público. Ofrecemos una breve semblanza de ambas escritoras, a las que entrevistamos con el fin de conocer más a fondo un país cuya imagen exterior sigue marcada por la guerra de los 90 y descubrir el papel que la literatura puede desempeñar para derribar estereotipos.

Olja Savičević nació en 1974 en Split. Además de poeta es novelista y dramaturga. Se licenció en Lengua y Crítica Literaria en la Universidad de Zadae. Trabajó como escritora freelance para publicaciones on-line y como profesora. Comenzó su carrera literaria a través de la poesía, publicando la colección ‘Biti će strašno kada ja porastem’ en 1988, a la que siguió ‘Vječna djeca’ (1993) y ‘Žensko pismo’ (1999). En 2006 publicó la colección de relatos cortos, ‘Nasmijati psa’, y en 2010 su primera novela ‘Adio kauboju’ cuya traducción a varias lenguas fue recibida con éxito. ‘Pjevač u noći’ fue su siguiente novela, publicada en 2016.

Savičević recibió el premio Ranko Marinkovic al mejor relato corto en 2007. Y ‘Adio kauboju’ obtuvo el premio T-Portal award a la mejor novela croata del año, en 2011. La autora también ha escrito y adaptado obras de teatro para niños. Su dramatización de ‘Čudnovate zgode Šegrta Hlapića’ ganó el premio Mali Marulić en 2013. También ha sido galardonada con el Gran Premio Druga prikazna Macedonian Literary Festival (2018).

Ivana Bodrožić nació en Vukovar en 1982. Se graduó en Filosofía y Estudios Croatas en la Universidad de Zagreb. Durante la guerra de independencia de Croacia su padre fue víctima de la masacre de Vukovar (de la está considerado oficialmente como desaparecido), mientras ella, su madre y su hermano huyeron a Zagreb y Kumrovec como refugiados. Al igual que Savičević, comenzó a publicar poesía. Su colección ‘Prvi korak u tamu’ (‘First Step Into the Darkness’) se publicó en 2005. Sus poemas fueron publicados en varias publicaciones literarias e incluidos en la antología de poesía croata contemporánea ‘Utjeha kaosa’ (‘The Consolation of Chaos’) por Miroslav Mićanović, como la autora más joven.

Sus canciones se han traducido a varias lenguas europeas, y su colección de poemas ‘Prvi korak u tamu’ se ha publicado en español. Su novela ‘Hotel Zagorje’ (2010) Hotel Zagorje”, un libro sobre la infancia y la adolescencia de una persona desplazada, recibió diversos premios: Josip and Ivan Kozarac; Kočić’s pen, Banja Luka – Belgrado; y Cyclops. Bodrožić, junto a la premiada directora bosnia Jasmila Žbanić, escribió el guión de la película. También ha recibido el segundo premio Večernjak’s “Ranko Marinković” en 2011 como mejor relato.

Ambas comenzasteis a dar vuestros primeros pasos en el mundo la literatura escribiendo poesía, ¿por qué escogisteis este género?

Olja.- Comencé a escribir poesía cuando iba al colegio, como un juego. Y hoy en día ese juego se ha convertido en un trabajo que me encanta.

Ivana.- Yo escogí la poesía porque es más fácil que otros géneros para empezar a escribir. Un relato corto o una novela precisan disciplina, una serie de habilidades y un pensamiento a largo plazo. Con la poesía, cuando no tienes mucha experiencia en la escritura, ni con la narrativa ni con los personajes resulta mucho más fácil expresar tus sentimientos a través de frases cortas e imágenes. Con esto no quiero decir que la poesía carezca de seriedad o de complejidad, sino que cuando eres joven te facilita que te expreses mejor.

Olja.- La poesía también tiene que ver con la sensibilidad.

Ivana.- Desde luego.

¿Cómo se produjo en cada uno de vuestros casos el salto de la poesía a la novela?

Olja.- Empecé a escribir relatos cortos de aventuras, sobre mi vida en la escuela o cualquier asunto que me inspirase un libro. Pero el trabajo de verdad quizás vino hace unos quince años, cuando escribí mi primera colección de cuentos. Gané un concurso de jóvenes escritores con una serie de relatos y en el plazo de un año tuve que publicar una colección. Eso supuso para mí un enorme reto, que conllevó mucho trabajo diario. Esa colección alcanzó mucha popularidad y me proporcionó una gran satisfacción y autoconfianza.

Siempre he sido una ávida lectora y pensaba que si no era capaz de alcanzar el nivel de los libros que leía era preferible no escribir. Pero ese éxito me dio confianza en mí misma y me hizo pensar que quizás no era tan mala. Por esta razón, para los jóvenes escritores es muy importante recibir este tipo de premios. Yo tenía una serie de historias en mi mente. Creo que todo el mundo las tiene, pero los escritores tienen la oportunidad de escribirlas y mostrarlas al resto.

Ivana.- Tras la publicación de mi libro de poesía, estuve unos nueve o diez años sin escribir nada, porque creía que había dicho todo lo que tenía que decir. No obstante, según fue pasando el tiempo viví nuevas experiencias y empecé a ver la vida desde una nueva perspectiva. En mi primer libro de poesía abordé una serie de temas, como la infancia, la guerra, situaciones que me ocurrieron en el pasado… Y pensé que no había expresado todo lo que tenía que decir al respecto. Pero al mismo tiempo no quería volver a escribir poemas sobre esos mismos temas, de manera que me puse a escribir historias que no podía encajar en la poesía. Empecé con pequeños fragmentos en prosa de mi infancia y poco a poco, de forma natural, se convirtieron en una buena cantidad de texto. No fue mi deseo construir una novela, sólo empecé a escribir lo que sentía, sin una gran ambición. Quería contar unas cuantas historias que crecían en mí. Pero cuando empiezas, no puedes parar y fue así como surgió mi primera novela.

Ivana Bodrožić y Olja Savičević – © María Gilabert / Casa Mediterráneo

¿Cuál es la situación del sector editorial en Croacia? ¿Es difícil publicar?

Olja.- No es difícil para nosotras ya que, debido a la popularidad que hemos alcanzado, podemos elegir. Por supuesto, al principio es más duro. Pero resulta muy importante para quienes procedemos de países pequeños tener editores de otros países para que nuestra literatura cruce las fronteras, para que la lengua no suponga una barrera. En Croacia hay una población de aproximadamente cuatro millones de personas, así que es crucial ampliar el número de lectores.

Ivana.- Vivimos en un pequeño territorio, donde todo el mundo se conoce. Y en ocasiones, la crítica no se centra sólo en tu trabajo, sino en tu activismo o en tus opiniones políticas, de ahí que sea muy importante, como ha dicho Olja, cruzar las fronteras para descubrir cómo tu literatura es capaz de comunicar a personas que no te conocen, que no saben nada de tu pasado, ni tienen una imagen preconcebida de ti. En un territorio pequeño, la respuesta que puedas recibir de los periodistas, los críticos literarios o los colegas no es objetiva. Pero cuando tus libros son traducidos, por ejemplo al español, inglés o alemán, la gente no tiene ninguna razón para hablar bien o mal de ti, más allá de tu literatura.

Cuando el resto del mundo piensa en Croacia, suele asociarla a la guerra sufrida en los años 90 y actualmente  al floreciente turismo, obviando, quizás por desconocimiento, otros asuntos que suceden en el país. ¿La literatura puede ofrecer al mundo una imagen más acorde con la realidad?

Olja.- La literatura es quizás el mejor medio de conocer cómo es la vida en un país, porque muestra historias personales, no sólo la Historia. Los medios de comunicación hablan de la guerra, deportes, fútbol, turismo… Pero si lees los libros de Ivanna encontrarás mejores historias sobre la guerra, al ser personales. Si lees mis libros, descubrirás la otra cara del turismo, porque yo vivo en Dalmacia, una zona muy turística. Especialmente los lectores jóvenes me dicen que tras leer mi libro quieren visitar Croacia, visitan los lugares que retrato y leen obras de otros escritores croatas. Eso es bueno.

Ivana.- Estoy de acuerdo con lo que dice Olja. Incluso cuando la guerra estaba en marcha -y de eso hace ya treinta años- la gente se enamoraba, se casaba, tenía hijos… tenía los mismos problemas universales que cualquiera. Pero cuando ves a las personas a través de los tópicos, las deshumanizas, las despojas de su vida cotidiana y las percibes como salvajes, de manera de ni siquiera puedes empatizar con ellas. Y cuando empiezas a mirar a la gente desde tu piel y desde tus zapatos, entonces te das cuenta de que la gente en cualquier lugar del mundo tiene los mismos deseos y las mismas necesidades. Y sólo la literatura es capaz de transmitirlo.

Ambas habéis firmado la Declaración de la Lengua Común de Croatas, Serbios, Bosnios y Montenegrinos. ¿Me podéis explicar en qué consiste este texto?

Ivana.- Es bastante sencillo. Por un lado, la lengua es un instrumento para comunicarnos y entendernos. Por otro lado, la lengua es una construcción política, muy vinculada a nuestra identidad. En nuestra región es obvio afirmar que nos entendemos perfectamente y que no necesitamos traductores. Cuando se insiste demasiado en que no nos entendemos, finalmente acaba calando la idea de la falta de entendimiento. Como he dicho, sí nos entendemos, pero cada nación puede llamar a esa lengua como desee. Desde un punto de vista lingüístico, si tienes más de un 80% de entendimiento entre lenguas se denomina lengua policéntrica. La misma raíz va en diferentes direcciones. Es una sola lengua, pero policéntrica. Se trata de un hecho científico.

Pero desde un nivel político es muy complicado, y tan sólo queremos dotar a este asunto de sentido común. Si insistimos en que sí podemos entendernos a través de la lengua, podremos entendernos también en los otros segmentos: empatía, necesidades y todo lo demás. Ése es el objetivo principal de la declaración.

Olja.- Lo más importante de una lengua es la comunicación; es para lo que las lenguas están hechas. Creo que tenemos que trabajar en la comunicación y en ello consiste la declaración.

Ivanna.- En el texto no vamos en contra de que cada país denomine a la lengua como quiera, con sus variantes. Lo que se pretende subrayar es que la misma raíz nos proporciona una gran oportunidad para entendernos entre nosotros y desde un punto de vista científico se trata de la la misma lengua. De modo que dejemos de pretender que no tienen ninguna conexión.

Por último, ¿cómo está resultando esta experiencia en la Residencia de Escritoras de Casa Mediterráneo?

Ivana.- Sólo llevamos cinco o seis días. Esta noche (el 5 de diciembre) vamos a tener un encuentro con escritores, pero aún no hemos tenido tiempo para conocer a mucha gente. Estamos trabajando en un proyecto común: una web literaria donde intercambiamos cartas. Por ejemplo, cuando estamos en Croacia estas cartas versan sobre política, cultura,… Y una vez aquí estamos enviando ‘Postales desde Alicante’, en las que volcamos nuestras experiencias cotidianas en la ciudad y sus alrededores.

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