Revista Casa Mediterráneo

Lorena Sánchez: “Muchas científicas en el Mediterráneo son el poso que ha inspirado a numerosas mujeres a decantarse por las ciencias”

en noviembre 20, 2020

La Noche Mediterránea de las Investigadoras (MedNight 2020) es una iniciativa encaminada a sacar de la sombra el excelente trabajo que desarrollan las mujeres científicas del levante español, una labor escasamente reconocida a lo largo de la historia, al tiempo que intenta despertar vocaciones científicas entre las nuevas generaciones. La sede de Casa Mediterráneo será el escenario de presentación de este evento el viernes 20 de noviembre, en el que participan doce entidades representativas de la divulgación científica del sureste peninsular (Comunidad Valenciana y Región de Murcia), con un extenso y completo programa de actividades, sumándose así a la celebración de la Noche Europea de los Investigadores. El acto, presencial pero con un aforo reducido debido a las medidas de seguridad por la pandemia, podrá seguirse en streaming a través de la web de Casa Mediterráneo.

En el acto de apertura, Lorena Sánchez, redactora jefa de la revista QUO y autora del blog Homínidas, con más de veinte años dedicada a la divulgación científica, hablará de Las Evas del Mediterráneo, aquellas Evas que están en nuestro ADN. Desde las primeras hembras de Ardipithecus que caminaban erguidas hace 4,4 millones de años, hasta las primeras Homo sapiens en el Mediterráneo, Sánchez hará un recorrido por los restos fósiles de mujeres que han sido importantes para la ciencia que explica nuestros orígenes y su papel en la comunidad, mucho más relevante y rico de lo que la historiografía nos ha contado en los libros de texto. Como anticipo a la presentación, la divulgadora nos concedió una entrevista.

¿La desigualdad de género es un fenómeno que viene desde la Prehistoria? ¿Qué papel desempeñaban las mujeres dentro de sus comunidades?

Yo no creo que la desigualdad de género proceda de la Prehistoria, sino que viene desde que empezamos a observar la Prehistoria desde la mirada del hombre contemporáneo. De hecho, considero que en la Prehistoria las primeras comunidades humanas eran sociedades mucho más igualitarias de lo que lo son ahora. Hay un momento en que la historia empieza a contarse y la mayor parte de los antropólogos, los que acceden a estudiar antropología, los que pueden permitirse investigar fósiles y a explicar el origen y la evolución del ser humano, son hombres y hay una mirada masculina que se refleja a la hora de contar la Prehistoria, al igual que en todo. Es muy llamativo comprobar cómo buscas en Google “origen de la humanidad” y te aparece una ristra enorme de hasta 100 representantes de personas reconstruidas a partir de restos fósiles de distintas especies, los denisovanos, los neardentales, los cromañones… y todos son representaciones de roles en cuerpos de hombres. Según este discurso, el origen de la humanidad es un señor con barba, con una lanza en la mano y a punto de cazar. Y hasta hace muy poco habíamos asumido que ésa era la representación de cada una de las especies. El homo sapiens era un señor con barba, pero también había una homo sapiens a su lado. No se trata de que el hombre no aparezca, pero deberíamos apostar por sacar a la luz, tanto el icono o el ideal de cómo sería el hombre de esa especie en ese momento, como la mujer.

 

Lorena Sánchez – © María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo

En los libros de historia la mujer apenas existe cuando se cuenta la Prehistoria. A las mujeres del Paleolítico se las muestra esperando la llegada de los hombres de la caza, cocinando, cuidando de los hijos… ¿Ése era su único papel?

¿Sabes qué es lo que resulta más interesante? Que ése era su papel, lo más importante. Me refiero a que en una sociedad como la prehistórica había que cazar, además de realizar otras actividades. Se acaban de encontrar restos de una mujer en Perú enterrada con los utensilios que utilizaba para cazar. Y hay otros enterramientos en los que aparecen mujeres con utensilios para la caza. Pero lo más relevante es que nuestra especie no sobre todo cazaba, no es depredadora. Somos frágiles y si te enfrentas con la mayor parte de los mamíferos eres muy débil, salvo que seas capaz de utilizar herramientas que te permitan cazarlos y mediante una estrategia de grupo, que es como hemos cazado a lo largo de la historia.

Lo que quiero decir con esto es que la mujer contribuía con un papel fundamental en una comunidad que tiene que ver con lo que realmente somos, no cazadores, sino seres sociales y ése es papel que desempeñaban probablemente, por lo que cuentan los antropólogos, las mujeres de esas comunidades, con el rol de unir, aglutinar, cuidar y participar en todas las otras tareas. Nadie dice que la mujer se dedicara tanto a la caza como el hombre, aunque también participara, como cuando se producían momentos en los que había que acorralar a un mamut y lo hacía toda la comunidad, o elaborar las herramientas. Pero también las mujeres pintaban las cavernas, sabían hacer fuego… muy probablemente tenía que ver con la elaboración de la comida, el arte y muchas otras cosas.

Cambiemos todo lo que estamos contando en los libros cuando hablamos de Prehistoria. Llama la atención el hecho de que en Bachillerato se cuente el origen del ser humano en un párrafo, cuando estamos hablando de cinco millones de años.

La propuesta es: dejemos de ver a nuestra especie como un transcurso de cazador en cazador y más como un río que va de comunidades sociales que aprenden a hablar, a compartir, a cuidar de los suyos, y donde el papel de la mujer es enormemente relevante, junto al del hombre. Cambiemos todo lo que estamos contando en los libros cuando hablamos de Prehistoria. Llama la atención el hecho de que en Bachillerato se cuente el origen del ser humano en un párrafo, cuando estamos hablando de cinco millones de años. Estas jornadas tienen esa intención. Primero, darnos cuenta, cuando busques en Google “orígenes de la humanidad” y veas un cartel con cinco señores barbudos, te sorprendas, al igual que te asombraría si vieras en un congreso la única presencia de diputados hombres.

Ahora ya empieza a llamarnos la atención, no es como antes. A lo mejor todavía no te ocurre cuando buscas los orígenes de nuestra especie. Es muy llamativo que tú como mujer tengas curiosidad por saber de dónde vienes y te conformes con la imagen de un homo sapiens de hace 30.000 años, que es un señor con una lanza y barba y te reconozcas. Es muy extraño. Pero empieza a haber ilustraciones muy bonitas de mujeres, como la representación de una neardental en una cueva cazando a un oso. Y lo que decía su ilustrador, José Antonio Peñas, era que si un oso entrara en tu cueva, ¿qué harías? ¿Ponerte a recolectar bayas? ¿O cogerías tu lanza y te dispondrías a defenderte, al igual que un hombre?

Cada vez hay más ilustraciones de mujeres, cada vez se entiende más que nuestras sociedades eran más recolectoras-cazadoras que cazadoras-recolectoras, que nuestra dieta ha sido fundamentalmente vegetariana durante millones de años… Desde ahí, como hoy en día, no se puede definir a nuestra especie como cazadora y violenta, somos mucho más que eso. Por eso existe Casa Mediterráneo y otras muchas organizaciones que aglutinan y unen a sociedades muy distintas, en las que hacemos muchas cosas, como la cultura, la religión, los adornos…

En 2013, el director del Museo Arqueológico Regional de Madrid, Enrique Baguedano, eligió como cartel anunciador de la exposición “Arte sin artistas. Una mirada al Paleolítico” la imagen de una mujer pintando los techos de la Cueva de Altamira, lo que generó mucha polémica. ¿Hay datos fehacientes que demuestren que las pinturas rupestres fueran obra sólo de los hombres?

Es muy llamativo. Se ha interpretado siempre la pintura rupestre desde que es punto de vista de que el hombre es el que caza, el que tiene el contacto con los animales y el que pinta el bisonte. Hay un estudio muy bonito hecho por una investigadora de la Universidad de Granada, Margarita Sánchez Romero, que es una de las expertas que vendrá al acto del viernes, donde han investigado unas huellas dactilares encontradas en el arco mediterráneo, en concreto en la Cueva de Los Machos de Granada. Esas huellas dactilares que aparecen junto a las pinturas, con una altísima probabilidad, de un 80%, son tanto de hombres como de mujeres.

Arturo Asensio, una mirada al Paleolítico.

Esa exposición supuso una enorme revolución. Recuerdo el cartel, precioso; es de los únicos que aparecen en Google si buscas “la mujer en la prehistoria”. Por primera vez hacía plantearse a la gente que quizás también había mujeres pintando en las cuevas. Esa probabilidad está, tanto como que sean hombres. De hecho, en las Cuevas de Altamira es probable que fueran muy pocas las personas que pintaran, porque tienen un estilo pictórico muy parecido. En algún momento se habla de la pintora de Altamira, una única mujer que pintara un porcentaje muy alto de las pinturas que hay allí. Pero como casi todo en Prehistoria, está sostenido sobre hipótesis complejas de demostrar. No obstante, casi con un 80% de probabilidad, pintores rupestres los había niños, ancianos, mujeres y hombres.

El arqueólogo Dean Snow ha realizado un estudio sobre pinturas rupestres de manos, analizando las huellas encontradas en ocho cuevas de España y Francia, llegando a la conclusión de que el 75% de ellas son femeninas. ¿Este hallazgo es otra prueba que consolida la idea de que las mujeres también participaron en la elaboración del arte rupestre?

Efectivamente, es la protopintura rupestre, montones de huellas de manos que a veces le discuten, diciendo que podrían ser de niños. Lo llamativo es que tengas que demostrar que la mujer pintaba. ¿Pero como no te lo vas a creer? Es muy sorprendente porque cuando se empieza a hablar de los primeros adornos, ahí no hay duda, se atribuyen a las mujeres. ¿Y los hombres no se adornaban? Tanto como las mujeres. Si te vas a las sociedades cazadoras-recolectoras de ahora, los hombres van adornadísimos y pintadísimos, llenos de collares de dientes de cocodrilo. Ahora empieza el hombre a adornarse, pero vivimos la herencia de todas esas censuras y roles atribuidos a los hombres y las mujeres. Afortunadamente, esto se está rompiendo. Es muy bonito mostrarlo en la Prehistoria. En los enterramientos de mujeres se han descubierto objetos que apuntan a que también eran curanderas, hechiceras, médicos…

Su exposición en MedNight va a versar sobre Las Evas del Mediterráneo. ¿Quién es esa Eva de la que descendemos las mujeres mediterráneas?

Ahora mismo la historia se cuenta desde dos vertientes. Una es el registro fósil, el hallazgo de huesos de distintas mujeres, y de nuestra especie se han encontrado poquísimos. Hay una frase que lo resume: “Todos los restos fósiles encontrados hasta ahora cabrían en una furgoneta”. Los primeros restos fósiles que pueden atribuirse a nuestra especie se encuentran en Israel, hace tan sólo 90.000 años. Los cromañones de nuestra especie que aparecen en Francia son de hace 45.000 años. Pero hay una investigación muy bonita, que es de donde heredo el titular de esta exposición que es un estudio de ADN. Ya se puede estudiar el pasado de la humanidad a través de nuestro propio ADN, porque ahí queda registrado nuestro paso del tiempo y de dónde venimos. La investigación Las Evas de Europa [obra de Bryan Sykes, profesor de genética humana de la Universidad de Oxford] nos dice que sólo hay siete mujeres europeas de las que procedemos todos y el ADN de una de ellas se extiende por todo el Mediterráneo. Esa mujer que vivió hace 12.000 años en Siria podría ser la Eva del Mediterráneo, de la que procede la mayor parte de los habitantes de los países del Mediterráneo.

La homínida más antigua que se conoce hasta ahora es Ardi, hace 4,4 millones de años en Etiopía. La más conocida, Lucy, también de Etiopía, tiene 3,2 millones de años antigüedad.

En África, al tiempo que existía Lucy había otras especies que estaban abandonando ya los rasgos simiescos para parecerse más a los humanos. Todos los descendientes de Lucy en algún momento se extinguieron y de estas otras especies que había, una ha continuado hasta nuestros días. Sólo nosotros sobrevivimos. Los más cercanos a nosotros son los neardentales, con los que compartimos parte del mundo durante 200.000 años y también se extinguieron. Lucy, que es muy conocida, podría ser la primera mujer.

Mednight pretende visibilizar a la mujer científica y a la vez despertar vocaciones en las niñas para que tengan referentes.

Sí, la mesa que hemos organizado cuenta con doctoras en antropología, mujeres que están investigando cómo diferenciar hombres y mujeres en registros fósiles, investigadoras que están al pie del cañón y tienen enorme relevancia. Los foros de discusión, en los que se presenta el conocimiento, siempre son de enorme interés y también nos definen desde los griegos, pero hay algo muy interesante y es que antes de hablar de las mujeres en los orígenes de la humanidad, participará Javier Ordoñez, quien en la exposición Las herederas de Hipatia hablará de que hay muchas mujeres científicas en el Mediterráneo que son el poso que ha inspirado a muchas mujeres que hoy eligen ciencias. Tú no escoges esa rama de pronto, de una forma espontánea, sino porque hay otras mujeres que son astrofísicas. Por ejemplo, Rita Levi-Montalcini, una neuróloga italiana que es Premio Nobel, despierta muchas vocaciones y hace que muchísimas mujeres estudien neurociencias hoy.

Hipatia, aunque no esté en nuestros días, fue una mujer matemática y filósofa que existió y murió por pensar. En algún lugar hace que tú como mujer te sientas representada y que la ciencia no sea sólo cosa de hombres. Por eso es interesante este tipo de iniciativas, porque todavía hay que tirar un poco de ese lugar encallado, en el que hay áreas del conocimiento que parece que sólo pertenecen a los hombres, hasta que esto fluya y ya no sea necesario hacer una Noche de Mujeres Investigadoras.

* Imagen superior destacada: “Si un oso entrara en tu cueva… ¿te pondrías a recoger bayas?” (Ilustración de José Antonio Peñas / SINC)

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