Revista Casa Mediterráneo

Mahmoud Assy, activista egipcio: “Aunque España es pionera en dar asilo a los refugiados LGTBI, el proceso resulta bastante largo”

en agosto 13, 2023

En el marco de la Semana del Orgullo de Alicante, Casa Mediterráneo organizó el pasado 12 de julio la charla-coloquio “La defensa de los derechos LGTBI: contrastes y realidades en ambas orillas”, en colaboración con la asociación Alicante Entiende. Entre los ponentes se encontraba Mahmoud Assy, activista de derechos humanos de origen egipcio, fundador y CEO de la consultora de diversidad, equidad e inclusión Eufonía Diversity. En esta entrevista, Mahmoud Assy nos cuenta la realidad del colectivo LGTBI en Egipto, su propia experiencia como refugiado en nuestro país y las dificultades con las que se topan las personas migrantes que desean emprender.

Cuando cumplió la mayoría de edad, usted huyó de su país. Tras estudiar y trabajar en Túnez y en Rumanía recaló en España, donde acabó pidiendo asilo aduciendo que como activista por los derechos LGTBI su vida corría peligro en Egipto. ¿Cuál es la situación de este colectivo en su país?

La situación del colectivo LGTBI en Egipto es complicada ya que, aunque la homosexualidad no se considere ilegal, está perseguida de facto. La policía se aferra a otras leyes, como la que penaliza la prostitución o las que protegen la fe y los principios de la familia, para arrestar a las personas LGTBI. Algunos de los métodos que utilizan los agentes es crear cuentas falsas en aplicaciones como Grinder [app de citas online dirigida al colectivo gay, bi, trans y queer] para concertar encuentros y detener a quienes acuden a los mismos.

En otros casos, la policía va a lugares frecuentados por la comunidad LGTBI y efectúa los arrestos. Esto ocurrió hace unos años en un bar gay friendly llamado “Queen boat”, donde la policía detuvo a 52 hombres, excluyendo a los extranjeros y las mujeres. También en el año 2014 se celebró una boda no oficial entre dos hombres en un barco en el Nilo, alguien subió un vídeo a Internet y la policía detuvo a todos los asistentes. Además, en septiembre de 2017 en El Cairo tuvo lugar un concierto del grupo libanés Mashrou’ Leila, cuyo cantante principal es abiertamente gay, y un grupo de jóvenes sacó la bandera arcoíris. A las dos semanas siguientes varias de las personas que salían en las fotos junto a la bandera fueron detenidas.

A estas situaciones se añade el hecho de que las personas cuyo aspecto pueda levantar sospechas sobre su pertenencia al colectivo LGTBI pueden ser paradas en la calle por los agentes de seguridad, que les obligan a abrir su teléfono móvil y si encuentran algo que pueda corroborar esos indicios son enviadas a la cárcel. Por ello, las ONG que defienden al colectivo siempre recomiendan que bajo ningún concepto se faciliten los móviles a la policía para sí evitar la obtención de pruebas en contra.

¿Qué le impulsó a usted, particularmente, a pedir asilo en España?

Tras el suceso ocurrido a raíz del concierto antes mencionado, en la sociedad egipcia surgió una oleada, tanto de apoyo como de rechazo al colectivo. En esos momentos, me encontraba en Rumanía, donde me sentía un privilegiado en comparación con mis amigos que estaban en Egipto viviendo con miedo; entonces quise hacer algo. En 2018, cuando volví a Egipto para visitar a mi familia recibí un mensaje de un conocido advirtiéndome de que corría peligro. De modo que decidí salir del país antes de que mi nombre apareciera en una lista negra.

¿Cómo es el procedimiento de solicitud de asilo en España?

Según datos publicados por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), en España el asilo tan sólo se concede al 5% de quienes lo solicitan, aunque sí se otorga protección internacional a las personas que huyen de conflictos bélicos. Aunque este país es pionero en dar asilo a los refugiados LGTBI, el proceso es bastante largo, con tiempos de espera de hasta cuatro años, que generan gran inseguridad e incertidumbre y que además pueden acabar en denegación.

En España usted ha creado la consultora Eufonía Diversity. ¿Le resultó complicado poner en marcha su negocio?

La principal traba fue encontrar el apoyo para saber cómo iniciar el proceso de emprendimiento, algo complejo. Recibir la formación necesaria para poder montar un negocio no es muy accesible para la población migrante y refugiada, ya que el sistema de emprendimiento en España está mayoritariamente dirigido a un grupo específico de la población.

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