Revista Casa Mediterráneo

Pepa García-Maciá, soprano: “El ‘Stabat Mater’ de Pergolesi es uno de los más hermosos, sensibles y conocidos del mundo”

en marzo 26, 2021

A las puertas de la Semana Santa, el Ensemble Casa Mediterráneo interpretará una obra especialmente indicada para estas fechas, el ‘Stabat Mater’ de Pergolesi, secuencia medieval latina atribuida al Papa Inocencio III y al franciscano Jacopone da Todi en el siglo XIII. La pieza, compuesta por el compositor y organista del barroco Giovanni Batista Pergolesi en 1736, pocos días antes de su fallecimiento, es una plegaria que medita sobre el sufrimiento de la Virgen María durante la crucifixión de su hijo y se interpreta habitualmente el Viernes de Dolores.

Con este concierto, que se celebrará por partida doble -el sábado 27 de marzo en Casa Mediterráneo y al día siguiente en el Claustro del Colegio Santo Domingo de Orihuela a las 18 h.-, la institución diplomática retoma el ciclo ‘Música y el Mediterráneo’. Los nueve músicos del Ensemble Casa Mediterráneo, bajo la dirección del maestro y musicólogo Ignacio García-Vidal, contarán con el acompañamiento vocal de la soprano Pepa García-Maciá y el contratenor Pedro Pérez. Las entradas están agotadas, pero el concierto podrá seguirse en streaming el sábado 27 de marzo a las 18 horas a través de la página web y el canal de YouTube de Casa Mediterráneo. 

Con el fin de acercarnos a esta exigente y bella partitura mantuvimos una entrevista con la soprano Pepa García-Maciá. Nacida en Crevillente (Alicante), donde inició sus estudios musicales, la cantante continuó su formación en los Conservatorios Profesional y Superior de Música de Alicante. En la actualidad perfecciona técnica vocal en Valencia con la soprano Gloria Fabuel. Ha interpretado óperas como ‘La Bohême’ (Mimi), ‘Elisir d’Amore’ (Adina) o ‘La Traviata’ (Violetta), zarzuelas como ‘El Asombro de Damasco’, ‘El Rey que Rabió’, ’La Revoltosa’ o ‘La Corte del Faraón’. Entre los oratorios en los que ha participado cabe destacar ‘Gloria y Beatus Vir’ de Vivaldi, ‘Requiem’ de Cimarosa, ‘Stabat Mater’ de Rossini, ‘Stabat Mater’ y ‘Salve Regina’ de Pergolesi, ‘Misa Dom y Exultate Iubilate’ de Mozart o ‘Stabat Mater’ de L. Boccherini.

Ha actuado en teatros como el Palau de la Música de Valencia, el Auditorio Nacional de Madrid, el Teatro Cervantes de Málaga, el Teatro Rubén Darío de Managua (Nicaragua), la Opéra Théâtre d’Avignon (Francia) o el Teatro Nacional de Guatemala, siempre bajo la batuta de grandes directores. Ha recibido importantes reconocimientos, como el primer premio en el Concurso Nacional de Canto Ciudad de Abarán en 2002 y el segundo premio en el Concurso Nacional de Zarzuela Sanmilírico en 2007, y fue finalista en el Concurso Internacional d’Art Lyriche de Provence 2011.

El Ensemble Casa Mediterráneo ofrecerá sendos conciertos en la antesala de la Semana Santa interpretando el ‘Stabat Mater’ del compositor italiano Pergolesi. ¿Qué es el ‘Stabat Mater’ y qué tiene de particular la composición de Pergolesi?

El ‘Stabat Mater’ es una secuencia medieval latina que medita sobre el sufrimiento de María durante la crucifixión de su hijo Jesús. El ‘Stabat Mater’ que interpretará el Ensemble Casa Mediterráneo es el de Giovanni Batista Pergolesi, compuesto en 1736 con la peculiaridad de que el compositor pocos días después murió de tuberculosis. Seguramente este hecho fue el que influyó para que su ‘Stabat Mater’ sea uno de los más hermosos, sensibles y conocidos, porque nos es fácil adivinar cómo el compositor sentía ese sufrimiento y esa muerte de Jesús como suyos propios y eso la partitura lo refleja. No cuesta imaginar que él iba muriendo al mismo tiempo que Jesús, él sabía que iba a morir, en breve además.

¿Por qué su título, ‘Stabat Mater’?

Quiere decir “estaba la madre dolorosa”, “estaba la madre sufriendo” en su traducción al castellano.

La historia que cuenta el ‘Stabat Mater’ sobre la vida, muerte y Pasión de Jesús y la sensibilidad musical de Pergolesi se unen para dar forma a esta plegaria que en ocasiones pone el bello de punta.

¿Qué sentimientos despierta en usted esta obra?

Es difícil no emocionarse interpretándola, por la situación que atravesaba el propio compositor. La historia que cuenta el ‘Stabat Mater’ sobre la vida, muerte y Pasión de Jesús y la sensibilidad musical de Pergolesi se unen para dar forma a esta plegaria que en ocasiones pone el bello de punta. Muchas veces cuando la estoy cantando me estremezco al pensar en el proceso de la composición de la obra.

¿Cómo surgió su vocación musical y cómo llegó a convertirse en soprano?

En mi caso era una opción casi cantada, valga la redundancia, porque mi vocación musical surge a muy temprana edad. Yo pertenezco a una familia de Crevillente, muy vinculada al canto coral y comencé cantando en coros cuando era una niña. Con el paso de los años lo seguí haciendo hasta que un día decidí convertir el canto en mi profesión. Mi madre cantaba, mi padre cantaba, mis abuelos maternos cantaban… ha sido una realidad que en mi casa hemos ido mamando desde antes de nacer. Lo llevábamos en las venas, se puede decir.

Uno puede sentir esa inclinación y haberla vivido intensamente desde la infancia, pero por mucho que se trabaje, la voz hay que tenerla. ¿Es necesaria una base de don innato y de talento para convertirse en soprano?

Sí, yo creo mucho en que el talento es algo que lo tienes o no y con el paso de los años soy más consciente de ello. En mi caso considero que el talento se descubre porque en ningún momento ha estado oculto, he cantado desde que nací. Mi madre cuenta de mí que antes de hablar, cantaba. Para mí ha sido algo muy natural. Una voz siempre se puede trabajar para que técnicamente el instrumento lo haga mejor. Entre los diferentes tipos de cantantes los hay con más o menos talento, con más o menos voz, con mucho talento pero con poca técnica vocal… de modo que el talento verdaderamente es muy importante.

Supongo que su carrera como soprano requiere un tipo de formación continua. ¿Cuántas horas de práctica le dedica?

Efectivamente la voz, como el resto de los instrumentos, necesita un entrenamiento y estudio diario. La intensidad del estudio depende un poco de la carga de trabajo que tenga en el momento. Por ejemplo, para este ‘Stabat Mater’, siendo una obra de gran dificultad vocal, aunque ya la he interpretado en otras ocasiones a lo largo de los años de mi carrera, hace un mes empecé a trabajar la partitura para volver a ponerla en voz. Con la pandemia hemos dejado de trabajar y las voces lo acusan, están diferentes. Intentas hacer el mismo entreno que hacías antes de la pandemia, pero hay días que cuesta.

Entonces, en cuanto me llamó el maestro busqué la partitura, me puse manos a la obra con una vocalización para trabajar mi voz y calentarla diariamente y sigo entrenando sobre la obra. Independientemente de la carga de trabajo, siempre aunque no tenga un contrato a corto plazo debo entrenar mi voz como si lo tuviera. Es algo que tienes que hacer a diario, como cualquier músico o deportista de elite.

Su voz es su herramienta de trabajo, ¿realiza cuidados específicos para no dañar sus cuerdas vocales?

Algunos sí, aunque sin obsesionarme. Al principio cuando empiezas a cantar y eres más joven te preocupas mucho más. Piensas que como el instrumento es frágil tienes que dejar de hacer muchas cosas para no dañarlo, pero con el tiempo vas aprendiendo que con calma y con un poco de salud vocal no hace falta llegar a obcecarse. Sí que es muy importante cuidar la forma de hablar. Tenemos que pensar en la manera de respirar, de emitir la voz, como si estuviéramos cantando, porque de nada sirve hacerlo muy bien cuando cantas y echar todo el trabajo por tierra cuando hablas. Si lo haces mal dañas el instrumento. Por ello, hay que evitar intentar hablar en espacios ruidosos. Yo por ejemplo no bebo agua fría porque no me sienta bien, aunque hay otros que sí lo hacen porque les va fenomenal. Cada instrumento necesita cosas diferentes.

Lo que sí que es común para todos es el hecho de que las cuerdas vocales tienen que estar siempre muy bien humidificadas e hidratadas. Dormir bien y muchas horas es bastante beneficioso para la voz, la recupera fácilmente; es uno de los hábitos que más favorece al instrumento. Éstas son las reglas de oro para tener un instrumento sano.

El Ensemble Casa Mediterráneo en el concierto de Navidad celebrado en 2020 – © María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo

¿Desde cuándo está ligada al Ensemble Casa Mediterráneo y qué significa para usted formar parte de esta agrupación?

En 2014 empecé a trabajar con el Ensemble Casa Mediterráneo. Fue una sorpresa muy grata volver a tener noticias del maestro Ignacio García-Vidal, con el que había coincidido al inicio de nuestras carreras, cuando éramos muy jovencitos; él me había dirigido ya. Cuando me volvió a llamar al cabo de los años para contarme el proyecto del Ensemble me pareció una maravillosa idea. Para mí es fabuloso que se forme otra orquesta, que el mundo de la música siga avanzando y se sigan creando proyectos. Y cuando me dijo que querían contar conmigo, me alegré todavía más.

Me imponen las obras que interpreto, pero el público es siempre amigo, cercano.

Usted que ha actuado en diversos países del mundo, ¿qué recibimiento ha obtenido de públicos diversos, procedentes de diferentes culturas?

Esta pregunta me gusta particularmente. No lo había analizado nunca, pero es verdad que esté donde esté siento que el público es como si fuera el mismo. No es así realmente, eso es imposible, pero no pienso si los asistentes son de mi país cuando estoy cantando en España, en Dinamarca, en Centroamérica o en Italia. El público como siempre reacciona igual, no importa en qué país esté. Siempre lo siento familiar. Es algo curioso. No me impone más un público que otro, por ejemplo. Me imponen las obras que interpreto, pero el público es siempre amigo, cercano.

¿La música es un lenguaje universal que traspasa fronteras?

Por supuesto, yo creo que lo que hace que los públicos se parezcan tanto entre ellos es que la música les llega a todos por igual. No importa si fuera de España estás cantando en castellano, lo entienden perfectamente aunque no hablen el idioma, con la música, con los gestos… Traspasa fronteras, sí.

Ha obtenido importantes reconocimientos nacionales e internacionales ¿Qué suponen para usted los premios?

En los inicios de las carreras de los cantantes líricos, cuando todavía eres joven, hasta los 25 o 30 años, es casi obligatorio presentarte a concursos de canto. Entra dentro de la carrera de cantante lírico, para probar suerte, para que te escuchen los managers o representantes. Y aunque no te guste tienes que formarte para hacerlo. La verdad es que se trata de una época de mi carrera que no me hace muy feliz recordar, porque resulta muy estresante y te llevas las primeras decepciones.

Compites con otros cantantes y vienes de un círculo más pequeño donde brillas por el talento, empiezas a sentirte bien y a pensar que es fácil llegar, que si estudias es sencillo. Pero realmente en los concursos es donde te llevas las primeras desilusiones. Después te acostumbras, te das cuenta de que es una época que pasa y al final se acaban los concursos, porque tienen límite de edad -son para jóvenes cantantes y luego no te puedes presentar más-. Se termina esa etapa y te queda un premio o no, porque es cuestión de suerte, muchas veces depende de que el jurado te conozca… Es un poco agridulce el mundo de los concursos de canto.

En el concierto ‘Stabat Mater’ del Ensemble Casa Mediterráneo a la voz le acompaña el contratenor Pedro Pérez, ¿cómo están preparando sus interpretaciones?

Primero le contaré que Pedro Pérez es un contratenor con el que coincidí en el Conservatorio de Alicante hace 17 años. Necesitábamos la segunda voz para ‘Stabat Mater’. La última vez que interpreté esta obra con Casa Mediterráneo la segunda voz la hacía mi hermana, María Maciá, que también es soprano y en esta ocasión no podía participar. Estuvimos buscando a un cantante por la zona que pudiera realizar este papel, entre Alicante, Murcia y Valencia, y alguien nos dijo si al margen de una voz femenina habíamos pensado en un contratenor. Algo se nos iluminó e Ignacio y yo consideramos que podría quedar una versión muy bonita. Nos sugirieron a Pedro, se lo propusimos y aceptó encantado. Tenía esa fecha libre y además conoce muy bien la obra, la ha interpretado muchas veces.

Y aunque hace 17 años que no coincidimos creo que vamos a empastar y nos vamos a entender enseguida. Además, la semana pasada mantuvimos una reunión online con Ignacio para poner ideas en común sobre la obra, que el maestro nos explicara cómo la sentía y la quería interpretar. Estuvimos exponiendo nuestros diferentes puntos de vista sobre la obra para llegar a un acuerdo, porque nos vamos a ver directamente con la orquesta el viernes 26 de marzo, antes de las actuaciones. Luego ensayaremos también el día 27 por la mañana.

El programa de mano del concierto puede descargarse aquí

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