Revista Casa Mediterráneo

Vivian Stergiou, escritora griega: “Es conmovedor ver cómo la gente todavía encuentra maneras de divertirse y superar los tiempos difíciles”

en marzo 24, 2020

La joven escritora griega Vivian Stergiou (Trikala, 1992) estaba encantada con la experiencia de vivir en Alicante durante un mes, invitada por Casa Mediterráneo a su Residencia de Escritoras. Durante los primeros días de marzo en los que la autora estuvo en la ciudad se dedicó a leer, a recorrer las calles, a mezclarse con los ciudadanos pese a las barreras idiomáticas… pero la brusca irrupción del Covid-19 le impidió seguir con sus planes, que incluían encuentros literarios con el público alicantino, teniendo que hacer precipitadamente las maletas para no quedar atrapada en España antes de que se decretara el estado de alarma y se cancelaran los vuelos de vuelta a Atenas, donde actualmente reside.

En estas circunstancias, desde nuestra revista hemos mantenido una entrevista con Vivian Stergiou a través del correo electrónico para conocer el punto de vista de una talentosa escritora sobre la situación de su país, más allá de las frías cifras y estadísticas ofrecidas en las noticias. Los relatos cortos de Vivian Stergiou, compilados en su libro ‘Liquid Blue’ (Polis Publications, 2017) -galardonado con el Premio Menis Koumantareas al Mejor Libro Debut por la Asociación de Escritores Griegos en 2018– son una narración realista del día a día de la gente común en Grecia, con sus dificultades y sus alegrías, pero siempre bajo el prisma de que pese a todo, la gente sigue adelante y no deja de disfrutar de los pequeños placeres de la vida.

Tu libro ‘Liquid blue’ es una colección de relatos breves sobre gente corriente que vivió la crisis en Atenas y la Grecia rural. ¿Cómo afectó la crisis económica a sus vidas cotidianas?

Portada de ‘Liquid blue’

De muchas maneras, pero sobre todo quise poner el foco en la vida diaria, la familia y el empleo. Mucha gente volvió a vivir en las casas de sus padres y a pasar el tiempo en las habitaciones de su niñez, un hecho que me interesó, así como toda la atmósfera claustrofóbica que eso trajo consigo. Otros volvieron a trabajar con sus padres en un esfuerzo por que los negocios familiares siguieran adelante a pesar de las masivas consecuencias de la crisis en el mercado y quise escribir sobre ello. Pero también hay historias centradas en pequeños (aunque realmente no tan pequeños) placeres como beber vino barato con amigos o caminar alrededor de la Acrópolis y sentirse libre y conectado con la ciudad. Escribí mucho sobre eso.

Hubo numerosas noticias periodísticas acerca de Grecia y análisis sobre la crisis que fueron sombríos y unilaterales, mientras que la vida de la gente es mucho más compleja, con muchos momentos bonitos y divertidos incluso durante tiempos tan duros como los de la crisis; intenté reflejar eso en el libro. Puse mi atención en esos momentos diarios reconfortantes que encuentro tan especiales, como ver una película junto a un ser querido o ir a algún lugar con vistas para contemplar las luces de la ciudad, cosas como ésas.

Muchas historias están contadas por un narrador de entre 25 y 29 años de edad, de manera que se habla bastante de desempleo, escasez de dinero, opresión por parte de la familia o los jefes, trabajos precarios y que se odian y cierta ansiedad ante el momento del pago del alquiler.

Creo que todo esto está conectado de manera directa con la representación de la crisis en mi libro y, de forma más específica, con la representación de madurar y de ser un joven adulto durante la crisis. Por lo tanto, el entusiasmo de estar enamorado, tener sexo, salir incluso con un presupuesto ajustado, emborrarte con amigos, ser rechazo por la chica que te gusta, estar atrapado en el dilema de vivir en Atenas o mudarte a Suecia para ganar más dinero, cosas como éstas encuentran su lugar en el libro. Cosas que te ocurren cuando eres joven, supongo.

¿El libro está traducido al inglés o a otras lenguas? Para que las personas de otros países conozcan la realidad griega, la de la gente corriente, sería relevante poder acceder a libros escritos por escritores autóctonos o que residan allí.

Desafortunadamente, no. Es algo que va más allá de mi control (el interés que alguien pueda tener en traducir el libro a su propio idioma). Pero me encantaría verlo traducido a otras lenguas, sin lugar a dudas.

¿Qué pretendiste transmitir a los lectores con estas historias de realismo social?

Tan solo quise escribir historias de las personas a mi alrededor y, de alguna manera, escribir sobre Atenas y la vida de aquí. No es un lugar bonito como lo son otras ciudades más convencionales y, para mí, más aburridas. Al mismo tiempo, es tan vívida y caótica que siempre me encuentro cómoda y relajada al caminar; siento que esta ciudad no tiene expectativas de ti, solo te deja ser, y quería escribir sobre eso. Por lo tanto, quería volcar todo esto en el libro, esta fealdad mezclada con esta reconfortante familiaridad que siento cuando paseo por la ciudad. Probablemente también fue una reacción a todas las noticias sombrías sobre este lugar, porque yo veía algo más, algo muy interesante e incluso sorprendente. Lo mismo con la gente que vivía en la ciudad. Han pasado por muchas cosas y los últimos años han sido muy difíciles para ellos. Pero están llenos de historias que merecen atención. De modo que quise escribir sobre todo ello, sobre nosotros, sobre nuestras vidas aquí. Por duro que parezca a veces, creo que siempre brillan de alguna manera.

¿Sobre qué temas te interesa escribir?

Historias sobre familias (también me encanta leerlas y es bonito que siempre hayan sido un gran tema en la literatura global). Estoy interesada en Atenas y en otras ciudades. Además, me preocupan los momentos difíciles en las vidas de la gente homosexual, de las mujeres o las personas reprimidas por su entorno, de alguna manera mezclados con momentos reconfortantes que te ayudan a seguir adelante, como caminar por un vecindario que te gusta a pesar de su fealdad porque te hace sentirte como en casa o mudarte a vivir con tu novio o novia, pese a que la sociedad lo desapruebe.

Por supuesto, también estoy interesada en qué hace la gente para encontrar algo de felicidad, en el proceso de su búsqueda, no en el estúpido modo dictado por Instagram de ir por el mundo haciéndote fotografías. Me interesan los asuntos familiares, lo que puede ocurrir en la vida cotidiana de la gente común con sus tareas mundanas, tales como limpiar el cuarto de baño o ir en metro a recoger a alguien del aeropuerto. Hay mucha belleza en ello.

Tu colección de relatos fue trasladada al terreno de la dramaturgia y representada el año pasado en el Teatro Nacional de Grecia. ¿Cómo fue recibido el espectáculo por el público?

Tuvo una buena acogida. La obra fue muy divertida. El libro trata de no tomarse las cosas demasiado en serio y, de alguna manera, lucha contra los malos momentos con observaciones jocosas. El director de la obra, el Sr. Panagopoulos, logró magnificar este efecto junto con su equipo y el resultado fue muy exitoso. Para mí fue súper raro, por supuesto, ver que lo que había escrito en absoluta soledad era expresado frente a una gran audiencia y nunca he comprendido cómo los actores hacen su trabajo, quiero decir, parados ante el público todas las noches, para mí fue muy extraño.

Actualmente, ¿cómo es la vida en Grecia? ¿Al tiempo que los datos económicos mejoran, también lo hacen los sentimientos de la gente o todavía queda un largo camino por recorrer en ambos sentidos?

Es bonito, quiero decir, me gusta vivir aquí. Mucha gente todavía está enfrentándose a grandes dificultades y casi todo el mundo tiene a alguien que se marchó al extranjero por razones económicas, pero lo cierto es que la vida continúa y la gente trata de sacar lo mejor de ella. Atenas es un lugar vibrante, extremadamente real y auténtico todavía, aún no está completamente masificado por el turismo y siempre hay algo que sucede cuando la gente sale, va a ver películas y obras de teatro, asiste a festivales y eventos musicales, incluso aunque no tenga mucho dinero.

Me gusta que mucha gente en Grecia todavía sea humilde y sencilla, sincera, cálida y auténtica. Carecen de la estabilidad material y financiera que se observa en otros lugares, pero siguen adelante. La mayoría de las personas todavía se siente insegura (con el estallido del Covid, por ejemplo, la gente de nuevo ha comenzado a perder su trabajo), pero siempre es conmovedor ver cómo, con toda esta inestabilidad y todos los cambios que hemos estado experimentando durante todos estos años, la gente todavía encuentra maneras de divertirse y superar los tiempos difíciles.

Durante los últimos años también tuvimos la oportunidad de reflexionar mucho sobre lo qué es importante y lo que no. Esto siempre es para mejor. Sin embargo, lo que ahora es alarmante es la crisis de los refugiados y tengo mucho miedo de que en toda Europa esto pueda impulsar de nuevo la mentalidad de extrema derecha y las actitudes xenófobas hacia los inmigrantes.

Durante los peores años de la crisis de la deuda soberana, desde el norte de Europa se lanzó una campaña de desprestigio a Grecia que dañó mucho su imagen exterior e hirió el orgullo nacional. Incluso medios financieros anglosajones llegaron a acuñar el término de PIGS (“cerdos” en inglés) para referirse a Portugal, Italia, Grecia y España. ¿Cómo se sintió la población griega ante semejantes maniobras y apelativos?

Por supuesto, se sintió mal. Fue muy injusto. Pero también muestra que, durante todos estos años, los políticos, intelectuales y académicos en Europa fallaron a la hora de incluir los aspectos sociopolíticos de la Unión Europea en el discurso. Ciudadanos de muchos países no tuvieron ni idea de por qué deberían haber mostrado solidaridad hacia otras personas y quienes tuvieron que soportar duras medidas económicas de austeridad se sintieron incómodos con la idea de que funcionarios no electos dictaran la política del país.

Por consiguiente, creo que este tipo de pensamiento encontró base y se extendió de forma desproporcionada. Considero que la narrativa de los PIGS es solo el resultado de una manera de pensar muy nacionalista. Siempre ayuda a los nacionalistas de toda Europa mostrar y avergonzar a otros Estados-nación como culpables o retratarlos como inferiores. Parece que funciona, ya que a los nacionalistas europeos les está yendo bien mezclar esta estrategia con otras muchas tácticas anti-inmigrantes. Veo todos esos discursos como esfuerzos para persuadir a ciudadanos europeos de que los Estados-nación y su protección deberían convertirse de nuevo en una prioridad. Creo que es una forma de pensar muy anti-europea.

Muchos jóvenes griegos no tuvieron más remedio que mudarse a otros países para ganarse la vida, ¿están regresando a Grecia?

Nadie lo sabe. Se están intentando poner en marcha medidas para traerlos de vuelta. Para mí es muy interesante esta ola de inmigración compuesta por individuos bien formados de entre 20 y 30 años que salen desde Grecia hacia el Norte de Europa y Estados Unidos. Estoy trabajando en varias historias sobre ello y espero incluirlas en mi nueva colección de relatos breves.

¿Cuál es el panorama en Grecia para un escritor que quiera empezar a publicar?

Es difícil encontrar un editor y comenzar a publicar. El mercado es pequeño debido a la lengua, pero estas dificultades se dan en cualquier lugar donde el idioma sólo lo habla una población reducida. Creo que nadie debería sentirse miserable a pesar de esta situación y seguir adelante para convertirse en escritor si ésa es su decisión. En la mayoría de los países es muy difícil conseguir que te publiquen un libro, pero me gusta ver la situación de una forma muy optimista.

Si quieres comenzar a escribir, en primer lugar, todo lo que necesitas son libros, porque los escritores son buenos lectores, y un ordenador portátil. Vivimos tiempos muy cómodos comparado con el pasado. Siempre me gusta decir qué feliz me siento por haber nacido en 1992. Una mujer que escribe relatos cortos sobre mujeres y homosexuales, que se los publica una buena editorial en Grecia… hace algunas décadas habría sido impensable; ahora es simplemente genial y aceptado ampliamente con entusiasmo.

Eres licenciada en Derecho y en la actualidad estás haciendo el doctorado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Atenas, enfocado en la economía colaborativa y la ley de protección al consumidor. ¿Cuál es la importancia de esos temas en Grecia?

Realmente, no me gusta hablar de investigación, porque es muy aburrido hablar de eso y demasiado específico (como todos los temas académicos), pero para decirlo de una manera simple, estoy algo interesada en las nuevas tecnologías y en cómo determinan la forma en la que vivimos, consumimos, nos comunicamos. Abren nuevas formas de explotación (de los trabajadores, por ejemplo) y nuevas oportunidades (de empleo, fortalecimiento de los lazos comunitarios) y eso es de interés, supongo.

Los derechos de los consumidores y los ciudadanos están cambiando porque diversas aplicaciones y tecnologías están modificando completamente nuestros entornos de toma de decisiones y la forma en que expresamos nuestras preferencias e ideas. Entonces, consideré este tema lo suficientemente interesante y, al mismo tiempo, quería permanecer en el mundo académico, así que comencé a investigar sobre esto. No se trata de Grecia o de Europa. Las empresas de aplicaciones y tecnología como Uber o Airbnb no conocen fronteras, esto también es algo que me gusta de este tema.

Actualmente eres columnista del periódico griego Lifo y colaboras en varias revistas culturales. ¿Sobre qué asuntos escribes?

Cuestiones sociales que pueden ser de interés, como comentarios sobre la fuga de cerebros de Grecia y de otros países del sur de Europa, de los que hablamos antes. También escribo mucho sobre los libros que leo y trato de enganchar a la gente a la lectura. Pongo mucho esfuerzo en persuadir a las personas de mi edad de que matar sus cerebros con el i-phone no es tan bueno. No sé si estoy en lo cierto o no, simplemente escribo mi opinión con franqueza y espero a ver qué pasa.

¿Cuándo supiste que querías ser escritora?

Creo que cuando era pequeña. Pero me di cuenta de que no podía prescindir de escribir hace tres años, cuando tenía 25. Fue cuando escribí mi libro. Me di cuenta de que me hacía feliz escribir relatos cortos. Pero sí, diría que siempre solía escribir (me refiero a hacer estúpidos intentos de escribir algo) y leer mucho. Fui consciente de las consecuencias de ser escritora y vivir como tal recientemente y reafirmé mi decisión de que amo lo que estoy haciendo.

Aunque tu residencia literaria en Alicante con Casa Mediterráneo fue breve, al ser bruscamente interrumpida por la pandemia del coronavirus, ¿cómo fue esta experiencia para ti? ¿Observaste elementos comunes entre España y Grecia como países mediterráneos? 

Fue increíble. Leí mucho. Caminé bastante por la ciudad y al instante me sentí como en casa. Todo me parecía muy familiar, pero nuevo y fresco al mismo tiempo. Creo que tanto España como Grecia comparten una actitud muy positiva hacia la vida. Las personas son cálidas y sociables de una manera muy sincera y auténtica en ambos países. Y las ciudades parecen estar vivas, no como ciudades-museo o como algo hermoso de una manera filtrada y falsa hecha para los visitantes. Me gustó que Alicante tuviera rincones paradisíacos y rincones no tan “hermosos” de una manera convencional, puntos de arquitectura desordenada y edificios residenciales extraños.

Me encantó esta mezcla poco convencional de belleza exótica y desorden urbano. Y me fascinó que la gente me pareciera real y auténtica cuando compraba en el supermercado o bebía en un bar. Nunca me ha sucedido ir a un lugar donde no hablo el idioma y que la gente intente hablarme con un poco de inglés y muchos gestos y contacto visual. Creo que ésta es la forma más bonita de tratar de comunicarse.

No me veo capaz de articular lo que los dos países tienen en común sin ser ridícula o quedar atrapada en vagos clichés, pero sé que un griego experimenta una sensación muy familiar estando allí. Se siente muy hogareño, seguro y natural, y el aire huele exactamente igual que las islas griegas en verano. El mismo mar, probablemente ésa sea la razón. Estoy 100% segura de volver a España después de que el Covid desaparezca.

Última pregunta: ¿Tienes algún otro libro en mente? 

Sí. He estado escribiendo una nueva colección de relatos breves durante algunos años y actualmente estoy haciendo las correcciones finales, leyendo algunos libros que podrían ayudarme y editando algunas historias o borrando totalmente otras. Quiero que sea lo más original y auténtico posible, por lo tanto, estoy tratando de ignorar todo tipo de expectativas que otros puedan tener después del primer libro. Quiero que sea un libro muy optimista y al mismo tiempo un poco inquietante, ya veremos.

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