Revista Casa Mediterráneo

Paz Cadaval: “Es una pena que sepamos tanto del Titanic y nada de ‘El Sirio’, un barco de similares características que además se hundió en nuestras costas”

en abril 8, 2021

La grave crisis económica que asoló Europa a finales del siglo XIX empujó a miles de familias de origen humilde hacia América en busca de nuevas oportunidades de vida que su tierra les negaba. Se embarcaban en buques a vapor que partían desde los puertos europeos con destino a América del Sur en una larga travesía hacia un futuro incierto. Uno de esos transatlánticos fue ‘El Sirio’, un buque italiano de la naviera Navigazione Generale Italiana que cubría la ruta Génova-Buenos Aires, haciendo escala en Barcelona, Cádiz, Canarias, Cabo Verde, Río de Janeiro y Santos. El 2 de agosto de 1906 ‘El Sirio’, que llevaba 25 años haciendo esa misma ruta, partió de Génova, en Barcelona recogió a 85 pasajeros y siguió rumbo a sus siguientes escalas, pero nunca pudo completarlas. Oficialmente, en el barco viajaban 892 personas, entre pasajeros y tripulantes, aunque realmente eran muchas más, inmigrantes clandestinos que eran recogidos en distintos puntos del litoral, incrementando así los exiguos sueldos de la tripulación con la connivencia del capitán.

De forma totalmente abrupta e inesperada, el 4 de agosto de 1906 ‘El Sirio’ naufragó en el Cabo de Palos, frente a Cartagena, al encallar en el peligroso arrecife conocido como el “Bajo de Las Hormigas” provocando la muerte de unas 300 personas, un balance que lo convirtió en la mayor tragedia en la historia de la navegación civil en la costa mediterránea española. El documental ‘El Sirio. El naufragio de un sueño’ recrea este dramático suceso que, al contrario de lo que ocurrió con el Titanic, apenas ha trascendido hasta nuestros días, al tiempo que ahonda en un fenómeno de gran envergadura como fue la emigración europea hacia América a principios del siglo XX. El audiovisual, dirigido en 2010 por José María Borrell y coproducido por Imago Producciones y Canal Sur Televisión, se presentará y proyectará el 9 de abril a las 19 h. a través de la web de Casa Mediterráneo y sus redes sociales coincidiendo con el 115 aniversario de la tragedia. El acto, moderado por la periodista Sonia Marco, contará con la participación de su guionista, Antonio Gallardo, y su productora ejecutiva, Paz Cadaval, quien nos concedió una entrevista para conocer los entresijos de un documental que trata de recuperar un episodio relegado de nuestra historia.

Paz Cadaval, productora ejecutiva de ‘El Sirio’

¿Qué empujaba a decenas de miles de familias europeas a hacer las Américas a finales del siglo XIX y principios del XX?

Obviamente, lo que les empujaba era buscarse un futuro, una vida que no tenían en el continente en aquel momento porque no había trabajo ni comida. Necesitaban labrarse un futuro y un presente e iban en busca de ese sueño que además les vendían en panfletos. Eran héroes para sus familias porque muchos de ellos viajaban solos para llevar dinero a casa, con la intención de traerse posteriormente a sus familiares.

¿Los inmigrantes que viajaban en ‘El Sirio’ eran en su mayoría trabajadores agrícolas?

La emigración permanente era sobre todo agrícola. En este barco y en la mayoría de estas embarcaciones había tres categorías: primera clase, segunda y tercera. Los que viajaban en la tercera clase, sin ningún lujo ni comodidad, eran gente de campo, los que estaban pasando más hambre en el continente europeo. Luego estaban los que iban por trabajo o vacaciones, que viajaban en primera.

En ‘El Sirio’ oficialmente viajaban 892 personas, entre pasajeros y tripulantes, ¿pero en realidad cuántas personas se calcula que había en el transatlántico de manera clandestina?

Ésa es una cifra que no se puede calcular a ciencia cierta. Pero se estima que eran muchísimos más. Era una práctica muy común en esa época que este tipo de barcos hiciera paradas ilegales para recoger a pasajeros que o bien eran prófugos o bien inmigrantes irregulares que habían pagado a la tripulación. Por ello, en el momento del accidente de ‘El Sirio’ no se podía saber cuánta gente había en el barco. Se conocían las paradas ilegales que iba a hacer el buque, pero no el número de personas que embarcaron.


El capitán del barco, Giuseppe Piccone, conocía muy bien la ruta y dejó el buque en manos del segundo oficial de mando mientras descansaba en su camarote. ¿Por qué se acercó tanto ‘El Sirio’ a la costa y a qué pudo deberse el accidente?

Debido a estas paradas ilegales que he mencionado el barco perdía mucho tiempo porque no estaban previstas, de forma que después tenía que recuperar ese periodo de travesía de dos maneras: una, aumentando la velocidad; y dos, viajando más cerca de la costa. Concretamente, en el Bajo de Las Hormigas, en el Cabo de Palos, hay unas rocas sumergidas que aparecen en los mapas de navegación y que el capitán Giuseppe Piccone conocía perfectamente. Pero al quedarse al mando el segundo de a bordo es una incógnita si este oficial desconocía estas cartas marinas y al navegar tan cerca de la costa chocó con las rocas.

¿Por qué se ahogó tanta gente? El barco permaneció encallado sin hundirse por completo durante 16 días, algo que evidentemente no podían saber las personas que saltaron por la borda.

En el momento del choque las calderas explotaron, de modo que la gente pensó que el barco podría estallar y arder. El pánico se hizo presa de todos, circunstancia que se unió al hecho de que en aquella época pocas personas sabían nadar. Y además vestían ropas muy pesadas. Por eso murió muchísima gente pese a que se podría haber salvado casi todo el mundo, ya que el barco estuvo encallado dos semanas.

Reproducción del naufragio de ‘El Sirio’

¿Quiénes auxiliaron a los náufragos, a pesar del riesgo que entrañaba acercarse a un barco que podía explotar en cualquier momento y hundirse arrastrando a todo aquél que estuviera cerca?

Eran pescadores del pueblo, de Cabo de Palos, personas humildes con sus barcos modestos que se convirtieron en héroes. El más conocido fue Vicente Buigues, pero no el único. Hubo varios barcos de la zona que rápidamente acudieron a auxiliar al transatlántico, mientras que otras embarcaciones de mayor capacidad que estaban por los alrededores podrían haber recogido a muchos más náufragos y más rápidamente, pero no acudieron en su auxilio. Por eso tiene tanto mérito la proeza de estos pequeños barcos que no lo dudaron y se lanzaron al salvamento. Y la gente del pueblo después, una vez que los náufragos llegaron a la orilla, se portó muy bien con todos ellos, acogiéndolos en sus casas, dándoles de comer, tranquilizándolos… realmente tuvieron un comportamiento ejemplar.

Por el lado contrario, tanto el capitán como el resto de la tripulación abandonaron el barco dejando a los pasajeros a su suerte en unas circunstancias en las que además no había botes salvavidas para todos.

Efectivamente, no había botes salvavidas para todos y, según los datos que tenemos, toda la tripulación incluido el capitán abandonó el barco en primer lugar. Esto lo que trajo consigo fue que no hubo un liderazgo a la hora de organizar la evacuación del barco, de modo que imperó el “sálvese quien pueda”. Lo que sí se sabe del capitán es que murió un año después de la tragedia. Tuvo muchos remordimientos. 

Imagen del transatlántico ‘El Sirio’

Lola Millanes

¿Qué personajes ilustres viajaban en el buque?

Uno de los más conocidos fue José Maristany, un afamado tenor de ópera. Su historia es muy bonita porque él llevaba todo el atrezo de sus óperas hacia Argentina, donde iba a comenzar una nueva vida. De hecho, se iba a casar allí y hasta portaba el traje de novia de la que luego sería su mujer. Lo perdió todo en el naufragio, no la vida, pero sí la voz y ya nunca más pudo dedicarse a cantar ópera. También viajaba Lola Millanes, una popular cantante que no tuvo tanta suerte como José Maristany y murió en el naufragio.

De hecho el cuerpo de Lola Millanes apareció días después en las costas de Torrevieja, en cuyo cementerio fue enterrada. Pero sus valiosas pertenencias, así como las de otros pasajeros, desaparecieron. ¿Hubo actos de pillaje antes del hundimiento del buque?

No tengo constancia de ello. Probablemente los hubo, se estima que sí, pero a ciencia cierta no se sabe. De hecho, si me permite, me gustaría contarle cómo llegó a mí esta historia.

Lo que me pareció más interesante a la hora de contar la historia fue poder hablar de la emigración, de cuando la dirección iba en sentido contrario, cuando éramos los europeos los que íbamos a América, haciendo así un poco de memoria histórica.

Por supuesto, se lo iba a preguntar.

Yo no sabía nada de ‘El Sirio’. Es una pena que sepamos tanto del Titanic y nada de un barco de similares características que además se hundió en nuestras costas. De hecho, le llaman “El Titanic del Mediterráneo”. Un día llegó a mi oficina un grupo de submarinistas que conocía la existencia del pecio de ‘El Sirio’ y lo que querían era hacer un documental para conseguir financiación con el fin de recuperar muchos de los objetos personales que se cree que permanecen en el interior del barco hundido. Así me llegó la historia, pero lo que me pareció más interesante a la hora de contarla fue poder hablar de la emigración, de cuando la dirección iba en sentido contrario, cuando éramos los europeos los que íbamos a América, haciendo así un poco de memoria histórica.

¿Actualmente se puede bucear en las inmediaciones del pecio de ‘El Sirio’? ¿Los buceadores consiguieron la financiación necesaria para rescatar los objetos del barco? 

Sí, se puede bucear pidiendo los permisos oportunos. Pero el documental fue por otros derroteros, no se centra en el barco sumergido. Los buceadores fueron el germen de la idea del documental, pero desconozco si por su parte siguieron con su proyecto. El documental lo orientamos hacia el tema de la inmigración y porque nos interesaban mucho las historias de esas personas que decidieron dejarlo todo. Estuvimos casi un año documentándonos y buscando a los descendientes de los pasajeros de esa travesía, para lo cual fuimos a Italia, Argentina y España.

Enseres de los inmigrantes

Algo que cuentan los inmigrantes es que dejaban su tierra con mucho dolor y pese a que el recibimiento en el nuevo país era bueno, la nostalgia de sus raíces nunca les abandonaba. Sin embargo, al volver a España al cabo de muchos años, esa tierra que tanto añoraban ya no era la misma que habían conocido…

Como ellos dicen en algún testimonio, realmente después de esa desilusión al volver a su tierra y encontrarse con que nada de lo que estaba en su mente era igual, que todo había cambiado, al regresar de nuevo a Argentina o donde se hubieran establecido sentían que ése era su nuevo hogar. Irte de tu país en aquel momento suponía perder el contacto, en algunos casos completamente, con tu familia porque no había móviles ni Internet. Ahora es mucho más fácil mantener el contacto, ya que puedes ver a tus familiares por vídeo, hablar con ellos a diario. Antes era mucho más duro, no quiero ni imaginármelo.

Museo de la Inmigración de Buenos Aires, antiguo Hotel de Inmigrantes.

En los países de destino había unas hospederías para inmigrantes. ¿Qué función tenían estos hoteles?

Aunque había alojamientos pequeños, adonde iba todo el mundo era a una gran hospedería en Buenos Aires, el Hotel de Inmigrantes, que tenía una capacidad de más de 4.000 camas. Como de estas travesías los pasajeros llegaban muy deshidratados y agotados, les daban cama, comida y aseo. Allí permanecían unas semanas hasta que obtenían sus papeles y comenzaban su nueva vida. Este lugar era muy importante porque era el sitio de acogida, a donde iban todos los que llegaban a Buenos Aires. Era como la Isla de Ellis para los inmigrantes que arribaban a Nueva York. De hecho, ahora es el Museo de la Inmigración, que tiene un archivo fantástico con los datos de todas las personas que llegaron, con sus nombres, fecha de llegada, el barco en el que viajaban… Si una persona que viva en Argentina tiene ascendencia italiana, española o de cualquier otra nacionalidad europea puede averiguar cuándo sus familiares llegaron a Buenos Aires.

Compartir esta entrada:
mariagialma@gmail.comPaz Cadaval: “Es una pena que sepamos tanto del Titanic y nada de ‘El Sirio’, un barco de similares características que además se hundió en nuestras costas”