Revista Casa Mediterráneo

Mª José Huertas, sumiller: “La mujer se ha ido metiendo en todos los terrenos que toca el vino y además haciéndolo muy bien”

en noviembre 24, 2020

Desde 1999 María José Huertas es la sumiller de La Terraza del Casino (el restaurante del chef Paco Roncero en Madrid, galardonado con dos estrellas Michelin). Ingeniera técnico agrícola, tras llevar a cabo una estancia en El Bulli durante dos años, realizó el Curso de Sumiller en la Cámara de Comercio de Madrid, en el que quedó la primera de su promoción. Huertas reconoce su pasión por el mundo del vino, ámbito en que no deja de formarse, estudiando, viajando y catando nuevos vinos. Una labor se ha visto reconocida con prestigiosos reconocimientos como el Premio del Sumiller del Año por el grupo Gourmets (2003), el Premio Nacional de Gastronomía como Sumiller (2003) y el Premio como Mejor Sumiller otorgado por la Academia Internacional de Gastronomía (2005).

María José Huertas hablará de la evolución de la mujer en los últimos 20 años en los ámbitos de la sumillería, el restaurante, la tienda o la distribución y en paralelo cómo ha progresado su situación en la viña y en la bodega, en un encuentro virtual organizado por Casa Mediterráneo el martes 24 de noviembre a las 19:00 horas. La acompañará Irene Alemany, viticultora y enóloga, en una cita moderada por chef María José San Román. De forma previa al evento, conversamos con María José Huertas del oficio de sumiller, de los vinos del Mediterráneo y el rol de la mujer en el sector.

Usted estudió ingeniería agrícola y su carrera en principio no estaba enfocada a convertirse en sumiller ¿Cómo comenzó su vocación?

No, ni mucho menos. Lo que pasa es que es verdad que estudiando la carrera me gustó mucho el tema del vino,  con lo cual fue a raíz de ello como descubrí ese mundo.

En sus estudios de ingeniería agrícola habrá obtenido conocimientos del sector vinícola desde el punto de vista de los cultivos, pero sus conocimientos como sumiller los ha desarrollado mediante cursos específicos. ¿Cómo se formó para ser sumiller?

Sí, además no tiene nada que ver. En Ingeniería Agrícola se estudia más enología y viticultura y cuando empecé a trabajar como sumiller trataba temas como la cata, vinos del mundo, servicio en la sala… la parte de hostelería. De este modo tuve que completar mucho la formación para el trabajo que desempeño ahora.

Además de la formación, ¿qué otras características son importantes para ser una buena sumiller?

Sobre todo, aunque parezca obvio, que te guste mucho el mundo del vino, porque al final le dedicas las horas de trabajo y las del tiempo libre. Tienes que ir a muchas catas, estudiar, viajar…, es decir, no es una profesión que pare nunca, siempre tienes que estar al día. Te tiene que gustar mucho y has de tener esa inquietud por probar vinos nuevos, ir a visitar una bodega aunque sea un domingo y te levantes a las 6 de la mañana. Es un mundo bonito, pero la hostelería tiene unos horarios que todos conocemos, es un trabajo sacrificado, y te tiene que gustar mucho por las razones que te he dicho.

Debe ser una profesión muy vocacional.

Absolutamente vocacional por su dedicación, pero también muy placentera. Es una profesión muy bonita, sin duda.

¿En los últimos años, cómo ha evolucionado el papel de la mujer en los ámbitos de la sumillería, la distribución, el trabajo en la viña y en la bodega? ¿Hay muchas mujeres en este sector? ¿Cómo es el trato?

Sí, yo me he sentido fenomenal siempre, muy arropada por compañeros y compañeras. Llevo veinte años en la profesión y cuando empecé es verdad que había poquísimas mujeres. En mi época empezó a haber ya alguna más y ahora da igual que sea un curso de sumilleres, donde la mitad son chicos y la otra mitad chicas, bodegueros y bodegueras, mujeres en las viñas están casi en la misma proporción que los hombres… Ha cambiado mucho el panorama y la mujer se ha ido metiendo en todos los terrenos que toca el vino, sin duda, y además haciéndolo muy bien. Son mujeres a las que les gusta mucho lo que hacen, ya sea en bodega, en viña, periodistas de gastronomía y vinos, sumilleres en la sala y catadoras.


¿Qué opinión le merecen los vinos con denominación de origen de Alicante?

Los vinos de Alicante y en general los del Mediterráneo, Comunidad Valenciana y Murcia, a mí me han gustado siempre mucho. Además, en España ha habido una evolución muy positiva en calidad en los últimos veinte años. Quizás en las zonas que no eran tan prestigiosas como podrían ser las de Rioja, Ribera o Rías Baixas han sido en las que se ha notado más ese empujón de calidad. Y además algo que me gusta mucho es que los vinos mediterráneos, sin perder la esencia, son cada vez más frescos. Pese al cambio climático, estoy probando los vinos más elegantes y más frescos del Mediterráneo. Me gustan muchísimo porque tenemos un país con muchos tipos de suelos, de climas, de variedades de uva, de estilos y la mejora de calidad ha sido increíble. Alicante tiene además el aliciente de que a lo mejor al no ser tan conocidos tiene más gracia dar un vino de esta zona. Yo los he trabajado siempre y no sólo los tintos, hay blancos muy buenos.

¿La gente los va conociendo y los demanda?

Sí, pero sobre todo es por la tendencia generalizada a probar lo que se conoce menos y eso es fabuloso. Da igual que sea de Alicante o de Baleares. Lo mejor es que el público lo que tiene ahora es curiosidad y lo que le apetece es probar vinos diferentes, nuevos, y al final eso es enriquecedor para el cliente, para el sumiller y para todos. Y Alicante se encuentra en ese saco de vinos quizás no tan conocidos que despiertan curiosidad.

Hay vinos que ciertas regiones del mundo a los que les precede un prestigio como los franceses, los italianos, los de California… ¿Se está otorgando esta consideración de calidad a los vinos españoles?

En este sentido no sé qué no hemos hecho tan bien. Sí es cierto que por ejemplo vas a Estados Unidos o a otros países y Francia e Italia van bastante por delante. A mí no me gusta hablar de calidad/precio. Creo que tenemos vinos buenos, menos buenos, caros y baratos. Es verdad que tenemos vinos muy buenos muy asumibles en precio, mientras que hay otras zonas en las que si quieres tomar un gran vino tienes que gastarte un dineral. No es el caso de muchos vinos de España. En ese sentido somos competitivos si pensamos en la relación calidad/precio del vino, pero por alguna razón Francia nos lleva ventaja e Italia también. En ese saco metería también a Portugal, cuyos vinos me encantan y les pasa un poco como a los vinos españoles. Me parece un país muy rico en vinos, en variedades, en estilos.

En los últimos años se habla cada vez más del turismo enológico. ¿Es una tendencia al alza en España?

Yo creo que lleva tiempo creciendo porque cada vez a la gente le gusta más salir, ir campo, viajar… y en paralelo ha tenido mucho tirón la gastronomía y, lógicamente, el enoturismo, lo que supone un atractivo doble. Viajo, me despejo, como bien, pruebo la gastronomía de un sitio y ya de paso sus vinos. Sin duda, va al alza y es normal. Da igual que vayas al Mediterráneo, al norte o al sur, cada ciudad tiene su encanto y gastronómicamente éste es un país muy rico.

Ha recibido varios premios importantes como sumiller. ¿Han supuesto un impulso a su carrera, una satisfacción personal…?

Pasa un poco todo. No me han podido hacer más ilusión todos los reconocimientos, pero además ayudan tanto a nivel personal como profesional. Hago muchas colaboraciones de catas, en revistas, pero como sumiller siempre he estado en el Casino, donde estoy a gusto y trabajo muy bien, por eso sigo ahí. Lo que yo siento es puro agradecimiento; satisfacción personal no, porque siempre pienso que se lo podrían haber dado a muchísima gente, pero resulta muy gratificante.

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